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Camino al jubileo, camino de oración

El Santo Padre nos anima a prepararnos para el año jubilar 2025 mediante la oración. Durante estos últimos meses hemos reflexionado sobre la Santa Misa, fuente y culmen de la vida cristiana y, por lo tanto, el modo más excelso se dirigirse a Dios y tener vida de oración.

Durante los próximos meses nos vamos a centrar en la oración como manifestación de nuestra relación personal con Dios. No trataremos tanto de la oración comunitaria como de la oración personal, aquella que cada uno, a su manera y con sus palabras dirige a Dios desde su condición de hija o hijo de Dios.




En palabras del Papa Francisco, al hablar de este año dedicado a la oración nos anima a ser almas de “Oración que permite a cada hombre y mujer de este mundo dirigirse al único Dios, para expresarle lo que tienen en el secreto del corazón.  Oración como vía maestra hacia la santidad, que nos lleva a vivir la contemplación en la acción.  En definitiva, un año intenso de oración, en el que los corazones se puedan abrir para recibir la abundancia de la gracia, haciendo del “Padre Nuestro”, la oración que Jesús nos enseñó, el programa de vida de cada uno de sus discípulos.”

El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. El pueblo cristiano ha vivido siempre la celebración de un año jubilar como un don especial de gracia, caracterizado por el perdón de los pecados y, en particular, por la indulgencia, expresión plena de la misericordia de Dios. Preparémonos con oración, busquemos recorrer este camino hacia el jubileo dedicando cada día un rato a esa conversación filial con Dios que nos permite entablar una relación sincera y vital con quien nos ama inmensamente.

Mn. Xavier Argelich

La Cruz es la culminación de la divinidad de Cristo

 La frase de san Josemaría Escrivá BUSCAR a CRISTO, ENCONTRAR a CRISTO, AMAR A CRISTO nos anima en esta Semana Santa 2024 a meternos como un personaje más en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo para culminar con la Pascua de Resurrección.

La celebración del Domingo de Ramos es especial y única, no hay otra igual en la liturgia de la Iglesia. Vemos como Jesús entra en Jerusalén, las gentes lo aclaman, ponen sus vestidos en el suelo para que su pollino no pase por encima de barro u otras cosas, basura o excrementos de los animales, sino que entre en la ciudad santa como un rey, aclamado con gritos de alegría.

El pueblo conocía sus milagros y habían oído sus Palabras de Vida. A pesar de todo ello, Jesús ya sabía que en pocos días sería clavado en la Cruz según lo habían anunciado los profetas. A los tres días resucitará tal como Él mismo había predicho. El celebrante lee textos, salmos, el Evangelio y después, los fieles también aclamamos con cantos, movemos las palmas, palmones, los ramos de laurel y hierbas aromáticas y el celebrante los bendice, también nos bendice a nosotros con mucha alegría y agua bendita.


Sigue una procesión con más cantos y los fieles entramos ya en el templo y continúa la santa misa con más lecturas y salmos cantados. A continuación, se proclama el Evangelio que es toda la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo que termina con la Resurrección. Con todo tipo de detalles, los evangelistas relatan los hechos ignominiosos de la Cruz. En este año 2024, que es el Año Litúrgico B, se lee la Pasión de san Marcos.

A lo largo de la Semana Santa se profundiza, profundizaremos, en la entrega de Jesús al hacer la voluntad de Dios hasta el extremo pues, siendo Dios, se deja crucificar por este pueblo de corazón duro, sordo y olvidadizo que ya no se acuerda de los grandes bienes que Jesús ha hecho por ellos.

Pero más que nunca, recordemos hoy también que la Cruz no es un fracaso: La Cruz es la culminación de su divinidad y con la Resurrección demuestra su Gloria.

Pulvis es et pulvis revertus eris

Hoy, 14 de febrero de 2024, celebramos el inicio de la CUARESMA con el Miércoles de Ceniza, día en el que la Iglesia Universal propone una liturgia de la Palabra muy intensa que se prolongará todo el tiempo cuaresmal. Antes del ofertorio de la Misa, el sacerdote habrá bendecido las cenizas y a continuación, a cada uno de los fieles que se le acerquen, les impondrá en la cabeza un poco de ceniza y a cada uno dirá una de las siguientes fórmulas: Convertíos y creed en el Evangelio (del Evangelio de San Marcos) o bien, Polvo eres y en polvo te convertirás (del libro del Génesis) que es la más antigua y que se solía decir en latín con la misma intención de hoy. La misión es prepararnos para vivir la Cuaresma que durará varias semanas y culminará con la victoria de Cristo sobre la muerte, la Resurrección.


La Iglesia nos propone, entre otros, tres medios de preparación: la oración, el ayuno y la limosna. Con la abundancia de nuestros tiempos parece que el ayuno de comer poco, pueda convertirse en ese Ayuno Intermitente que está tan de moda para adelgazar. Es evidente que si tenemos sobrepeso nos puede venir bien. Pero también puede tratarse de ayunar de caprichos de beber o de comprar lo que no es necesario, abstenerse de gastos accesorios, abstenerse de distracciones con nuestros dispositivos o de ciertas comodidades. Es decir, no siempre se trata de dejar de comer carne o langostinos.

La oración, nuestro diálogo personal con Dios, debería intensificarse. Además, acudir a la iglesia para oír y participar de la santa Misa, y nuestro sacrificio será alterar nuestros planes de comodidad y de ocio para dedicarle un tiempo a Jesucristo. La limosna no siempre es dar dinero, sino de aumentar nuestra generosidad. Aumentar nuestra cuota de donativo a nuestra parroquia está muy bien, añadiendo visitar a nuestros enfermos, amigos, familiares, etc. Probablemente sufriremos, pues no es agradable visitar al que se ha de morir, a un accidentado, a un anciano, a un vecino, pero ahí estará nuestro sacrificio que es lo que realmente le agradará a Dios. En resumen, Oración, Mortificación y Acción.

Ya vienen los Reyes por los arenales

 La Manifestación Divina de Jesús, la Epifanía del Señor, la Iglesia católica la celebra el día 6 de enero de cada año, pues es el día en que se recuerda la llegada al portal de Belén de los Tres Reyes Magos de Oriente, hecho constatado en la historia de la salvación. Tres hombres honorables por su ciencia y su poder recorren muchos kilómetros a través del oriente medio asiático siguiendo una estrella. En el punto donde se paró quedó iluminado el pesebre del Hijo de Dios. Conocedores de la Sagrada Escritura sabían que aquel Niño era el Rey de reyes. Y por ello le ofrecieron Incienso por ser Dios, Oro por ser Rey y Mirra por ser Hombre.

Hoy en día en esta España alejada de Dios, se conserva todavía la ilusión humana por la llegada de los Reyes Magos a cada una de los hogares donde se vive con amor la tradición cristiana. En muchas ciudades y poblaciones se organizan cabalgatas para pasear a sus majestades con la promesa de que irán a todas las casas que les hayan escrito una carta pidiendo regalos. No nos darán todo lo que pedimos, pues los Reyes Magos también tienen su presupuesto pero lo intentarán. Además, será una nueva ocasión para reunir a la familia, pues entre tanto Covid y gripe A, por Navidad las cocinillas han ido de casa en casa, en lugar de ir los comensales.

Ya no se regala carbón de azúcar pues nadie quiere que los Reyes nos digan que hemos sido malos. Ni tampoco cigarrillos y puros de chocolate, no sea que se incite a los niños a fumar, ni tampoco monedas grandes de oro achocolatado pues se las comerán todas de una vez y tendrán dolor de barriga. En fin, tradiciones y como tales de otros tiempos diferentes.

No os olvidéis de poner un zapato, bien limpio, para que los Reyes y sus pajes sepan quien vive en aquella casa. Antes poníamos algo para comer los Reyes y sus animales, pero creo que debido a la Ley Animal, es probable que los Reyes y sus pajes vayan en moto o bólidos porque los caballos estarán aburridos en sus cuadras y los camellos no habrán podido viajar debido al exacerbado conflicto y guerra en aquellos lugares de Oriente Próximo.

Por supuesto que yo también he escrito una carta y si a Sus Magas Majestades les parece bien me traerán un tratamiento cosmético para las bolsas de los ojos, ya mayores, y una bufanda-cuello rosa que combina muy bien con mi cabello blanco.

¡Hasta pronto! Feliz día de la Epifanía del Señor.

¡Alerta! con las cifras sobre los abusos sexuales de la Iglesia

 Nos quedamos estupefactos ante la actitud maliciosa de los medios de comunicación socio comunistas dando pábulo, una vez más a mentiras diabólicas como la que medio millón de personas han sufrido abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia. Me pregunto, ¿Qué han hecho hasta ahora los poderes públicos?


Según recoge la agencia de noticias VATICAN NEWS, sobre el Informe del Defensor del Pueblo de España en relación a los abusos sexuales perpetrados por miembros del clero y religiosos de la Iglesia Católica, dice lo siguiente:

“Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos”, fue presentado este 27 de octubre por el Defensor del Pueblo de España en el Congreso de Diputados. El informe de 777 páginas recoge testimonios y recomendaciones dirigidas a las instituciones eclesiales y al Gobierno para “la adopción de las medidas necesarias en orden a cumplir con el objetivo de la encomienda”.

“Se trata de un Informe necesario para dar respuesta a una situación de sufrimiento y de soledad que durante años se ha mantenido, de una u otra manera, cubierta por un injusto silencio”, señaló el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo.

El informe no precisa un número estimado de víctimas, pero presenta información relevante de 487 testimonios; según el Defensor del Pueblo la investigación se ha centrado en la escucha de las personas: “Escucharlas es encontrarse con la voz y la experiencia de un dolor. Y lo sucedido es para ellos y para la sociedad un verdadero desastre”, además asegura que “las víctimas son el sentido primero, el sentido último y el sentido central de este Informe”.

La investigación denuncia que la Iglesia en España ha minimizado por mucho tiempo la gravedad del problema. Sin embargo, reconoce que la Comisión Asesora, ad hoc, detectó las buenas y malas prácticas.

También señala El Informe que los Poderes Públicos del país carecieron de procedimientos adecuados para prevenir, detectar y reaccionar frente a la comisión de abusos sexuales de menores en los centros escolares de la Iglesia católica.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones, El Informe propone: celebrar un acto público de reconocimiento y reparación simbólica a las víctimas; la creación de un fondo estatal para el pago de compensaciones a favor de las víctimas y que un órgano administrativo especial -creado para la ocasión- sea el que instaure un procedimiento de reconocimiento y reparación de las víctimas de agresión o abuso sexual infantil en el ámbito de la Iglesia católica. También sugieren diversas reformas normativas para la aclaración y reparación de lo sucedido, y para prevenir hechos similares.

Entre las recomendaciones se incluye que la Iglesia católica debe poner los medios necesarios para ayudar a las víctimas de abusos sexuales en el proceso de recuperación, ofreciendo tratamiento a las víctimas o familiares, cuando lo requieran. Y que las diócesis y los institutos de vida consagrada abran a los investigadores la información contenida en sus archivos.

Los Testimonios

Las víctimas que ofrecieron su testimonio, 487 personas, señala El Informe que el 84% fueron hombres. “En ningún caso el número de testimonios pretende dejar determinado el alcance cuantitativo del problema -asegura el Defensor del Pueblo-. Lo importante, cuando se ofrece un determinado número de testimonios de víctimas, es tener presente la singularidad personal de cada una de ellas y la inviabilidad de reducirla a una cifra en una contabilidad”, subraya el Defensor del Pueblo.

Según El Informe, la mayoría de los victimarios son hombres. Y solo una pequeña parte de las personas acusadas de haber cometido abusos han sido juzgadas por parte de las autoridades civiles.

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Los medios de comunicación socio comunistas añadieron que según estadísticas se trataba 445.000 casos de abusos. Esto es absolutamente falso. Han creado una mentira para desacreditar a la Iglesia Católica y a sus miembros que no solamente son los consagrados, sacerdotes y religiosos, sino todos aquellos laicos y laicas del mundo, es decir, todos aquellos que estamos bautizados, pero no estamos consagrados ni hemos hecho votos de ningún tipo.

No se puede negar en absoluto que no se hayan producido casos de abusos sexuales y psicológicos pues sería otra gran mentira, pero si inicialmente el Defensor del Pueblo ha recogido 487 testimonios, el resto son las brasas de satanás con aires de periodista de género.


Por ello, no está de más recordar la primera lectura de la santa misa del pasado Domingo XXXI del Tiempo Ordinario que ya advertía que hay sacerdotes que se desvían de la ley de Dios, texto que sigue siendo actual. No obstante, la gran mayoría son buenos y santos y grandes sacerdotes a los que les hemos de agradecer todo el bien que hacen a las almas y a la Iglesia.

Recordemos pues al Profeta Malaquías, del año 450 antes de Cristo:

Malaquías 1, 14b — 2, 2b. 8-10

Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley.

Yo soy un gran rey, dice el Señor del universo, y todas las naciones temen mi nombre. Esto es lo que os mando, sacerdotes: Si no escucháis y no ponéis todo vuestro corazón en glorificar mi nombre, dice el Señor del universo, os enviaré la maldición. Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley, invalidando la alianza de Leví, dice el Señor del universo. Pues yo también os voy a hacer despreciables y viles para todo el pueblo, ya que vuestra boca no ha guardado el camino recto y habéis sido parciales en la aplicación de la ley. ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos creó el mismo Dios? ¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros profanando la alianza de nuestros padres?

Palabra de Dios

Tierra Santa: Un día de ayuno y oración por la paz

 El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, en nombre de los ordinarios de Tierra Santa, invita a una jornada de ayuno y oración por la paz y la reconciliación el martes 17 de octubre. El Papa Francisco ha animado a unirse a esta iniciativa “para oponerse a la fuerza diabólica del odio, del terrorismo y de la guerra”.

“Porque Dios no es Dios de desorden, sino de paz”. Con esta cita del Nuevo Testamento, (1 Corintios 14, 33), comienza el mensaje dirigido por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, deseando a los queridos hermanos y hermanas: “¡Que el Señor nos dé verdaderamente su paz!”. 

Y añade: “El dolor y la consternación por lo que está sucediendo son grandes. Una vez más nos encontramos en medio de una crisis política y militar. De repente fuimos catapultados a un mar de violencia sin precedentes. El odio, que lamentablemente ya hemos experimentado durante demasiado tiempo, aumentará aún más, y la espiral de violencia que sigue creará más destrucc

“Pero en este momento de dolor y consternación –prosigue– no queremos quedarnos impotentes. Y no podemos permitir que la muerte y sus aguijones sean la única palabra que se escuche”.

“Por eso –añade– sentimos la necesidad de orar, de volver nuestro corazón a Dios Padre. Sólo así podremos sacar la fuerza y la serenidad para vivir este tiempo, dirigiéndonos a Él, en oración de intercesión, de súplica, y también de clamor”.

 


17 de octubre: jornada de oración y ayuno por la paz en Tierra Santa

“Pedimos que el martes 17 de octubre todos hagan un día de ayuno y abstinencia, y de oración. Los momentos de oración –explica– deben organizarse con la adoración eucarística y con el rosario a la Santísima Virgen. Probablemente en muchas partes de nuestras diócesis las circunstancias no permitan la reunión de grandes asambleas. En las parroquias, en las comunidades religiosas, en las familias, todavía será posible organizarse para tener momentos comunes de oración sencillos y sobrios”.

 “Así es como todos nos reunimos, a pesar de todo, y nos reunimos en oración coral –agrega– para entregar a Dios Padre nuestra sed de paz, justicia y reconciliación”, concluye el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén.

Fuente:Opus Dei.org Tierra Santa

Un perro no es un hijo, ni su sustituto

 En diversas ocasiones, también  recientes, el Papa Francisco ha hablado de la sustitución de los hijos por mascotas, y lo hablado en un sentido regañando a los matrimonios o parejas que así se comportan. En este sentido, se pronunció cuando una mujer le pidió que bendijera a su hijo mostrándole la foto de su perro.

Ciertamente es lo que vemos por la calle y en muchas familias sin hijos, paseando no un perro sino varios. Lo peor de todo es que paseen al perro en un cochecito de bebé, y no es porque el perro padezca artrosis y no pueda caminar sino porque aquella mujer o aquella pareja lo ha convertido en ese hijo que no han tenido. Es traumático.

Y hay que repetirlo, un perro no es hijo. Un perro es un animal. Un hijo es un hombre o una mujer, nacidos de mujer, con dignidad suficiente porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, el cual le ha insuflado un alma inmortal. Los animales no tienen esa alma espiritual que el ser humano posee. Un animal es diferente a un ser humano. Otra cosa es que el perro sea fiel al dueño, le obedezca porque haya aprendido las enseñanzas de su amo. El perro avisa a su amo y cumple con lo que le dice. En una granja, en una trashumancia de ganado, en un laboratorio de drogas, a un ciego… en mil circunstancias es muy útil. Por supuesto, los pastores, los policías, las personas solas allí donde están, el perro cumple su función. Pero jamás será un hijo. Jamás lo hagamos sustituto de aquel hijo que murió, no vino, se fue o nos ningunea. ¡Claro! que hace compañía, y se convierte en uno más de la familia, pero como perro, como animal y así ha de ser tratado.


En ese sentido, con más asiduidad observamos paneles informativos sobre la forma de comportarse en una iglesia. Hay que recordar que una iglesia es un lugar de culto, un lugar sagrado. No es una cafetería donde se puede comer y beber, pasear al perro y hablar. Los bancos están para los fieles que acuden a las celebraciones y misas, no para sentarse y comerse un bocadillo. En las circunstancias actuales en las que el trasiego de turistas llena nuestros pueblos y ciudades, siempre hay gente que desconoce estas normas de conducta y se debe avisar para hacerles comprender el respeto debido a Nuestro Señor Jesucristo que está en el Sagrario, siempre con buenos modales y sonriendo.

Y si un niño está comiendo patatas fritas para que no moleste, avisar a sus padres o acompañantes que en una iglesia eso no se debe hacer, al igual que ir escotada hasta el estómago o con unos pantalones cortos tan ínfimos que ya no sabes si la joven va en bragas o se ha olvidado la falda en casa.


El quehacer de los laicos

 Fuentes bien formadas, desde laicos hasta cardenales y Papas, nos están informando que las fuerzas del mal y de las tinieblas están aumentando frente al Bien por encima de todo Bien que es Dios. Incluso se atreven a advertir que los católicos seremos un reducto de la sociedad si ahora no nos ponemos en marcha en defensa de nuestra Fe. No se trata de un mensaje apocalíptico sino de una realidad que los propios católicos debemos asumir.

De ahí que ya estamos viviendo un resurgimiento de procesiones de nuestras imágenes santas que indican, más allá de su contemplación, que el cristiano quiere salir a la calle a demostrar su fe. Y bien que hacen. Ahora, no siendo Semana Santa, también los fieles sacan en volandas a sus santos para pedir que llueva que tanta falta hace en nuestro país.

Pero podemos hacer más cosas, especialmente para preservar las cosas de Dios. Sabemos que la santa misa la celebra el sacerdote en un oratorio, templo, basílica, catedral, ermita etc. y la celebra con la asamblea de fieles. Por supuesto también la puede celebrar solo. En ese sentido podemos estar muy atentos a lo que pasa y vivirlo interiormente. A la hora de comulgar, por ejemplo, hemos de hacerlo con el máximo respeto en nuestras disposiciones interiores y también en nuestra formalidad exterior. Y muy atentos a que los fieles se metan en la boca la sagrada hostia. NADA DE GUARDARLA EN UN BOLSILLO O CAJITA PARA VENERARLA MÁS TARDE ¡A LA BOCA! No hay más opción, pues el intento constante de robar las sagradas hostias consagradas para cometer sacrilegios está a la orden del día. Según la procedencia, es decir, en dónde se consagraron, están más valoradas porque el sacrilegio es aún mayor. Colaboremos, si vemos algo raro reprender al que hace algo impropio y avisar al celebrante.


En el mismo sentido sacrílego, se producen compras y ventas de reliquias de santos, o de forma engañosa de restos humanos como si fueran de aquel santo que fue enterrado en tal sitio. Los fieles laicos también podemos hacer mucho para preservar a los santos y santas de nuestra Iglesia en Cristo.

Tiempo hace que el Santo Padre Francisco conociendo más a fondo estos comercios nos advirtió a los fieles que conservemos las reliquias que tengamos de forma respetuosa, dándonos indicaciones al respecto.

Uno puede pensar que no tiene este tipo de cosas en casa, pero en otras generaciones no muy lejanas a la nuestra se transmitían en las herencias aquellas reliquias de santos y santas que habían llegado a la familia por cualquier motivo de índole religioso o familiar. También pueda ser que en una estampa se encuentre adherida una pequeña reliquia indumenti (de ropa del santo) o oxosibus (con huesos del santo) que nos la hayan regalado o heredado y esté en el fondo de un cajón.

Hemos de poner orden en casa. Localizar las estampas que suelen estar mezcladas con otras y en diversos rincones de cajones o cajas de cosas variadas o antiguas. Poner todas las reliquias juntas en una cajita de madera, de piedra, mármol, o de otro material resistente. Poner la cajita a la vista en la vitrina. Pero NO A MANO. Se trata de que no se toque. Pero de tanto en tanto, les pedimos ayuda a esos santos y santas que tenemos en casa, y que están en el cielo y que certeramente nos ayudaran, una mirada, una avemaría bastará.

 

En la INSTRUCCIÓN de la CONGREGACIÓN PARA LAS CAUSAS DE LOS SANTOS nombrada LAS RELIQUIAS EN LA IGLESIA: AUTENTICIDAD Y CONSERVACIÓN, con aprobación pontificia de 5 de diciembre de 2017, en su parte introductoria refiere:

Son consideradas reliquias no insignes los pequeños fragmentos del cuerpo de los Beatos y de los Santos o incluso objetos que han estado en contacto directo con sus personas. A ser posible deben ser custodiadas en tecas selladas. En cualquier modo, deben ser conservadas y honradas con espíritu religioso, evitando cualquier forma de superstición y de comercialización.

Instrucción sobre las Reliquias de la Iglesia


La santa misa es la vida de Cristo

 Hemos leído en estos días en el Salmo de la misa DIOS ES EL REY DEL MUNDO, texto que corresponde al salmo 46 del Libro de los Salmos atribuido al Rey David. Es decir, por encima de Dios no hay nada ni nadie, Él es el principio y el fin, el Alfa y Omega de todo lo creado.

En la santa misa se hacen muchas afirmaciones sobre Dios, no hay dudas en los textos del Evangelio, de la Biblia, hay peticiones, alabanzas, invocaciones, acción de gracias y de perdón constantes. La misa no es una conmemoración nuestra, es vida de Cristo y por muy bella que sea la celebración, saliendo por la puerta de la iglesia a la que hayamos acudido a la misa, nos ha de llevar a Cristo. Si no es así, de poco habrá servido.


Cristo es el núcleo de nuestra esperanza, por ello podríamos hacernos las preguntas, el examen, si existe coherencia entre nuestra propia vida y Cristo, ¿A qué me ha llevado la Palabra de Dios? ¿Doy testimonio? ¿Doy esperanza a los demás? ¿Me paro para hablar con los demás y hablarles de Dios?

Si estamos un poco fríos espiritualmente o tal vez estamos exultantes de amor a Dios, vayamos a misa con la intención de escuchar bien los textos, de hacer bien los gestos que se nos pide compartir, santiguarse, responder al sacerdote, inclinarse, arrodillarse, todo ello con decoro y mansedumbre, Dios está de tu parte y muy cerca de ti. Redescubriremos la belleza de la misa.

Si, además, queremos adquirir conocimientos sobre ello, hemos de seguir los pasos del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica. Igualmente, son muy importantes los textos, las cartas apostólicas y las exhortaciones apostólicas que los Papas publican para el Pueblo de Dios, el episcopado, el clero, las personas consagradas y para los fieles laicos, como es el caso de la Exhortación apostólica postsinodal SACRAMENTUM CARITATIS del santo padre Benedicto XVI, sobre LA EUCARISTÍA FUENTE Y CULMEN DE LA VIDA Y DE LA MISIÓN DE LA IGLESIA.

Léela en un clic.

SACRAMENTUM CARITATIS, Benedicto XVI

La visión beatífica de Dios

Hoy, 1 de noviembre, es un día de gran júbilo. El cielo está de fiesta pues celebramos de la mano de la Iglesia, que es Madre y Santa, la Festividad de todos los Santos. Por un lado, aquellos santos que a lo largo de los siglos la Iglesia ha elaborado la Causa de los Santos, los ha proclamado así y constan de esta manera en el santoral. Y por otro, celebramos todos aquellos santos que están en el cielo y de los que no hubo proceso de canonización pero que lucharon por su santidad hasta el momento de su muerte material, la de su cuerpo. Allí en el Cielo (que es un estado del alma) todos ellos gozan de la visión beatífica de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, tres Personas distintas y solo un Dios verdadero.




Nosotros, todos nosotros, podemos proponernos con la ayuda de los sacramentos y en definitiva con la Gracia de Dios, iniciar nuestro camino de santidad en nuestra vida ordinaria, sea cual sea y estemos donde estemos. La llamada a la santidad nos la hace Dios a cada uno individualmente, no es cosa para unos elegidos, sino para todos los fieles. No será fácil, pero Dios nos ayudará siempre. Y cuando lleguemos al final de nuestra vida mortal, también gozaremos de la patria celestial y de esa visión en la que nos encontraremos cara a cara con Dios.

El amor al Papa

 En nuestro camino de santidad tenemos unos amores muy importantes: Jesucristo, la Virgen Santísima y el Santo Padre. Amar al Papa es un querer de Cristo. Jesucristo creó la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, edificándola sobre Pedro, y le han seguido 268 Papas, hasta hoy.

Sea quien sea quien ocupe la Cátedra Petrina hemos de procurar afecto y sintonía. Y afecto significa estar cerca de él, leer sus textos; conocer qué dice y qué hace. 

No se trata de afectos sensibles, de que nos caiga bien o peor, o que sea más esto que lo otro, como católicos hemos de amar al Papa, y rezar mucho con él, sencillamente, no hay que darle más vueltas.

Pertenecemos al pueblo de los hijos de Dios

  El Santo Padre León XIV ya está preparando su viaje apostólico a Francia los días del 25 al 28 de septiembre de 2026 que incluye París, el...