Dios mío, Dios del Universo, Padre del cielo y de la tierra, ¡ayúdame a de descomplicarme!
Que abra mi corazón para entrar en el sagrado corazón de Jesús y conozca a Dios Uno y Trino.
¡Oh Dios! que llenas los corazones de los fieles y enciendes en ellos el fuego de tu amor, haz que yo sepa iluminar para que otros vayan por los caminos de la fe y del amor.
Mi alma vale lo que vale mi oración, Señor no te canses de enseñarme a orar.
Amado Padre del cielo infinito, ampáranos, el mal nos rodea y pretende robarnos la alegría. A tú voluntad de Amor total nos entregamos.
La Eucaristía nos fortalece. Hemos de situarla en  el centro de nuestra vida.
Que busquemos a Cristo, que encontremos a Cristo, que amemos a Cristo y sea nuestra centralidad.

Si Dios no quiere el santo no puede

  Viendo los discípulos cómo rezaba Jesús, estos le pidieron que los enseñase a orar. Y así fue, Jesús les enseñó la oración del Padrenuestr...