Si Dios no quiere el santo no puede

 Viendo los discípulos cómo rezaba Jesús, estos le pidieron que los enseñase a orar. Y así fue, Jesús les enseñó la oración del Padrenuestro. Una oración tan imponente que ahí está fija en las oraciones del cristiano desde hace 2000 años. En la Tierra Santa de Israel en el lugar donde se sabe que Jesús habló a sus discípulos de esa manera, se erigió una Iglesia llamada Padrenuestro y en el amplio atrio, en sus paredes está dicha oración en muchísimos idiomas, en baldosas cerámicas para evitar su deterioro.  En la magnífica puerta llamada de la Gloria de la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, también está gravada la oración en diversos idiomas.

Por lo tanto, el Padrenuestro es una oración principal en la vida del cristiano. Esta oración vocal casi siempre va acompañada de peticiones concretas relacionadas con la paz en toda su extensión hasta la propia paz de nuestro corazón como cualquier otra súplica o insistencia que queremos obtener de la mano de Dios.

En muchísimas ocasiones acudimos a la mediación de la Santísima Virgen y a toda la lista de los santos y santas que conocemos para que intercedan por nosotros y nuestras necesidades personales y materiales, y más allá de nosotros.

Además los mismos santos nos insisten en que recemos. Por ejemplo, San Josemaría Escrivá en el punto 96 de Camino escribe: Habla Jesús: «Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá». Haz oración. ¿En qué negocio humano te pueden dar más seguridades de éxito?

Ciertamente es así. En otras ocasiones sucede que no se nos concede lo que pedimos. Pueda ser que pidamos mal en el sentido que lo que pedimos no esté en los planes de Dios para nosotros o de los demás. Y como no conocemos del todo esos planes, hemos de pedirle paciencia, que eso sí que nos lo concederá y estar atentos a los acontecimientos pues ¡A saber cómo quiere Dios hacer las cosas siendo nosotros sus instrumentos!

Por ello, Si Dios no quiere el Santo no puede, frase del refranero español que sigue vigente.

Foto Wikimedia Commons


Odio, profanación y vandalismo

 

Los actos de profanación que se producen constantemente y con más ahínco en tiempos de guerras y de odio, como ahora, obliga a que los fieles católicos desagraviemos ante el Señor todas las ofensas que generan personas que han cedido a las tentaciones del maligno. La conducta pertinaz de romper y tirar por el barranco las cruces que coronan algunas montañas ha sido noticia durante los meses de invierno y primavera, por poner un ejemplo.

Ahora es noticia desgraciadamente la profanación del Santuario de la Virgen de Medjugorje. El Vandalismo fue grabado por las cámaras del propio santuario. Primero el altar exterior de la Iglesia de San José y luego la imagen de la Virgen María. Ocurrió hace tres días y ¡Gracias a Dios! Todo está limpio y restaurado para el culto. En dicha labor también han colaborado voluntarios.

Aunque parezca que no ha pasado nada, para los católicos un Santuario de la Virgen es un lugar sagrado. Allí, en Medjugorje, desde sus inicios, se producen encuentros con la Verdad, conversiones y muchísimas confesiones. Llegan peregrinos de diferentes partes del mundo a Bosnia, todos o en su mayoría regresan a sus casas renovados espiritualmente.

Por ello es necesario hacer actos de desagravio pidiendo perdón al Señor por las ofensas que estos actos vandálicos han supuesto, y a ser posible aumentar la oración y las pequeñas mortificaciones habituales, como ayunos, no quejarse, ayudar a los demás, cuidar de la familia, entre otros actos que agradan a Dios.

Desde el santuario se pide que no publiquemos las imágenes para no dar pábulo o importancia a los autores. Por ello publicamos una foto general.

Foto Vatican News

El Pontífice invita a las familias a no dejar solos a los ancianos y anima «a los voluntarios» a comprometerse para «llevar humanidad y esperanza a quienes sufren»

En tiempos de vacaciones, descansos, calendarios y horarios diferentes a la bendita rutina puede venirnos a la cabeza la duda de qué hacer con los abuelos y bisabuelos. Nos puede ayudar a engrandar el corazón las últimas palabras pronunciadas ayer por el Papa León XIV en relación con este tema.

Reproduzco íntegramente la noticia publicada por Vatican News el día 22 de julio de 2026.

 

León XIV: el verano, un tiempo para vivir el Evangelio de la paz y de la misericordia

El Papa responde a un lector de la revista Piazza San Pietro, quien le pregunta cómo vivir las vacaciones no solo como «un paréntesis de la rutina cotidiana», sino como un camino espiritual dentro de la propia vida de fe, y exhorta a hacer de este tiempo una experiencia de fraternidad y comunión. También dirige su pensamiento a quienes no pueden disfrutar siquiera de «un breve período de descanso» y recomienda que, «durante las vacaciones», se eviten «los excesos y el despilfarro».

Vatican News

Que las vacaciones sean «un espacio de pausa respecto a las ocupaciones y preocupaciones, en el que sea posible vivir auténticas experiencias de amistad y de compartir», para «experimentar un anticipo de esa fraternidad y comunión que podemos vivir y viviremos en el Reino de Dios». Ese es el deseo que expresa León XIV al responder a la carta que le envió Maurizio, desde Roma, publicada en el número de julio y agosto de la revista Piazza San Pietro.

El lector, agradecido al Papa «por su constante e incansable compromiso en el guiarnos a los fieles con palabras de paz, esperanza y luz en este tiempo de gran inestabilidad entre los pueblos», marcado por «el recrudecimiento de los conflictos», reflexiona sobre «el significado de la fe en la vida cotidiana» y sobre cómo «alimentar una espiritualidad más consciente y más auténtica», capaz de «traducirse en gestos concretos» hacia «los demás». Asimismo, pide al Pontífice un consejo «sobre cómo vivir este tiempo de verano para que se convierta también en un camino espiritual y no solamente en un paréntesis de la rutina diaria».


«Para hacer crecer nuestra fe», responde León XIV, es necesario «aprovechar también el tiempo del verano para vivir el Evangelio de la paz y de la misericordia».

No olvidar a los más frágiles

Al reflexionar sobre este tiempo de vacaciones, el Papa dirige ante todo su pensamiento a «los pobres» y a «todos aquellos que no pueden disfrutar ni siquiera de un breve período de descanso, porque están aplastados por el peso de dificultades de todo tipo»; a «los enfermos, a las personas que han perdido la confianza en la vida»; a quienes están devastados «por el dolor de la pérdida de sus seres queridos»; a «las víctimas de las guerras, del odio, del terrorismo y de la violencia»; así como a «los perseguidos por causa de la fe y de la justicia, los presos, quienes han perdido el trabajo o el hogar y los migrantes que no son acogidos con humanidad».

Después desea «a los cristianos» que el período estival pueda ser «una oportunidad para vivir experiencias sociales y religiosas fructíferas, profundizando en la misión dentro de la Iglesia y de la sociedad».  «Que a los enfermos no les falte durante estos meses de verano la cercanía de sus familiares y de los voluntarios», continúa, expresando el deseo de que haya quienes decidan «dedicar una parte de sus vacaciones a un compromiso fraterno de solidaridad».

En su respuesta, el Pontífice también invita a las familias a no dejar solos a los ancianos y anima «a los voluntarios» a comprometerse para «llevar humanidad y esperanza a quienes sufren». «Verán los frutos de la gracia» y comprobarán cuánto «amor», «alegría» y «felicidad» llenarán «sus vidas», añade, explicando además que es un «privilegio» sostener «a los pobres» y dar testimonio «de la pobreza evangélica. Este es un servicio que prestamos al mismo Cristo».

Recomendaciones para las vacaciones

León XIV recomienda también que, «durante las vacaciones», se eviten «los excesos y el despilfarro, el materialismo y el consumismo», y de educarse «a la sobriedad». Recuerda «que la acumulación de bienes dificulta la evangelización» y exhorta a vivir con coherencia «un estilo de vida cristiano».

«El amor y la gracia de Dios nos alcanzan cada día, siempre», asegura, alentando la ayuda mutua «en cada comunidad», para que no se pierda «este valioso patrimonio de humanidad y de paz, la única esperanza para dar un futuro al mundo amenazado por la guerra», un mundo que no podrá ser salvado por «el poder terrenal», sino únicamente por «el poder divino del amor de Jesús».

Pertenecemos al pueblo de los hijos de Dios

 El Santo Padre León XIV ya está preparando su viaje apostólico a Francia los días del 25 al 28 de septiembre de 2026 que incluye París, el santuario de Lourdes y Metz. Y nosotros todavía seguimos pensando, reflexionando y rezando los contenidos y las formas de los mensajes, discursos y homilías que nos ha dejado para siempre, escritos y en imágenes. Nada se lo ha llevado el viento. En unos corazones ha calado mucho y en otros aunque poco o nada, la evangelización de la Palabra de Dios nunca se queda en un saco roto.


A modo de reflexión personal, creo que el Santo Padre nos ha hablado de la Dignidad Humana ampliamente, sobre la Cultura de la Vida y el amor a ella; la Iglesia  Católica y su cuerpo místico que la formamos los hijos de Dios por el Bautismo y en Jesucristo y la unión con Ella; el amor a Nuestra Señora, la Virgen Santísima, madre de Dios y madre nuestra; el mandamiento de la Caridad con los desfavorecidos, los migrantes, los pobres en el amor de Dios y los pobres en lo material; y en el reconocimiento de la Santa Eucaristía en el Cuerpo de Cristo, todo ello por señalar solo algunos temas.

Todos los que creemos en estas verdades de fe pertenecemos al pueblo de los hijos de Dios. Nuestro sentido de pertenencia básico es este. Hemos nacido en el seno de una familia, el núcleo natural de la sociedad, donde sea y como fuere dicha familia, y pertenecemos a ella, nos gusten o no nuestros padres o nos gusten o no nuestros hermanos y hermanas, pues no se trata de si me apetece tener ese padre o esa madre, sino que son esos de los que provienes por la voluntad de Dios. Pertenecemos a la sociedad en la que vivimos en el país donde hemos nacido, con independencia de fronteras y políticos, y si echas raíces en otro a él vas a pertenecer sin olvidar tu origen. Es como pertenecer a un club de fútbol o a otro, los colores de tu equipo te dan esa pertenencia local.


Es decir, el sentido de pertenencia es muy importante tenerlo claro para sobrevivir a tanto ir y venir, y a tanta información y desinformación. Somos libres para tomar nuestras decisiones pero sin perder de vista nuestro sentido de pertenencia, sanando el pasado, esperanzados en el futuro y con los pies en el presente.

Hemos sido dos millones de personas las que hemos estado en diferentes puntos de España siguiendo al Papa y emocionándonos con tantos bebés que bendecía continuamente en todos los lugares por donde pisaba. Ahora ya seguimos con nuestras rutinas pero nuestro corazón sigue conmovido y no deberíamos abandonarlo al olvido.


Fotos Isabelita, interior de la Basílica de la Sagrada Familia, 10 de junio de 2026 en la santa misa con el Papa.

¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de culturas, paisajes y simpatías. Los cristianos, especialmente los católicos, sentimos un gran entusiasmo por el tiempo y la evangelización que este Papa va a brindarnos con su visita a Canarias, Madrid y Barcelona. La fuerza y la predicación del Papa siempre se imprime en los corazones, también de los más alejados o de los que están en la parra al margen de todo lo religioso y relacionado con Dios.

Ya se atreven algunos expertos a decirnos de qué nos hablará el Papa. Pero lo que sí será cierto es que los que no puedan ir a ningún evento, ni quizá salir a la calle a vitorearle con banderas de la Santa Sede del Vaticano, estarán expectantes ante la televisión, tabletas u otros dispositivos para no perderse ni un instante de las retrasmisiones de los actos que tengan a bien realizar y retrasmitir.

El 9 y 10 de junio de 2026 visitará la ciudad de Barcelona. No se celebrarán actos multitudinarios en plazas y calles. Solo en dos recintos cerrados, el Estadi Olímpic y la Basílica de la Sagrada Familia y los alrededores. También visitará la Parroquia de Sant Agustí y fuera de Barcelona, la Prisión de Can Brians (mujeres) y el Santuario de Nuestra Señora de Montserrat. Suponemos que muchos de sus traslados serán en helicóptero. 

Los barceloneses estamos muy orgullosos y contentos de recibir nuevamente la visita de un Santo Padre por lo que es todo un honor dar la bienvenida y vitorear a León XIV.

Por otra parte, nuestros obispos y presbíteros como directores espirituales de la grey que tienen encomendada nos han pedido que recemos para que todos los eventos y sus circunstancias se desarrollen con normalidad, que las incidencias se puedan resolver, que los visitantes de muchos lugares sean bien recibidos, rezar por la persona del mismo Papa León XIV y por los frutos espirituales de su evangelización.

Podría ser una buena ocasión para engalanar los balcones de nuestras casas con flores amarillas y blancas y las banderas del Vaticano.

 (Texto corregido gracias a nuestros colaboradores)

¡El Señor me libró de todas mis ansias!

 Sucedió allá en la Capadocia, alrededor de los años 275 a 280, que nació el tan recordado soldado romano San Jorge. En otros textos se dice que nació en Lyda (Israel). Murió mártir el 23 de abril del año 303, lo decapitaron por no apostatar de su fe cristiana, católica. Su fama se extendió ¡tanto! que se han explicado de San Jorge numerosas leyendas, incluso se ha llegado a decir que no existió. Pero realmente nació, murió y fue canonizado por la Iglesia Católica, incluyéndolo en el catálogo de los santos en el año 494. Tal día 23 de abril, la Iglesia Católica celebra su festividad en muchas partes del planeta. A nivel social, San Jorge ha ido teniendo mucha repercusión y se celebran fiestas, se regalan libros y se obsequian rosas añadiéndose al propio folklore de aquellos territorios, también en España.

En las tierras ortodoxas y de oriente esta festividad se celebra en otras fechas. Allí el arte de la iconografía religiosa está muy arraigado. En él contemplamos iconos en los que San Jorge va montado en un caballo y con una lanza mata al dragón el cual expulsa un fuego abrasador. Por nuestros lares se venden y compran dragones aniñados sonrientes y divertidos, paganizando un dragón peligroso que encierra un mal para el hombre, en el sentido de humanidad. 

Esto nos lo explican las Sagradas Escrituras, especialmente en los Salmos, muchos de ellos atribuidos al Rey David de Israel. En la misa de San Jorge, especialmente en la respuesta al salmo se dice o se canta ¡El Señor me libró de todas mis ansias!

¿Por qué pedimos que el Señor nos libre? A veces estamos atemorizados, incluso nos puede doler el estómago por temor a muchas cosas que nos ocurren. Pero suele ser normal sentir esas emociones ante un peligro cierto o incierto. Entonces invocamos al Señor para que nos ayude y nos libre de nuestras angustias. En un primer plano esa podría ser una explicación sencilla, humana, incluso para niños, y está bien.  Pero David, el Rey, era un hombre profundo que tenía visión sobrenatural de lo que sucedía y no solo a él mismo. Oraba al Señor ¡Adonai! desde que era un niño y pastoreaba el rebaño de las ovejas de su padre. Allí ya empezó a cantar con la cítara y siguió cantando al Señor antes, en medio y después de las batallas contra los filisteos, en el Tabernáculo y en el Templo que mandó construir en Jerusalén. Toda su vida.

¿Qué nos quiere decir la iconografía de San Jorge que cuando mata al dragón expulsa a muchos demonios?

Los exégetas a lo largo de los siglos que han transcurrido desde David, llamado también el Matagigantes, hasta hoy mismo, nos dicen que ese fuego abrasador expulsado son las angustias de nuestras concupiscencias de la carne y de los sentidos, es decir, los pecados capitales. Cuando somos tentados para cometer pecados, si no queremos perder la gracia de Dios ¡luchamos! y además cada día, cada uno de nosotros, pues queremos ser santos, perfectos, para agradar a Dios y todo por su Gloria. Y cuando luchamos, le pedimos al Señor que nos libre de la tentación (como rezamos en el Padrenuestro) que nos libre de nuestras angustias y de nuestras ansias. Una vez superada la prueba podemos cantar ¡El Señor me libró de todas mis ansias! De ahí la simbología del dragón, la lanza y el fuego.

 Fotografías del cuadro El Jardín de las Delicias y de la tumba del Rey David en Jerusalén

Fuente Wikipedia

Si Dios no quiere el santo no puede

  Viendo los discípulos cómo rezaba Jesús, estos le pidieron que los enseñase a orar. Y así fue, Jesús les enseñó la oración del Padrenuestr...