Mi alma está triste hasta la muerte

 Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getsemaní, y le dijo: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. (extracto del Evangelio según san Mateo 26, 36-40)


Antes de que prendieran a Jesús por intervención de Judas Iscariote, y después de la Última Cena ocurrió lo que hemos leído en el breve pasaje del Evangelio citado. En pocas horas se iban a suceder una serie de acontecimientos que Jesús ya sabía, y en ese presagio orando a su Padre Dios expresó, sudando sangre, Mi alma está triste hasta la muerte.

Aunque lo supiera, sufría: La negación de Judas, la negación de Pedro, el abandono de sus discípulos. Y se dejó hacer todo, no se le ahorró nada: La flagelación, las espinas y las burlas, la cruz a cuestas, cada clavo en la cruz y su martillazo, la salvación de las almas que tenía cerca, la entrega de su madre para nuestra protección y la expiación completa para darnos la vida eterna.

Con ello y por ello, esa Cruz diaria, la cruz que sufrimos cada día, podemos ofrecerla por amor y gloria de Dios, cooperando nosotros también en la salvación de las almas.

 

Plan ambicioso para la Semana Santa 2021

En este Domingo de Ramos exaltaremos la entrada de Jesús a Jerusalén sobre un borrico. Leeremos y escucharemos la Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos, toda la Pasión hasta la Resurrección gloriosa. Así se inicia la Semana Santa.

Durante esos días se seguirán leyendo textos del Evangelio que nos relatan los hechos ocurridos durante esas jornadas gravísimas que vivió nuestro Señor para bajar a los infiernos y pagar por nuestra redención. Recordaremos unos hechos ya constados por expertos y exégetas, los cuales han podido apreciar que algunos hechos no se produjeron exactamente con la consecución que relatan los textos sagrados. Las razones aludidas han sido por cuestión de espacio y tiempo, pero como indicó el Santo Padre emérito, Benedicto XVI, dejemos las cosas como están pues si ocurrieron con menos prisa la verdad cierta es que ocurrieron.


Muchas iglesias y templos, por autorización de sus obispos, celebrarán no un oficio sino dos, se entiende que iguales y se entiende para que el aforo autorizado permita que acudan todos los fieles que lo deseen.

Y ¿Nuestra alma? ¿Qué haremos con ella? Lo mejor que podemos hacer es ir a confesarnos. Eso nos va a suponer un alto grado de humildad, un gran amor a la obediencia de nuestro Padre Dios y reciedumbre para sufrir las cosas de cada día junto a la Cruz de Jesucristo, un plan ambicioso para la Semana Santa 2021 en la que nada nos va impedir ir a la Iglesia para seguir los diferentes santos oficios.

Si no podemos salir a la calle, el templo más cercano está cerrado o el aforo está completo, anotemos los horarios de los oficios desde el Vaticano, presididos, si Dios quiere, por el Papa Francisco que, de buen seguro, los retransmitirá la TRECETV.

Horarios y celebraciones desde el Vaticano

¡Todos con el Papa!