¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!
Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de culturas, paisajes y simpatías. Los cristianos, especialmente los católicos, sentimos un gran entusiasmo por el tiempo y la evangelización que este Papa va a brindarnos con su visita a Canarias, Madrid y Barcelona. La fuerza y la predicación del Papa siempre se imprime en los corazones, también de los más alejados o de los que están en la parra al margen de todo lo religioso y relacionado con Dios.
Ya se atreven algunos expertos a decirnos de qué nos hablará
el Papa. Pero lo que sí será cierto es que los que no puedan ir a ningún evento,
ni quizá salir a la calle a vitorearle con banderas de la Santa Sede del
Vaticano, estarán expectantes ante la televisión, tabletas u otros dispositivos
para no perderse ni un instante de las retrasmisiones de los actos que tengan a
bien realizar y retrasmitir.
El 9 y 10 de junio de 2026 visitará la ciudad de Barcelona. No se celebrarán actos multitudinarios en plazas y calles. Solo en dos recintos cerrados, el Estadi Olímpic y la Basílica de la Sagrada Familia y los alrededores. También visitará la Parroquia de Sant Agustí y fuera de Barcelona, la Prisión de Can Brians (mujeres) y el Santuario de Nuestra Señora de Montserrat. Suponemos que muchos de sus traslados serán en helicóptero.
Los barceloneses estamos muy orgullosos y contentos de recibir nuevamente la visita de un Santo Padre por lo que es todo un honor dar la bienvenida y vitorear a León XIV.
Por otra parte, nuestros obispos
y presbíteros como directores espirituales de la grey que tienen encomendada
nos han pedido que recemos para que todos los eventos y sus circunstancias se
desarrollen con normalidad, que las incidencias se puedan resolver, que los
visitantes de muchos lugares sean bien recibidos, rezar por la persona del mismo
Papa León XIV y por los frutos espirituales de su evangelización.
Podría ser una buena ocasión para engalanar los balcones de nuestras casas con flores amarillas y blancas y las banderas del Vaticano.
El Catecismo de la Iglesia Católica describe el derecho a la legítima defensa
El mandamiento nuevo que instituyó Jesucristo en la Última Cena del Jueves Santo fue el de la Caridad, que nos amemos unos a otros, incluso a los enemigos. Por ello el Santo Padre León XIV promueve el diálogo entre los opuestos. En la familia, entre los vecinos, las regiones, los países y naciones se ha promover la Caridad porque Dios es Amor, el amor por antonomasia. Habrá uno o muchos a quienes no le guste este Santo Padre porque lo que promueve es el diálogo para la paz, pero no solo una simple paz en el mundo, sino esa Paz de Cristo que nos invita al diálogo, a veces intenso, para evitar que nos matemos unos con otros.
Realmente es dificilísimo un diálogo fructífero para llegar
a una paz verdadera, y no solo estoy pensando en estas guerras con los
terroristas islámicos de varios países, que no quieren hablar sino borrar del
mapa a los judíos y a los cristianos, sino dentro de nuestras familias para
extender el amor a los demás.
Pero que no espere nadie que este Papa se doblegue ante
acusaciones sórdidas, ni la mayoría de los católicos practicantes que piensan
igual que el Santo Padre.
Sin embargo es importante destacar que los católicos tenemos el derecho a defendernos ante cualquier ataque. El católico puede ser un tonto o
un estúpido pero no por ser católico sino por otros factores. En el Catecismo
de la Iglesia Católica describe el derecho de defensa de la siguiente manera en
los puntos 2263, 2264 y 2265:
2263 La
legítima defensa de las personas y las sociedades no es una excepción a la
prohibición de la muerte del inocente que constituye el homicidio voluntario.
“La acción de defenderse [...] puede entrañar un doble efecto: el uno es la
conservación de la propia vida; el otro, la muerte del agresor” (Santo Tomás de
Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 64, a. 7). “Nada impide que un solo acto
tenga dos efectos, de los que uno sólo es querido, sin embargo el otro está más
allá de la intención” (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 64, a.
7).
2264 El
amor a sí mismo constituye un principio fundamental de la moralidad. Es, por
tanto, legítimo hacer respetar el propio derecho a la vida. El que defiende su
vida no es culpable de homicidio, incluso cuando se ve obligado a asestar a su
agresor un golpe mortal:
«Si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia en forma mesurada, la acción sería lícita [...] y no es necesario para la salvación que se omita este acto de protección mesurada a fin de evitar matar al otro, pues es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la de otro» (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 64, a. 7).
2265 La
legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para
el que es responsable de la vida de otro. La defensa del bien común exige
colocar al agresor en la situación de no poder causar prejuicio. Por este
motivo, los que tienen autoridad legítima tienen también el derecho de
rechazar, incluso con el uso de las armas, a los agresores de la sociedad civil
confiada a su responsabilidad.
Catecismo de la Iglesia Católica
foto del barco BBC News
Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión
Y el ciclo litúrgico continua pase lo que pase. Nos impusieron la ceniza en la frente el miércoles de ceniza que en este año 2026 ha correspondido al día 18 de febrero y nos impelaron a la conversión, pues siempre hay que dar un paso más para acercarnos a Dios y alejarnos de la tiranía del pecado que con cierta facilidad nos tira para abajo.
Ciertamente esto es la lucha del día a día pero la Iglesia
Católica escoge este tiempo de preparación para la alegría de la Pascua de la
Resurrección, hecho que ocurrió y es el fundamento de nuestra religión. Pues el
cristianismo no es una filosofía, es una persona que es Jesucristo Dios y
hombre verdadero en él mismo.
En estos días se comenta, se medita, se reza, se lee el Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma de 2026 que recientemente se ha publicado. Es corto y muy próximo a todos. Nos pide moderación en la lengua, es decir, el cómo hablamos y escuchamos. Nos propone medios insustituibles para vivir estas semanas de lucha interior y también exterior.
El mensaje del Papa es para todos, cada uno en su condición
y edad. Para los más pequeños y jóvenes también. Pues en el santoral hay muchos
niños y niñas y jóvenes santos, beatos y siervos de Dios. Al leer sus biografías
compruebas que para la santidad, el amor de Dios, no hay edad.
Mensaje para la Cuaresma del Papa León XIV
Fotografía Vatican News
Por los cristianos que han hablado alto y claro
Jesús nace en el seno de una familia que es reflejo de la Santísima Trinidad, así nosotros formamos parte de la familia de Dios que es la Iglesia, y ella nos muestra así el amor entre los miembros. Por ello hemos de procurar asemejarnos a la sagrada familia de Nazaret, cada uno en su rol, en su papel, en la acción que Dios nos haya asignado antes de la creación del mundo. Y cuando se produce una tragedia en nuestras familias acudimos a Él para que nos consuele, nos cure las heridas del sacrificio cruento que vivimos, especialmente cuando nuestros seres queridos mueren trágicamente en un accidente ferroviario como el de Adamuz.
Y el mejor consuelo es participar en la Eucaristía presidida por la Cruz de Cristo y su madre de la Virgen Santísima. No es baladí, pues, que el rechazo a un funeral laico haya sido unánime por parte de las familias cristianas de Córdoba, Huelva y otros lugares de España. Pues el gran consuelo estriba en que creemos en la resurrección de los muertos y la vida eterna. Y no en una palabrería vacía con poesías de agnósticos y ateos que llevan a acrecentar el dolor y la exasperación.
Los comunistas y masones de este Gobierno español y de
otros gobiernos locales no lo pueden entender y se esconden por temor a los abucheos
que se merecen. Han de saber que el consuelo de Dios es infinito y no vale
compararlo con nada.
Así que después de todo lo que hemos leído y han escrito en
relación con las despedidas y funerales por los ya 46 muertos por la
negligencia de un gobierno que España no debería tener, aplaudo la valentía de
todos esos cristianos que han hablado alto y claro.
Y pido nuevamente que sus muertos descansen en paz y las
familias destrozadas de golpe sean aliviadas por los abrazos de la Virgen
Santísima, que Ella ya está en cuerpo y alma en los cielos.
fotografía de La Sexta TV
San Antonio Abad, patrón de los animales
Muchísimas personas gozan de la compañía de mascotas. Algunos de sus propietarios se plantean que a la muerte del animal deben tener un funeral en toda regla y en menos casos quieren un funeral religioso. Esta cuestión se ha formulado ante la Santa Sede en varias ocasiones. En una ocasión el Papa Francisco se lamentó de que muchas familias substituyeran a los hijos por los perros o gatos, no obstante, también aclaró que hay que respetar a los animales y a la creación. En esta sintonía se orienta la Iglesia actualmente pero no existe ningún rito funeral para animales en la Iglesia Católica.
Es propio aclarar que hay filosofías y creencias diferentes a nuestra religión católica (que es seguir a Jesucristo) que sostienen adoración a algunos animales y respeto y otros que no los pueden matar (elefantes, vacas, etc.) o en otro orden sostienen que ciertos animales les pueden proporcionar suerte o desgracia. En cualquier caso, no se puede pedir a un sacerdote o diácono católico que realice un funeral con rito católico a un animal muerto porque los animales no poseen alma espiritual la cual solo la poseemos los seres humanos que hemos sido creados por Dios a su imagen y semejanza.
Cuando consultamos en la IA nos dice que el alma de los
perros es equivalente a la acción vital que tienen, pero esto no es lo mismo que
el alma espiritual de los seres humanos. La Iglesia lo que nos pide es que cuidemos
de la casa común, de sus criaturas y creaturas.
Así que estos propietarios y propietarias de mascotas pueden
celebrar la ceremonia que deseen en su casa o en cualquier otro lugar,
invitando amigos y familiares para recordar a esta mascota que les hizo tan
feliz. Además, hay cementerios o lugares donde se entierran o se incineran los
animales, cosa de la que informan las clínicas veterinarias.
Otra cosa son las bendiciones tradicionales a los animales que,
en la festividad de San Antonio Abad, el día 17 de enero, se imparten en
algunas parroquias, pero fuera de los templos, por ejemplo, en los atrios y
jardines. Antes era a los burros, caballos, cerdos o a animales de labranza en
general, ahora más a las mascotas, gatos, perros, periquitos, etc. para que
ayuden a sus propietarios a hacer el bien.
Os recomiendo la lectura del artículo de Vatican News sobre
el santo.
Foto de cuadro del Museo del Prado, Madrid
Los caminos divinos de la tierra
El nacimiento de nuestro Señor Jesucristo constituye un momento central y fundamental en la historia de la humanidad. Dios se hace hombre encarnándose en el seno virginal de Santa María y naciendo en Belén. Se hace uno de nosotros para redimir la humanidad y recuperar la amistad del hombre con Dios. Es un acontecimiento que celebramos todos los años con gran alegría y grandes celebraciones litúrgicas, familiares y sociales.
El
nacimiento de Jesús supone el inicio del caminar terreno del Hijo de Dios,
dando un sentido y valor sobrenatural a todo el quehacer honesto del hombre.
Jesús santifica la vida humana, la familia, el trabajo, la sociedad y todas las
realidades honestas de este mundo. Con su vida y palabras nos muestra el modo
auténtico de vivir, nos señala el camino a recorrer y nos muestra el fin de
todo hombre y mujer. Aprovechemos este tiempo de adviento y la Navidad para
acercarnos más a Él y experimentar el verdadero sentido de toda nuestra
existencia. ¡Se han abierto los caminos divinos de la tierra! Con esta gráfica
expresión, San Josemaría nos hacía considerar la belleza y la grandeza de la
luz recibida de Dios el 2 de octubre de 1928. Se iniciaba así una fuerte
renovación espiritual en la Iglesia para recordar que Dios nos llama a todos a
la santidad, que ésta no es sólo para algunos privilegiados. Todos los
bautizados podemos y debemos ser santos. Una novedad tan vieja como el
Evangelio y tan nueva como el mismo Evangelio.
Con el nacimiento de Cristo una nueva estrella
se enciende en lo alto de los cielos, su luz brilla con claridad y fuerza, es
un signo visible del amor de Dios, de su llamada insistente y persuasiva para
que cada uno siga el camino marcado por la luz de la fe en Cristo, un camino
distinto para cada uno, pero igual para todos ya que a todos nos llama Dios a
ser santos.
¡Feliz
Navidad y Feliz año nuevo!
Mn.
Xavier Argelich Casals
Fotografía Isabelita
Las que fueron monjas de Belorado son una farsa
Vienen siendo noticia las
actividades de unas mujeres disfrazadas de monjas que viven un carnaval
constante. Y esto no es una opinión o una valoración subjetiva, son hechos
claros y probados. Se trata de las mujeres que viven en el Convento de Santa
María de Bretonera (Clarisas), en Belorado, Burgos.
En su momento estas mujeres que
decían que eran monjas clarisas se rebelaron contra la Superioridad de su
Orden. La Diócesis correspondiente les abrió un expediente y en junio de 2024 el
arzobispo de Burgos las excomulgó. Por lo que dejaron de pertenecer a la Orden
religiosa a la que habían profesado y a su vez a la Iglesia Católica, universal
y romana. Así que NO SON MONJAS NI RELIGIOSAS NI CATÓLICAS. Son unas
mujeres que usurpan constantemente un hábito religioso digno de ser respetado.
La excomunión es una pena
eclesiástica que excluye a una persona de la comunión con la Iglesia católica,
impidiendo el acceso a los sacramentos y la participación activa en la
liturgia. El Catecismo de la
Iglesia Católica aborda la excomunión principalmente en los números que van del
1463 al 1467.
Por lo que hace a los bienes
inmuebles, si bien cuando eran religiosas tenían derecho a vivir en el Convento
de Santa María de Bretonera en Belorado, cuando dejaron de ser religiosas no. Visto lo anterior se inició un proceso
jurídico de desahucio del cual se aplazó recientemente su expulsión, según han
dicho los medios. Son pues unas simples OKUPAS, como tantas otras
personas que ocupan pisos, fincas, edificios abandonados, en tantos sitios de
España.
En cuanto a los bienes muebles,
es decir las obras de arte que albergaban dicho monasterio, no son propiedad de
ninguna de ellas, ni en grupo ni individualmente, por lo que las mujeres que
han vendido esos bienes materiales se han apropiado indebidamente de ellos. Es decir,
son unas simples LADRONAS DE ARTE, que como no trabajan han de comer y
beber lo cual se aprecia por su buen aspecto físico, y todo ello porque
dicen ser las monjas de Belorado.
Como católica, laica, me ofende
profundamente la usurpación maliciosa de la condición de religiosa, loable ante
Dios y la humanidad por el bien que han hecho y hacen en el mundo misionero y
de clausura.
En definitiva, es un grupo de
mujeres que han encontrado un modo de vivir que hasta hora les ha rendido, pero
con la actuación judicial de estos días, se han quedado sin más bienes que
robar en su único y personal beneficio, escandalizando a la sociedad al usurpar
una condición sagrada de las que hace tiempo fueron expulsadas.
El uso del confesionario para el sacramento de la reconciliación con Dios
Entre los cinco mandamientos de la Iglesia Católica consta el
siguiente: Confesar los pecados
mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de
comulgar. Para ello existen y están los confesionarios en las catedrales,
basílicas, iglesias, parroquias y los oratorios para el uso de los penitentes,
siempre que haya un sacerdote dentro. Pues un confesionario no es un elemento
decorativo de los templos, sino el lugar idóneo para administrar el sacramento
del perdón.
En muchas ocasiones, hemos visitado iglesias o lo hemos visto
en películas y medios digitales que no contienen confesionarios. Podemos decir
que son protestantes pues rechazan los sacramentos, y entre ellos el del
perdón de Dios a través de un sacerdote ordenado. También hemos visto muchos
confesionarios vacíos pues hay pocos sacerdotes, por falta de vocaciones. En
cualquier caso, confesarse y cumplir la penitencia que me fuera impuesta,
amén es genuinamente católico. Creemos que, por supuesto, no somos perfectos,
que por naturaleza nos inclinamos hacia el mal debido al pecado original, que
tenemos temor de Dios, y que por ello cuando hacemos el examen de conciencia observamos
las faltas y pecados que pudiéramos haber cometido durante el día, la semana,
el mes, el año, la vida. Por tanto, nos sentimos golpeados interiormente y
llamados para ir a confesarnos. Así, acudimos con frecuencia a una iglesia
donde habitualmente hay sacerdotes confesando, y arrepentidos confesamos nuestras
faltas y pecados, de la gravedad que sean.
El origen del confesionario
Desde que Jesucristo instituyó el sacramento de la confesión
y les dio este poder a sus apóstoles, ejercieron sus sucesores este ministerio por
los siglos, pero no siempre existió el confesionario. En los primeros siglos
después de Cristo, los fieles y los sacerdotes hacían lo que podían. Más
adelante se estableció que se realizase el acto de la confesión en el templo,
siendo vistos, pero no oídos. Téngase en cuenta que el trato cercano entre
sacerdote y penitente podía dar lugar a abusos pues el consuelo afectivo podía
llevar a otras cosas. Todo ello llevó a que la Iglesia estudiase el modo y
manera de practicar la confesión, pensando lo mejor para los fieles y para los
sacerdotes. Mucho tiempo pasó hasta que San Carlos Borromeo (1538-1584)
inventara el confesionario tal como lo conocemos hoy, aprobándose su uso en el
Concilio de Trento que se celebró entre los años1545 y 1563.
La regulación actual del confesionario
El Código de Derecho Canónico aprobado en el pontificado de
San Juan Pablo II, en el año 1983, siendo entonces el Prefecto del Dicasterio
para la Doctrina de la Fe el Cardenal Ratzinger, el que fue el Papa Benedicto
XVI, estableció lo siguiente:
960 La confesión individual e íntegra y la absolución
constituyen el único modo ordinario con el que un fiel consciente de que está
en pecado grave se reconcilia con Dios y con la Iglesia; sólo la imposibilidad
física o moral excusa de esa confesión, en cuyo caso la reconciliación se puede
tener también por otros medios.
961 § 1. No puede
darse la absolución a varios penitentes a la vez sin previa confesión
individual y con carácter general a no ser que:
1 amenace un peligro de muerte, y el sacerdote o los
sacerdotes no tengan tiempo para oír la confesión de cada penitente;
2 haya una necesidad grave, es decir, cuando, teniendo en
cuenta el número de penitentes, no hay bastantes confesores para oír
debidamente la confesión de cada uno dentro de un tiempo razonable, de manera
que los penitentes, sin culpa por su parte, se verían privados durante notable
tiempo de la gracia sacramental o de la sagrada comunión; pero no se considera
suficiente necesidad cuando no se puede disponer de confesores a causa sólo de
una gran concurrencia de penitentes, como puede suceder en una gran fiesta o
peregrinación.
§ 2. Corresponde al Obispo diocesano juzgar si
se dan las condiciones requeridas a tenor del § 1, 2, el cual, teniendo en
cuenta los criterios acordados con los demás miembros de la Conferencia
Episcopal, puede determinar los casos en los que se verifica esa necesidad.
962 § 1. Para que un
fiel reciba válidamente la absolución sacramental dada a varios a la vez, se
requiere no sólo que esté debidamente dispuesto, sino que se proponga a la vez
hacer en su debido tiempo confesión individual de todos los pecados graves que
en las presentes circunstancias no ha podido confesar de ese modo.
§ 2. En la medida de lo posible, también al ser
recibida la absolución general, instrúyase a los fieles sobre los requisitos
expresados en el § 1, y exhórtese antes de la absolución general, aun en
peligro de muerte si hay tiempo, a que cada uno haga un acto de contrición.
963 Quedando firme la obligación de que trata el c. 989,
aquel a quien se le perdonan pecados graves con una absolución general, debe
acercarse a la confesión individual lo antes posible, en cuanto tenga ocasión,
antes de recibir otra absolución general, de no interponerse causa justa.
964 § 1. El lugar
propio para oír confesiones es una iglesia u oratorio.
§ 2. Por lo que se refiere a la sede para oír
confesiones, la Conferencia Episcopal dé normas, asegurando en todo caso que
existan siempre en lugar patente confesionarios provistos de rejillas entre el
penitente y el confesor que puedan utilizar libremente los fieles que así lo
deseen.
§ 3. No se deben oír confesiones fuera del
confesionario, si no es por justa causa.
¿Cuáles pueden ser esas causas justas aplicando normas de prudencia?
Entre otras:
1.En caso de enfermedad grave, es decir, cuando un sacerdote confiesa
al enfermo en su domicilio. 2.En caso de ingreso hospitalario, acude el
sacerdote a la habitación o incluso a la UCI. 3.En las charlas previas, cuando
es el caso de una persona que no se ha confesado nunca y se le dan
indicaciones. 4.En un evento multitudinario (Jornadas de las Familias, de la
Juventud, Canonizaciones) cuyos confesionarios son portátiles y en ocasiones
sin rejilla.
Además, con buen criterio, la Conferencia Episcopal de cada
país establecerá lo que considere más conveniente para determinadas ocasiones.
¿Por qué usamos en confesionario?
1.Para que exista separación física entre el sacerdote y el
penitente. 2.Porque se sobrenaturaliza el sacramento. 3.Para evitar el consuelo
afectivo. 4.Para facilitar que los asuntos difíciles se vacíen del todo. 5.Para
favorecer el anonimato, la comodidad y la privacidad.
Comentario en 7 minutos hablados sobre la Santa Misa
Para preparar el comentario he utilizado el libro que VIVIR LA SANTA MISA de monseñor Javier Echevarría, el antecesor del Padre actual, Fernando Ocáriz, al frente de la institución jurídica de la Iglesia que es el Opus Dei.
El Padre Javier cita en muchas
ocasiones a dos santos padres contemporáneos suyos san Juan Pablo II y
Benedicto XVI, a su vez al Catecismo de la Iglesia Católica, al Misal Romano y a
san Josemaría Escrivá. Es un libro cortito, fácil de leer, muy sobrenatural y bello
en su redacción.
Los que acudimos habitualmente a una
iglesia católico tenemos el deseo de oír y participar de la santa misa cada
día, no porque sea una norma impuesta por la Iglesia, que no lo es, sino porque
deseamos estar cerca del memorial del sacrificio de Jesús en la Cruz, verle
transustanciado en ese pan y vino consagrado. Siempre nos puede ocurrir que no
podemos asistir a misa, por falta de fuerzas, de ánimo, de mala salud y otros
miles de complicaciones que nos dispensa ante Dios, pero hemos de recuperar ese
ardor de corazón que nos mueve para ir aquí o allá, entrar con un
poquito de antelación en la iglesia y prepararnos para participar en el
Banquete Nupcial con el Señor. El Padre Javier nos dice: Siempre que sea
posible cuidemos el hábito de recogernos en oración inmediatamente antes de
participar en la celebración de la Eucaristía.
Fijaros que el Padre Javier nos
indica cuidar el hábito, es decir, que lo hacemos de forma natural y sin
esfuerzo. Y añade Participar activamente en la santa misa no se
identifica necesariamente con la realización de acciones externas; es
esencialmente una actitud interior, que nace de la fe y de la condición amorosa
de lo que se cumple en el Misterio eucarístico.
San Josemaría en un libro de sus homilías
titulado Es Cristo que pasa, los números 153-154 decía:
Ante todo, hemos de amar la Santa Misa que
debe ser el centro de nuestro día. Si vivimos bien la Misa ¿cómo no
continuar luego el resto de la jornada con el pensamiento en el Señor, con la
comezón de no apartarnos de su presencia, para trabajar como Él trabajaba y
amar como Él amaba? Aprendemos entonces a agradecer al Señor esa otra
delicadeza suya: que no haya querido limitar su presencia al momento del
Sacrificio del Altar, sino que haya decidido permanecer en la Hostia Santa que
se reserva en el Tabernáculo, en el Sagrario.
El Padre Javier se refiere en muchos
casos a los sacerdotes y recoge esta petición de Benedicto XVI: les pedía a los sacerdotes que tengan presente
que cuando se refiere a la relación existente entre la acción del celebrante (ars
celebrandi) y la actuación de los participantes (la actuosa participatio),
se ha de afirmar que la mejor catequesis sobre la Eucaristía es la
Eucaristía bien celebrada.
Así que hemos de rezar por los
presbíteros porque sin ellos no tendríamos misa y por todos los fieles que
acuden para que, de una manera o de otra, guarden la atención y el decoro
debidos así como se mantengan en una actitud piadosa en una celebración
sagrada.
El Padre Javier nos recordaba a los fieles
que El traje nupcial que hemos de vestir para la Boda es estar libre de
pecado mortal, purificados lo mejor que podamos de las manchas de los pecados
veniales y de las faltas que puedan afear nuestra alma. Es decir,
practicar con frecuencia la Confesión sacramental.
En el Misal Romano, en la Institución
General núm. 28 dice: La Misa consta de dos partes: la liturgia de la
Palabra y la liturgia eucarística, tan estrechamente unidas entre sí que constituyen
un solo acto de culto. Por lo tanto, no se realiza la santa misa
si se excluye alguna de las dos liturgias.
Sabemos que el Oficio del Viernes
Santo no es una misa porque no se realiza la liturgia eucarística; o cuando en
una Iglesia dicen que solo habrá liturgia de la Palabra, solo se leerán las
lecturas, las plegarias, se rezará un padrenuestro y se repartirá la comunión,
si hubiere Reserva. O en la Vigilia Pascual, que se añade el rito bautismal; en
otros casos los ritos de la confirmación, el matrimonio, la ordenación
sacerdotal o como vimos el domingo día 18 de mayo pasado La ceremonia del
Comienzo del pontificado de León XIV.
* Autora, Isabelita. Foto de la Basílica de la Purísima Concepción de Madrid, celebra el Padre Carlos.
Expectantes ante la entronización del Papa León XIV
Desde este blog damos la bienvenida al 267 sucesor de Pedro, al Papa León XIV que desde que fue elegido por el Colegio Cardenalicio el pasado 8 de mayo de 2025 ya sabemos muchísimas cosas de su vida personal y pastoral. Y con mucha diligencia cada día nos sorprende con su sonrisa, discreción y amabilidad, ante todos y ante la audiencia que ha celebrado con la prensa mundial, con los medios de comunicación. Hemos de darle tiempo, con paciencia, para ver el gran bien que va a hacer a la Iglesia Universal y a todos sus fieles.
Asimismo, estaremos expectantes este
próximo domingo 18 de mayo de 2025 pues la Plaza de San Pedro en el Vaticano
será el escenario central de la misa de entronización del santo padre. La
retransmisión por todos los medios televisivos y digitales será oficialmente a
partir de las 10h. Me atrevo a recomendar la retransmisión a través de medios
católicos,
Tratándose de domingo, día de precepto,
y suponiendo que la celebración dure unas dos horas, hemos de organizarnos para
acudir a misa a nuestro templo habitual, al mediodía o por la tarde, o con más
previsión para todos los miembros de la familia que deseen seguir el evento, a la
misa vespertina del sábado. Pues una cosa es el precepto dominical y otra que la
retransmisión de la bendición Urbi et Orbi que veamos por la tele, el
ordenador o la oigamos por la radio valga para las indulgencias.
Demos gracias a Dios por el regalo
recibido de tener un nuevo Papa en solo 17 días desde el fallecimiento de Papa
Francisco.
La foto es del diario digital ABC
El funeral del Papa Francisco, el de un pastor y no de un soberano
Con el corazón en Roma me dispongo a seguir en directo, como millones de personas del planeta, el funeral del Santo Padre Francisco que murió a las 7.35 de la mañana del lunes de pascua, el 21 de abril de 2025.
Estamos viendo como los representantes de las 140 delegaciones de los países donde están repartidos los 1400 millones católicos por el mundo han dado su último adiós saliendo de la Basílica de San Pedro hacia el exterior lugar en el cual se celebrarán las exequias papales. La Iglesia con las exequias celebra también la Resurrección de Cristo y de los muertos, siendo en esta fecha la octava de Pascua, el 26 de abril de 2025.
El séquito de cardenales ya ha
empezado su recorrido dentro de la basílica, los sediarios pontificios llevan a
hombros el féretro del Papa Francisco para trasladarlo al atrio de la basílica
vaticana, sin cantos ni música, en oración, en silencio, aunque se oyen los
aplausos del exterior. Una vez fuera, el coro entona el canto de entrada de la
misa Dale Señor el descanso eterno y la luz perpetua le ilumine. Todo
está dispuesto, la vista aérea nos permite ver como los fieles ocupan toda la
plaza de San Pedro y más allá del obelisco en la Via della Conciliazione de
unos 500 metros de largo.
En el atrio han situado a los obispos,
los cardenales, así como a los patriarcas orientales católicos. En la explanada,
a los miles de sacerdotes y diáconos. Todos ellos revestidos de rojo, propio de
mártires, en una celebración única. En el otro lado del atrio, a los
representantes de las delegaciones de países. Preside la celebración eucarística
el Decano del Consejo Cardenalicio, Cardenal Giovanni Batista. El ritual de la
misa se dice en latín, idioma vehicular de la Iglesia Católica. La liturgia de
la palabra es así: la primera lectura en inglés, la segunda en español, el salmo
y el evangelio en latín, y la homilía en italiano, que fue una glosa a los
aspectos más importantes del papado de Francisco, sus viajes, sus textos, todo
su legado de gestos en pro de los más necesitados. Las plegarias se rezan en diversos
idiomas.
La despedida del difunto
Sigue la santa misa por sus cánones
habituales. Una vez distribuida la comunión entre todos los asistentes, se
inicia la parte final de las exequias llamada La última recomendación y
despedida del difunto, en la que se cantan las letanías de los santos,
incluyendo a los santos padres del siglo XX. Los hermanos cristianos de los
ritos orientales, representados por los patriarcas orientales, inciensan el féretro
y cantan los cantos propios de su rito para las exequias. A continuación, el
cardenal que ha presidido la santa misa inciensa de nuevo el féretro de Francisco,
en el que se puso al inicio de la misa el libro del Evangelio, y que con el capricho del viento va
pasando sus páginas. Suenan ya las 12 horas de este mediodía soleado en Roma.
Concluye así la celebración exequial del Papa Francisco, Que te acoja el
coro de los ángeles.
Los fieles prorrumpen en aplausos y
los cardenales abandonan el atrio hacia la basílica. Mientras se prosigue el
séquito de presbíteros y de las personas que más lo han asistido, los catorce sediarios
pontificios elevan el féretro inclinándolo en señal de su último saludo y lo
trasladan al interior de la Basílica de San Pedro, para seguidamente ser trasladado a la Basílica de Santa María la Mayor, donde expresamente ha
querido ser enterrado, al igual que otros siete papas que allí reposan. Las
campanas de San Pedro suenan constantemente.
El traslado del Papa Francisco
El trayecto desde San Pedro hasta Santa María la Mayor es de 5km. El cortejo del papamóvil circula inicialmente a diez km. por hora de forma que los numerosos fieles y peregrinos que desde primera hora de la mañana están situados a lo largo de todo el recorrido hasta la basílica, puedan ver bien el papamóvil, no obstante, después han acelerado la marcha. La lápida está preparada y Francisco será enterrado dónde él eligió: en una pequeña habitación donde se guardaban los candelabros de la basílica, detrás del monumento de la paz. El cortejo fúnebre se ha iniciado a las 12.30h después de abandonar por última vez San Pedro.
La vista aérea permite participar como un peregrino más de todos aquellos lugares turísticos de Roma. Téngase en cuenta que Roma
alberga monumentos históricos de muchos siglos de esplendor, tanto religiosos,
como políticos y culturales. Todos los peregrinos con los brazos en alto con el
teléfono encendido graban ese momento en el que cada uno ve el papamóvil.
Es impresionante comprobar la presencia de los miles de personas que se agolpan
y llenan las calles romanas en un recorrido larguísimo, y que por razones
obvias esos peregrinos no pueden ser los mismos que estaban en la plaza de San Pedro y
de sus aledaños.
La recepción en la Basílica de Santa
María la Mayor
Media hora ha durado el traslado. Son las 13h y resuenan las campanas de la basílica y nos enfocan a la Salus
Populi Romani, un cuadro de la Virgen con el Niño a la que tenía
mucha devoción el papa Francisco, habiéndola visitado 162 veces en su
pontificado. A la vez, esta Virgen es la
patrona de Roma. Los portadores del féretro hacen una parada ante ella, que
está situada en la Capilla Paolina. El momento del enterramiento es privado
según expreso deseo de Francisco y es dirigido por el Cardenal camarlengo.
Descanse en paz.
Oremus pro Pontifice nostro Francisco
Desde el 14 de febrero de 2025, el santo padre Francisco, ingresado en el Hospital Policlínico Gemelli de Roma, ha sufrido diversas patologías importantes, que se van sumando a sus muchos años, a otras patologías sufridas y al peso de la responsabilidad de ser la Cabeza de la Iglesia de Jesucristo.
Recientemente desde la sede petrina se nos ha invitado a rezar por la salud del Papa. Hemos rezado el rosario retransmitido por la Trece TV, canal católico por excelencia de nuestros canales en España, cuya retransmisión agradecemos ya que es un momento de 35 minutos en el que rezamos unidos a miles de personas de todo el mundo por la Iglesia Universal.
No se nos escapa que el cuadro médico que presenta Francisco sigue siendo de pronóstico reservado, y que en la mente de muchos estará ya el rezar por su sucesor, es decir por el nuevo papa, y por la paz dentro de la Iglesia ante estos acontecimientos. Pero no suframos, todo está previsto desde hace muchos siglos, y mucho más en la mente de Dios.
Por lo tanto, lo que se nos pide a los cristianos y a todas aquellas personas de buena voluntad es que recemos por la salud del pontífice y por la Iglesia. Y podemos hacerlo también con la oración que cierra el rezo del santo rosario:
En latín:
Oremus pro Pontifice nostro Francisco.
R. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.
Oremus.
Deus, omnium fidelium pastor et rector, famulum tuum Franciscum, quem pastorem Ecclesiae tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo, quibus praeest, proficere: ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat sempiternam. Per Christum, Dominum nostrum. Amen.
En español
V. Oremos por nuestro Papa Francisco
R. El Señor le guarde y le dé la vida y le haga santo en la tierra y no le entregue a la voluntad de sus enemigos.
Oremos
Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira propicio a tu siervo Francisco al que quisiste destinar como pastor de tu Iglesia: te suplicamos le concedas ser eficaz para los que preside, con la palabra y el ejemplo: de modo que llegue a la vida eterna juntamente con el rebaño a él confiado. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
La oración a san Miguel Arcángel nos guarda del demonio
Recientemente hemos visto al anterior presidente de los Estados Unidos, Sr. Biden, admitido en una logia masónica afroamericana como Maestro Masón, es decir, un ser honorable para la Masonería, organización que crea políticas en cada tiempo y momento alejadas de la dignidad humana con el fin de crear super hombres y super mujeres a costa de lo que sea necesario. Se dice en textos conocidos que los masones son los miembros de la masonería o francmasonería, una sociedad internacional de carácter discreto, que defiende ideas humanistas, filosóficas y filantrópicas. La masonería se organiza en logias y en una estructura jerárquica basada en grados. Entre ellos, también tenemos a muchos de nuestros gobernantes de España, Europa y del mundo.
No es de extrañar que la Iglesia
Católica se haya pronunciado en numerosas ocasiones en contra de esta
organización o de la conducta de sus miembros.
Es el caso que leímos en Vatican News:
A los católicos se les sigue prohibiendo
unirse a la masonería. Así se reitera en la respuesta del Dicasterio para la
Doctrina de la Fe de este 13 de noviembre de 2023, firmada por el Prefecto
Víctor Fernández y con la aprobación del Papa Francisco. El Dicasterio
respondió a la petición de Monseñor Julito Cortés, Obispo de Dumanguete en
Filipinas. Cortés, «después de haber ilustrado con preocupación la situación de
su diócesis, debido al continuo aumento de fieles de la masonería, pidió
sugerencias para afrontar adecuadamente esta realidad desde el punto de vista
pastoral, teniendo en cuenta también las implicaciones doctrinales» ….
… A nivel doctrinal: el
Dicasterio reitera que «la pertenencia activa de un fiel a la masonería está
prohibida, debido a la irreconciliabilidad entre la doctrina católica y la
masonería (cf. la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe de
1983, y las mismas Directrices publicadas por la Conferencia Episcopal en
2003)".
… Aclara la nota, «quienes
formal y conscientemente sean miembros de logias masónicas y hayan abrazado los
principios masónicos, quedan comprendidos en las disposiciones presentes en la
citada Declaración. Estas medidas se aplican también a cualquier eclesiástico
registrado en la masonería".
Como consecuencia de ello, nos ha de preocupar no solo la descristianización severa que se vive en Europa y en otras partes del mundo, con un aumento de la regulación normativa que limita la libertad personal, sometida al control del Estado, a la fiscalización de los bienes materiales e inmateriales de los ciudadanos, sino también a la substitución del Dios único por múltiples baales, dioses paganos y tribales, y satanismos.
Sucedió en mi barrio que sin ningún
pudor pasearon por nuestras calles una gran cabeza de animal cuernudo y salvaje
que iba dando vueltas mientras las gentes posesas de bebidas alcohólicas y
ruidos ancestrales la rodeaban y cantaban. Muchas personas, hombres y mujeres,
vitorearon al cabezudo, y así durante muchas horas para que la gente esté a la expectativa
de este nuevo dios del barrio. Todo ello limitó el paseo de las personas, así
como el descanso o el trabajo pues desde la mañana a la tarde, estuvieron
molestando con potentes instrumentos de percusión y viento. Ya no se espera a
los carnavales para hacer astracanadas, no. Crear un dios nuevo para desestabilizar
las emociones y aumentar las tentaciones son encargos del demonio, pues aquí lo
vemos vestido de fiesta y jolgorio.
Así que, para que quede claro, los
católicos inscritos en logias masónicas se encuentran en estado de pecado grave,
los que pecan contra el Espíritu Santo sin ser masones también, y los que
siguen a satán cometen el mismo pecado.
Y va de veras, pues el infierno
existe y es infinitamente grande.
Oración :
«San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la
perversidad y las acechanzas del diablo.
Que Dios manifieste sobre él
su poder, esa es nuestra humilde súplica;
y tú, Príncipe de la Milicia
Celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás y
a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo para la
perdición de las almas.
Amén.»
Jubileo 2025, Que la fuerza de la esperanza colme el presente en la espera confiada de la venida de Nuestro Señor Jesucristo
Para el próximo 24 de diciembre de 2024, en la víspera de la Navidad, el Santo Padre Francisco y a la vez obispo de Roma, dispuso que la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se abriese, dando inicio así al Jubileo ordinario, sucediéndose a continuación en Roma y en todas las diócesis de la Iglesia Católica Universal multitud de eventos.
Antecedentes
hasta llegar aquí
Para ello, previamente
el Papa Francisco, el 11 de febrero de 2022, escribió una carta a Monseñor Rino Fisichella presidente del Pontificio
Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Por medio de esa carta,
el Papa encargaba a Monseñor Fisichella la responsabilidad de encontrar las
maneras apropiadas para que el Año Santo se prepare y se celebre con fe
intensa, esperanza viva y caridad operante. El Dicasterio que promueve la nueva
evangelización sabrá hacer de este momento de gracia una etapa significativa
para la pastoral de las Iglesias particulares, tanto latinas como orientales,
que en estos años están llamadas a intensificar su compromiso sinodal. En esta perspectiva, la peregrinación hacia
el Jubileo podrá fortificar y manifestar el camino común que la Iglesia está
llamada a recorrer para ser cada vez más claramente signo e instrumento de
unidad en la armonía de la diversidad.
Será importante ayudar a redescubrir las exigencias de la llamada
universal a la participación responsable, con la valorización de los carismas y
ministerios que el Espíritu Santo no cesa de conceder para la edificación de la
única Iglesia. Las cuatro Constituciones
del Concilio Ecuménico Vaticano II, junto con el Magisterio de estos decenios,
seguirán orientando y guiando al santo pueblo de Dios, para que progrese en la
misión de llevar el gozoso anuncio del Evangelio a todos.
En esa misma carta,
nos recordaba que El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran
importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. Bonifacio
VIII instituyó el primer Año Santo en 1300 con cadencia de cien años, que
después pasó a ser según el modelo bíblico, de cincuenta años y ulteriormente
fijado en veinticinco.
Con el
mandato del Papa, el Dicasterio que promueve la nueva evangelización trazó el
esquema de los contenidos que se van a desarrollar en este jubileo 2025 que, en
pocas semanas, se iniciará con alegría en todo mundo. Con ese propósito, el
Santo Padre dictó la Bula de Convocación del Jubileo ordinario del año 2025,
con el nombre de Spes non confundit, es decir, La esperanza no
defrauda, el 9 de mayo de 2024.
¿Qué nos
dice el Papa en la bula de convocación sobre la Esperanza?
De entrada, nos
dice que a cuantos lean esta carta la esperanza les colme el corazón.
1.La
Esperanza constituye el mensaje central del jubileo. Y que el jubileo sea para
todos ocasión de reavivar la esperanza. La Palabra de Dios nos ayuda a
encontrar sus razones. El Espíritu Santo, con su presencia perenne en el camino
de la Iglesia, es quien irradia en los creyentes la luz de la Esperanza. San
Pablo refiere que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y
la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento. En medio de la oscuridad
se percibe una luz y eso lleva a desarrollar una virtud estrechamente
relacionada con la esperanza: la paciencia. Aprendamos, dice el Papa, a pedir
con frecuencia la gracia de la paciencia que es hija de la esperanza y al mismo
tiempo la sostiene.
2.Para ese
camino de la esperanza nos recuerda que es bueno que esa modalidad extendida de
celebraciones jubilares continúe, de manera que la fuerza del perdón de Dios
sostenga y acompañe el camino de las comunidades y de las personas. La
peregrinación expresa un elemento fundamental del acontecimiento del jubileo.
Ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan un sentido de la vida.
Las iglesias jubilares podrán ser oasis de espiritualidad para revitalizar la
fe y beber de los manantiales de la esperanza, sobre todo acercándose al
sacramento de la Reconciliación, punto de partida insustituible para un
verdadero camino de conversión.
3. El
Santo Padre dispone, entre otras cosas:
Que la Puerta
Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se abra a partir del 24 de
diciembre del corriente año 2024, dando inicio así al Jubileo ordinario. El
domingo sucesivo, 29 de diciembre de 2024, se abrirá la Puerta Santa de la
Catedral de San Juan de Letrán. A continuación, el 1 de enero de 2025, se
abrirá la Puerta Santa de la Basílica papal de Santa María la Mayor. Y, por
último, el domingo 5 de enero se abrirá la Puerta Santa de la Basílica papal de
San Pablo extramuros.
Establece
además que el domingo 29 de diciembre de 2024, en todas las catedrales y
concatedrales, los obispos diocesanos celebren la Eucaristía como apertura
solemne del Año jubilar, según el Ritual que se preparará para la ocasión. Que
la peregrinación desde una iglesia elegida para la collectio, hacia la
catedral, sea el signo del camino de esperanza que, iluminado por la Palabra de
Dios, una a los creyentes.
4. Además de
alcanzar la esperanza que nos da la gracia de Dios, se ha de redescubrir en los
Signos de los Tiempos. El Papa destaca como signos de los tiempos
los siguientes:
Que el primer
signo de esperanza se traduzca en paz para el mundo, sumergida ahora en
la tragedia de la guerra.
Que la
pérdida del deseo de transmitir la vida se llene de esperanza y sea una
vida llena de entusiasmo.
Que seamos tangibles
de esperanza para aquellos que viven en condiciones de penuria, especialmente los
presos, los privados de libertad. A su vez, da recomendaciones a los
gobiernos del mundo.
Que se
ofrezcan signos de esperanza a los enfermos, que puedan ser
aliviados con la cercanía de las personas que los visitan y el afecto que
reciben.
Que nos ocupémonos
de los jóvenes que con frecuencia ven cómo se derrumban sus
sueños y su porvenir.
Que no puedan
faltar signos de esperanza hacia los migrantes, desplazados, exiliados y
refugiados a quienes, debido, a los conflictivos sucesos internacionales,
se ven obligados a huir.
Que la
comunidad cristiana esté dispuesta siempre a defender el derecho de los
débiles, como los ancianos y los millares de pobres. No hemos de
olvidar que los pobres son víctimas, no culpables.
Que los
abuelos y las abuelas que representan la transmisión de la fe y la
sabiduría de la vida a las generaciones más jóvenes, sean sostenidos por la
gratitud de los hijos y el amor de los nietos.
5. Los
llamamientos a la Esperanza
Los bienes de
la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados sino a todos.
A las
naciones más ricas se las invita a que reconozcan la gravedad de tantas
decisiones tomadas y determinen condonar las deudas de los países que nunca
podrán saldarlas, y lo califica como una cuestión de justicia.
En el próximo
jubileo se cumplirán 1700 años de la celebración del primer gran Concilio
ecuménico de Nicea. El Jubileo 2025 podrá ser una oportunidad significativa
para dar concreción a esa forma sinodal en la comunidad cristiana.
6. Anclados
en la Esperanza
La esperanza,
junto con la fe y la caridad, forman el tríptico de las virtudes teologales que
expresan la esencia de la vida cristiana, pero ¿Cuál es el fundamento de
nuestra espera?
En primer
lugar, Creo en la vida eterna, así lo profesa nuestra fe y la
esperanza cristiana encuentra en estas palabras una base fundamental.
En segundo
lugar, Cristo murió, fue sepultado, resucitó y se apareció: ante
la muerte, donde parece que todo acaba, se recibe la certeza de que, gracias a
Cristo, a su gracia, que nos ha sido comunicada por el bautismo, la vida no
termina, sino que se transforma para siempre.
Siguen otros
aspectos del ancla de nuestra alma. El testimonio de esa esperanza nos
lo ofrecen los mártires que, firmes en la fe en Cristo
resucitado, renunciaron a la vida terrena y no traicionar al Señor.
¿Qué
felicidad esperamos?
La felicidad que esperamos es aquello que nos plenifica, es decir, el Amor que
no defrauda y del que nada ni nadie podrá separarnos jamás, manifestado en
Cristo, nuestro Señor.
El juicio de
Dios, que es Amor, no podrá basarse más que en el amor, de manera
especial en cómo lo hayamos ejercitado respecto de los más necesitados,
en los que Cristo, el mismo juez, está presente. De esta manera, la indulgencia
jubilar, en virtud de la oración, está destinada en particular a los que nos
han precedido, para que obtengan plena misericordia.
El
sacramento de la Penitencia
nos asegura que Dios quita nuestros pecados. Pero el pecado deja huella,
lleva consigo consecuencias, en cuanto que todo pecado, incluso venial, entraña
apego desordenado a las criaturas que es necesario purificar, tanto aquí como en
el estado después de la muerte llamado purgatorio. Los efectos residuales
del pecado son removidos por la indulgencia.
La esperanza
encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto, por ello no es casual que
la piedad popular siga invocando a la Santísima Virgen como Stella Maris título
de la esperanza cierta, de que ella viene en nuestro auxilio, nos sostiene,
nos invita a confiar y a seguir esperando.
Que este Año
jubilar los santuarios sean lugares santos de acogida y espacios privilegiados
para generar esperanza, esperanza que tenemos como un ancla del alma, sólida
y firme.
Los grandes
eventos que se celebrarán en Roma durante el Año Jubilar 2025 son numerosísimos
y están destacados en el calendario general que ofrece el sitio web oficial del
Jubileo. Este calendario puede servir para organizar en las Iglesias
particulares eventos similares o bien inspirados en dichas celebraciones, según
los temas que se van a desarrollar durante ese tiempo.
Para que dé muchos
frutos, especialmente espirituales, el Papa nos invita a rezar con la oración
propia del Jubileo 2025.
*Se adjuntan los
documentos comentados.
Carta del Papa Francisco a Mns. Fisichella
Bula de Convocación del Jubileo 2025
Oración del Jubileo 2025
Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.
Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las
semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera
confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas
del mal, se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo, reavive en nosotros, Peregrinos
de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo
entero la alegría y la paz de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la
gloria por los siglos. Amén.
Papa Franciscus
Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo. Las Témporas
El relato de la Creación del mundo que podemos leer en el Primer libro de la Biblia, llamado Génesis, nos explica a modo humano como surge de la Nada, de las manos de Dios, el mundo que conocemos y que en nada se contrapone al Bing Bang ni a otras propuestas científicas del nacimiento del universo, pues fe y razón, o razón y fe, para que sean certeras han de ir juntas.
El caso es que,
en esos primeros puntos, el autor que lo escribió por revelación divina,
distingue el paso de los días, de la mañana y la noche, del día y de la tarde,
y viendo que era bueno, descansó. Es decir, Dios no solo creó la
naturaleza en toda su extensión, al hombre y a la mujer, sino que también creó
el tiempo, el paso de las horas, de los minutos. Y el ser humano se ha
adaptado a ese tiempo viendo las estrellas, la naturaleza, y poniendo nombre a
esos cambios en la temperatura, en los vientos, las lluvias y las nieves que los
ha llamado estaciones.
En nuestra era,
la que contamos desde el nacimiento de Jesús hasta nuestro tiempo, la Iglesia
Universal ha propuesto diferentes maneras de celebrar estos cambios naturales
de las estaciones, y lo ha hecho celebrando LAS TÉMPORAS dando gracias a Dios
por todo lo acontecido. Años atrás, se celebraban misas en los cuatro solsticios.
Ahora se celebra solo una témpora que coincide con el final del verano y el
principio del otoño, cuando todo está cosechado y se deja el campo tranquilo
para que la tierra se prepare para la próxima siembra. La Industria Primaria
sigue siendo importante en la vida de todos.
En este 2024, las Témporas de petición y de acción de gracias a Dios se celebró el pasado sábado 5 de octubre. Y mientras la tierra descansa y los animales se retiran a los establos, se inician los cursos de los colegios, las universidades y otros centros de estudios, las parroquias emprenden sus trabajos pastorales, las empresas apuran sus trabajos para acabar el año y ya se preparan los nuevos proyectos para el año que viene, y así todos y todo sigue su curso en el tiempo. Pues el Señor es el amo del tiempo.
Siempre hemos
de dar gracias a Dios por todo lo bueno y por aquello que creemos que no lo es
tanto.
Para ilustrar
lo comentado cito el punto 3 del Libro Sapiencial Eclesiastés que dice:
Todo tiene
su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: 2Tiempo de nacer, tiempo de
morir; | tiempo de plantar, tiempo de arrancar; 3tiempo de matar, tiempo de
sanar; | tiempo de destruir, tiempo de construir; 4tiempo de llorar, tiempo de
reír; | tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; 5tiempo de arrojar piedras,
tiempo de recogerlas; | tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; 6tiempo de
buscar, tiempo de perder; | tiempo de guardar, tiempo de arrojar; 7tiempo de
rasgar, tiempo de coser; | tiempo de callar, tiempo de hablar; 8tiempo de amar,
tiempo de odiar; | tiempo de guerra, tiempo de paz.
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