Camino del calvario

 La Cuaresma es tiempo de intensa preparación espiritual para llegar con Cristo al Calvario, contemplar su Pasión y muerte para luego alegrarnos de su Resurrección.

Es verdad, es un camino largo, angosto y sacrificado que nos lleva a la penitencia personal y colectiva, pero nos transforma interior y exteriormente. Nos hace contemplar nuestra vida desde la perspectiva de la entrega y la renuncia personal para que el amor de Dios pueda crecer y adueñarse de nosotros, transportándonos a la verdadera vida de los hijos de Dios, a la vida sobrenatural, vivida en medio del mundo con total libertad y generosidad, desprendidos de lo mundano para poder saborear los bienes verdaderos y duraderos.

Jesucristo recorrió el camino del calvario solo. Los que le seguían huyeron, menos su Madre y san Juan y algunas mujeres valientes. Lo recorrió abrazado a la cruz, por amor a nosotros, sin rehuir del dolor y del sufrimiento, con el deseo ardiente de conseguirnos el perdón de nuestros pecados y la salvación de nuestras almas. Cristo nos quiere para Él, para que tengamos la felicidad plena que sólo Dios puede conceder.


¿Cuál puede ser la mejor manera de recorrer este camino? Lo sabemos bien, junto a Jesús. Caminando con Él recorriendo nuestra vida ordinaria con sentido sobrenatural, con deseos de ser corredentores, haciendo con decisión y lo mejor posible aquello que tenemos que hacer, nuestras ocupaciones diarias. Para ello, el mejor modo es unirnos y unir nuestras acciones al sacrificio de Cristo en la Cruz, es decir, la Santa Misa.

Procuremos adentrarnos en el gran misterio del Sacrificio de Cristo por los hombres, preparemos bien nuestras misas y vivámoslas con la máxima piedad posible, saboreando la liturgia y descubriendo todo su significado y valor, para alcanzar una unión espiritual, y por tanto real, con el Amor de los amores, con Cristo. ¡Gocemos de la Santa Misa!, dejémonos transformar por ella. Las prácticas cuaresmales del ayuno, la abstinencia, la oración y la limosna nos permiten recorrer el camino del calvario con este deseo de unirnos a Cristo Salvador.

 Mn. Xavier Argelich

 

Pulvis es et pulvis revertus eris

Hoy, 14 de febrero de 2024, celebramos el inicio de la CUARESMA con el Miércoles de Ceniza, día en el que la Iglesia Universal propone una liturgia de la Palabra muy intensa que se prolongará todo el tiempo cuaresmal. Antes del ofertorio de la Misa, el sacerdote habrá bendecido las cenizas y a continuación, a cada uno de los fieles que se le acerquen, les impondrá en la cabeza un poco de ceniza y a cada uno dirá una de las siguientes fórmulas: Convertíos y creed en el Evangelio (del Evangelio de San Marcos) o bien, Polvo eres y en polvo te convertirás (del libro del Génesis) que es la más antigua y que se solía decir en latín con la misma intención de hoy. La misión es prepararnos para vivir la Cuaresma que durará varias semanas y culminará con la victoria de Cristo sobre la muerte, la Resurrección.


La Iglesia nos propone, entre otros, tres medios de preparación: la oración, el ayuno y la limosna. Con la abundancia de nuestros tiempos parece que el ayuno de comer poco, pueda convertirse en ese Ayuno Intermitente que está tan de moda para adelgazar. Es evidente que si tenemos sobrepeso nos puede venir bien. Pero también puede tratarse de ayunar de caprichos de beber o de comprar lo que no es necesario, abstenerse de gastos accesorios, abstenerse de distracciones con nuestros dispositivos o de ciertas comodidades. Es decir, no siempre se trata de dejar de comer carne o langostinos.

La oración, nuestro diálogo personal con Dios, debería intensificarse. Además, acudir a la iglesia para oír y participar de la santa Misa, y nuestro sacrificio será alterar nuestros planes de comodidad y de ocio para dedicarle un tiempo a Jesucristo. La limosna no siempre es dar dinero, sino de aumentar nuestra generosidad. Aumentar nuestra cuota de donativo a nuestra parroquia está muy bien, añadiendo visitar a nuestros enfermos, amigos, familiares, etc. Probablemente sufriremos, pues no es agradable visitar al que se ha de morir, a un accidentado, a un anciano, a un vecino, pero ahí estará nuestro sacrificio que es lo que realmente le agradará a Dios. En resumen, Oración, Mortificación y Acción.

¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...