Las que fueron monjas de Belorado son una farsa
Vienen siendo noticia las
actividades de unas mujeres disfrazadas de monjas que viven un carnaval
constante. Y esto no es una opinión o una valoración subjetiva, son hechos
claros y probados. Se trata de las mujeres que viven en el Convento de Santa
María de Bretonera (Clarisas), en Belorado, Burgos.
En su momento estas mujeres que
decían que eran monjas clarisas se rebelaron contra la Superioridad de su
Orden. La Diócesis correspondiente les abrió un expediente y en junio de 2024 el
arzobispo de Burgos las excomulgó. Por lo que dejaron de pertenecer a la Orden
religiosa a la que habían profesado y a su vez a la Iglesia Católica, universal
y romana. Así que NO SON MONJAS NI RELIGIOSAS NI CATÓLICAS. Son unas
mujeres que usurpan constantemente un hábito religioso digno de ser respetado.
La excomunión es una pena
eclesiástica que excluye a una persona de la comunión con la Iglesia católica,
impidiendo el acceso a los sacramentos y la participación activa en la
liturgia. El Catecismo de la
Iglesia Católica aborda la excomunión principalmente en los números que van del
1463 al 1467.
Por lo que hace a los bienes
inmuebles, si bien cuando eran religiosas tenían derecho a vivir en el Convento
de Santa María de Bretonera en Belorado, cuando dejaron de ser religiosas no. Visto lo anterior se inició un proceso
jurídico de desahucio del cual se aplazó recientemente su expulsión, según han
dicho los medios. Son pues unas simples OKUPAS, como tantas otras
personas que ocupan pisos, fincas, edificios abandonados, en tantos sitios de
España.
En cuanto a los bienes muebles,
es decir las obras de arte que albergaban dicho monasterio, no son propiedad de
ninguna de ellas, ni en grupo ni individualmente, por lo que las mujeres que
han vendido esos bienes materiales se han apropiado indebidamente de ellos. Es decir,
son unas simples LADRONAS DE ARTE, que como no trabajan han de comer y
beber lo cual se aprecia por su buen aspecto físico, y todo ello porque
dicen ser las monjas de Belorado.
Como católica, laica, me ofende
profundamente la usurpación maliciosa de la condición de religiosa, loable ante
Dios y la humanidad por el bien que han hecho y hacen en el mundo misionero y
de clausura.
En definitiva, es un grupo de
mujeres que han encontrado un modo de vivir que hasta hora les ha rendido, pero
con la actuación judicial de estos días, se han quedado sin más bienes que
robar en su único y personal beneficio, escandalizando a la sociedad al usurpar
una condición sagrada de las que hace tiempo fueron expulsadas.