La llamada del Señor a que seamos santos

 Leímos en la misa del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, del día 19 de noviembre de 2023, la siguiente lectura del Libro de los Proverbios:

Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa, Muy superior a las perlas es su valor. Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida, le procurará bienes y no males.

Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos. Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido. Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor. Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.

Aquí se nos describe a una mujer que trabaja en la vida cotidiana, cuida de su familia y es temerosa de Dios, es decir, lo ama, lo adora y lo respeta. Una mujer con esta conducta hacia Dios, su trabajo y su familia, podría entender que está llamada a la santidad, pues la llamada universal a la santidad en medio del mundo, es desarrollar las tareas encomendadas que puedan ser agradables a Dios, que son casi todas, poniendo a Dios primero, la familia y el trabajo.

Esta descripción de buena y santa mujer, es totalmente actual, aunque se escribió hace aproximadamente ¡tres mil años! según las fechas que se atribuyen al libro sapiencial del Antiguo Testamento. Se dice que en parte fue escrito por el sabio y justo Rey Salomón.

 Nota informativa:


Concilio Vaticano II recordó de nuevo a los cristianos la llamada universal a la santidad que hizo el Señor: todos hemos sido llamados a la santidad, a la identificación con Cristo y a una divinización progresiva bajo la acción de la gracia, para llegar a la plenitud de la vida cristiana, "a la medida de la plenitud de Cristo" (Ef 4, 13).

Dios llama a algunos bautizados —los miembros del Opus Dei, las personas que participan y se forman cristianamente gracias a sus apostolados— para que lleven ese mensaje —la llamada universal a la santidad— a todo el mundo, recorriendo el camino que el mismo Dios fundó el 2 de octubre de 1928, sirviéndose de san Josemaría Escrivá de Balaguer.

 

 

Recemos por los vivos y difuntos

 Al instituir la Eucaristía, Jesucristo ha querido entregarnos lo más valioso que podíamos recibir, es decir, su amor eterno por cada uno de nosotros. Cuando se celebra la Santa Misa asistimos al acto de supremo Amor de Dios por los hombres ya que renovamos, de manera incruenta, el Santo Sacrificio de la Cruz. El Hijo de Dios hecho hombre que se ofrece al Padre en rescate de todos los hombres. Con su muerte en la Cruz nos redime y nos libera de nuestros pecados que nos impiden amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente.


Como dejó escrito el Santo Cura de Ars La santa Misa tiene un valor infinito, alegra a toda la corte celestial, alivia a las almas más abandonadas del purgatorio, trae sobre todos nosotros toda clase de bendiciones y sobre todo da Gloria a Dios. La Iglesia nos anima a una participación activa en la Santa Misa. Una actitud despierta y positiva que fomente nuestros deseos de adorar, desagraviar, pedir y agradecer. Procuremos prepararnos bien, antes de asistir a Misa, concretando por quien o que vamos a pedir, por quien ofreceremos la Misa, que trabajos, ilusiones y preocupaciones ofreceremos junto al pan y al vino. Es decir, procuremos que cada Misa sea distinta, porque buscamos cada vez que asistimos a la Misa unirnos al Sacrificio de Cristo con todo lo que somos y amamos.


La Santa Misa es la mejor oración por los vivos y los difuntos. La Iglesia nos invita a rezar durante el mes de noviembre sobre todo por los difuntos, ofreciendo sufragios por ellos. Podemos ofrecer oraciones, el trabajo, sacrificios y limosnas por ellos, pero nada mejor que ofrecer la Santa Misa por su eterno descanso. Así nos lo recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 958: La Iglesia peregrina (...) desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció sufragios por ellos; pues es una idea santa y piadosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados. Hacerlo así, nos ayudará a amar más y a vivir con más piedad el Santo Sacramento del altar, viviremos la comunión de los santos y ayudaremos a muchas almas a llegar al cielo.

Mn. Xavier Argelich

¡Alerta! con las cifras sobre los abusos sexuales de la Iglesia

 Nos quedamos estupefactos ante la actitud maliciosa de los medios de comunicación socio comunistas dando pábulo, una vez más a mentiras diabólicas como la que medio millón de personas han sufrido abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia. Me pregunto, ¿Qué han hecho hasta ahora los poderes públicos?


Según recoge la agencia de noticias VATICAN NEWS, sobre el Informe del Defensor del Pueblo de España en relación a los abusos sexuales perpetrados por miembros del clero y religiosos de la Iglesia Católica, dice lo siguiente:

“Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos”, fue presentado este 27 de octubre por el Defensor del Pueblo de España en el Congreso de Diputados. El informe de 777 páginas recoge testimonios y recomendaciones dirigidas a las instituciones eclesiales y al Gobierno para “la adopción de las medidas necesarias en orden a cumplir con el objetivo de la encomienda”.

“Se trata de un Informe necesario para dar respuesta a una situación de sufrimiento y de soledad que durante años se ha mantenido, de una u otra manera, cubierta por un injusto silencio”, señaló el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo.

El informe no precisa un número estimado de víctimas, pero presenta información relevante de 487 testimonios; según el Defensor del Pueblo la investigación se ha centrado en la escucha de las personas: “Escucharlas es encontrarse con la voz y la experiencia de un dolor. Y lo sucedido es para ellos y para la sociedad un verdadero desastre”, además asegura que “las víctimas son el sentido primero, el sentido último y el sentido central de este Informe”.

La investigación denuncia que la Iglesia en España ha minimizado por mucho tiempo la gravedad del problema. Sin embargo, reconoce que la Comisión Asesora, ad hoc, detectó las buenas y malas prácticas.

También señala El Informe que los Poderes Públicos del país carecieron de procedimientos adecuados para prevenir, detectar y reaccionar frente a la comisión de abusos sexuales de menores en los centros escolares de la Iglesia católica.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones, El Informe propone: celebrar un acto público de reconocimiento y reparación simbólica a las víctimas; la creación de un fondo estatal para el pago de compensaciones a favor de las víctimas y que un órgano administrativo especial -creado para la ocasión- sea el que instaure un procedimiento de reconocimiento y reparación de las víctimas de agresión o abuso sexual infantil en el ámbito de la Iglesia católica. También sugieren diversas reformas normativas para la aclaración y reparación de lo sucedido, y para prevenir hechos similares.

Entre las recomendaciones se incluye que la Iglesia católica debe poner los medios necesarios para ayudar a las víctimas de abusos sexuales en el proceso de recuperación, ofreciendo tratamiento a las víctimas o familiares, cuando lo requieran. Y que las diócesis y los institutos de vida consagrada abran a los investigadores la información contenida en sus archivos.

Los Testimonios

Las víctimas que ofrecieron su testimonio, 487 personas, señala El Informe que el 84% fueron hombres. “En ningún caso el número de testimonios pretende dejar determinado el alcance cuantitativo del problema -asegura el Defensor del Pueblo-. Lo importante, cuando se ofrece un determinado número de testimonios de víctimas, es tener presente la singularidad personal de cada una de ellas y la inviabilidad de reducirla a una cifra en una contabilidad”, subraya el Defensor del Pueblo.

Según El Informe, la mayoría de los victimarios son hombres. Y solo una pequeña parte de las personas acusadas de haber cometido abusos han sido juzgadas por parte de las autoridades civiles.

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Los medios de comunicación socio comunistas añadieron que según estadísticas se trataba 445.000 casos de abusos. Esto es absolutamente falso. Han creado una mentira para desacreditar a la Iglesia Católica y a sus miembros que no solamente son los consagrados, sacerdotes y religiosos, sino todos aquellos laicos y laicas del mundo, es decir, todos aquellos que estamos bautizados, pero no estamos consagrados ni hemos hecho votos de ningún tipo.

No se puede negar en absoluto que no se hayan producido casos de abusos sexuales y psicológicos pues sería otra gran mentira, pero si inicialmente el Defensor del Pueblo ha recogido 487 testimonios, el resto son las brasas de satanás con aires de periodista de género.


Por ello, no está de más recordar la primera lectura de la santa misa del pasado Domingo XXXI del Tiempo Ordinario que ya advertía que hay sacerdotes que se desvían de la ley de Dios, texto que sigue siendo actual. No obstante, la gran mayoría son buenos y santos y grandes sacerdotes a los que les hemos de agradecer todo el bien que hacen a las almas y a la Iglesia.

Recordemos pues al Profeta Malaquías, del año 450 antes de Cristo:

Malaquías 1, 14b — 2, 2b. 8-10

Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley.

Yo soy un gran rey, dice el Señor del universo, y todas las naciones temen mi nombre. Esto es lo que os mando, sacerdotes: Si no escucháis y no ponéis todo vuestro corazón en glorificar mi nombre, dice el Señor del universo, os enviaré la maldición. Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley, invalidando la alianza de Leví, dice el Señor del universo. Pues yo también os voy a hacer despreciables y viles para todo el pueblo, ya que vuestra boca no ha guardado el camino recto y habéis sido parciales en la aplicación de la ley. ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos creó el mismo Dios? ¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros profanando la alianza de nuestros padres?

Palabra de Dios

Misterio de luz y de caridad

 El mes de octubre, como muy bien sabemos todos, es el mes del Rosario, esta oración tan bonita y tan recomendada no sólo por muchos Papas sino sobre todo por la Virgen Santísima. Es una oración muy agradable a la Virgen María a quien acudimos con piedad y confianza filial. Además, como nos recordó el Papa San Juan Pablo II, es una oración Cristocéntrica, es decir, que nos introduce en los misterios del Hijo de Dios hecho hombre, ayudándonos a revivirlos y a contemplarlos, lo cual facilita nuestro deseo y esfuerzo en imitarle e identificarnos con Él.


El quinto misterio de Luz nos invita a considerar el momento de la institución de la Eucaristía, del que ya se habló en la editorial del mes pasado. Ahora quería reflexionar brevemente en la Eucaristía como misterio de luz y sacramento de caridad.

Efectivamente, la Eucaristía nos introduce en el misterio de Dios encarnado y que se entrega por nosotros. Al dejarnos este sacramento. Cristo se ha quedado Él mismo con nosotros, iluminando toda nuestra vida terrenal y mostrándonos con claridad el camino hacia la vida eterna, Él mismo con su Pasión, muerte y resurrección. Cuando participamos con fe, piedad y devoción en la Santa Misa descubrimos el valor inmenso que es tenerlo con nosotros. Se ilumina nuestro entendimiento y entendemos que la Eucaristía, que Él, es el verdadero camino del hombre en la tierra, por eso el cristiano vive de la Eucaristía.

Es fácil darnos cuenta, entonces, que estamos ante el misterio del Amor de Dios por nosotros, ante el gran sacramento de la Caridad. Todo un Dios que viene a nuestro encuentro, que derrocha su gracia sobre nosotros y su Iglesia, que nos rescata y nos eleva a la vida sobrenatural. Dejémonos empapar del Amor de Dios viviendo la Santa Misa con gran amor, respeto y fervor y así poder llevar ese amor a los demás. Si rezamos bien el rosario nos será más fácil entrar en este misterio de luz y amor.

Mn. Xavier Argelich Casals

Tierra Santa: Un día de ayuno y oración por la paz

 El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, en nombre de los ordinarios de Tierra Santa, invita a una jornada de ayuno y oración por la paz y la reconciliación el martes 17 de octubre. El Papa Francisco ha animado a unirse a esta iniciativa “para oponerse a la fuerza diabólica del odio, del terrorismo y de la guerra”.

“Porque Dios no es Dios de desorden, sino de paz”. Con esta cita del Nuevo Testamento, (1 Corintios 14, 33), comienza el mensaje dirigido por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, deseando a los queridos hermanos y hermanas: “¡Que el Señor nos dé verdaderamente su paz!”. 

Y añade: “El dolor y la consternación por lo que está sucediendo son grandes. Una vez más nos encontramos en medio de una crisis política y militar. De repente fuimos catapultados a un mar de violencia sin precedentes. El odio, que lamentablemente ya hemos experimentado durante demasiado tiempo, aumentará aún más, y la espiral de violencia que sigue creará más destrucc

“Pero en este momento de dolor y consternación –prosigue– no queremos quedarnos impotentes. Y no podemos permitir que la muerte y sus aguijones sean la única palabra que se escuche”.

“Por eso –añade– sentimos la necesidad de orar, de volver nuestro corazón a Dios Padre. Sólo así podremos sacar la fuerza y la serenidad para vivir este tiempo, dirigiéndonos a Él, en oración de intercesión, de súplica, y también de clamor”.

 


17 de octubre: jornada de oración y ayuno por la paz en Tierra Santa

“Pedimos que el martes 17 de octubre todos hagan un día de ayuno y abstinencia, y de oración. Los momentos de oración –explica– deben organizarse con la adoración eucarística y con el rosario a la Santísima Virgen. Probablemente en muchas partes de nuestras diócesis las circunstancias no permitan la reunión de grandes asambleas. En las parroquias, en las comunidades religiosas, en las familias, todavía será posible organizarse para tener momentos comunes de oración sencillos y sobrios”.

 “Así es como todos nos reunimos, a pesar de todo, y nos reunimos en oración coral –agrega– para entregar a Dios Padre nuestra sed de paz, justicia y reconciliación”, concluye el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén.

Fuente:Opus Dei.org Tierra Santa

Y la Vida Eterna, Amén

 El pasado lunes 4 de setiembre de 2023, la liturgia de la Palabra de la santa misa recogía un extracto de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4,13-18) que dice así:

 No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues, si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.


Mientras escuchaba la lectura, mi mente se trasladó al mes de noviembre, mes especialmente dedicado por la Iglesia católica a los difuntos. Sin embargo, al salir del templo, con el exuberante sol que pegaba sin contemplación recordé las numerosas y recientes informaciones sobre las personas que habían sido fulminadas por un golpe de calor, que solo en este verano y en España ya son más de 2000; o más de 300 personas muertas por ahogamientos en entornos acuáticos; o más de 234 muertos por accidente de tráfico; por inundaciones 5 muertos., etc. etc.

Así que no ha sido este verano un periodo vacacional de terracitas y playitas para muchas familias españolas. Por ello, ese final del texto dice Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras, ya que realmente el consuelo verdadero está en Cristo, en su segunda venida que será la Resurrección de los muertos y la Vida Eterna, Amén.

Pero aquí seguimos en el mundo de los vivos y podemos dar consuelo a esas personas que han sufrido el desgarro natural que la muerte provoca en los que sobreviven al difunto, ahí está el acompañamiento familiar que debemos ejercer aunque cueste. En definitiva, consolar al triste es una obra de misericordia.


 

Amar a Dios porque te da la gana

 Recientemente he celebrado mi cumpleaños y una de las felicitaciones que he recibido ha sido de una entidad bancaria. Me ha sorprendido el contenido y os lo voy a contar resulta que Hasta el día de hoy tu corazón ha latido 3 billones de veces, has viajado alrededor del sol más de 65874 millones de km. ¡Casi nada! En estos años también has vivido 146 eclipses solares.

No voy a comprobar estos datos, están bien como están, son esplendorosos. Pero me ha llevado a meditar ¿Cómo es que ocurren tantas cosas que se producen más allá de la voluntad humana?



Todo eso ocurre por la intervención de Dios Todopoderoso, la primera de las verdades de fe. Como dice el Génesis, el primero de los libros sagrados de la Biblia, Dios creo al mundo. A lo largo de los tiempos, en la continuación de los libros sagrados, Dios se Revela a sí mismo y leemos cómo Dios no nos abandona, Dios no abandona a su pueblo. Y llegado el momento y lugar oportunos en su éxtasis, a través del Espíritu Santo, la Virgen María concibió al su Hijo único.

Ese Hijo Amado fue crucificado, muerto, sepultado y descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos para la salvación de todos, pero que luego sólo serán muchos. Se quedó aquí en la Tierra, como Dios Escondido en el Sagrario, para que podamos estar con Él, hablarle, adorarle, suplicarle, amarle.

Mientras tanto, la Tierra gira sobre sí misma y alrededor del sol, los astros se encuentran, se eclipsan y se dan sombra o luz uno a otros. Y yo respiro y late mi corazón.

Si para tantas cosas tan importantes como el equilibrio del universo no es necesario que pongamos el propio esfuerzo, para amar a Dios sí son necesarias las potencias de la inteligencia y la voluntad. Se ama lo que se conoce, y para amar se ha de ser libre para hacerlo, es decir, poner la propia voluntad simplemente porque te da la gana.

Llevar almas a Dios es muy gratificante

 En estos días de descanso laboral igual te planteas colaborar con alguna entidad, iglesia o parroquia católicas del entorno en donde vives. Es muy gratificante el voluntariado de llevar almas a Dios pues es un trabajo que desarrollas por dar gloria a Dios y no porque te digan que eres guapa o estupenda, sino por Dios mismo. Quizá haya tropiezos y fracasos en tu proyecto inicialmente, pero no pasa nada si es para dar gloria a Dios. Él te lo agradecerá a manos llenas.

En esta labor se ha de estar bien formado y tener sellada en nuestra alma los conceptos esenciales de nuestra Fe católica que son todos aquellos del Credo que rezamos habitualmente en la misa dominical. A partir de ahí también es bueno tener los conocimientos básicos sobre los sacramentos. Hay que actualizarse. Por ejemplo, todo aquello que dice el Papa Francisco en AMORIS LAIETITIA (2016) es  importantísimo más allá de lo que conocimos o nos explicaron al casarnos. Y más si nos casamos hace muchos años.  



Por otro lado, a veces es necesario disponer de folletitos explicativos más que unos libros interesantes para doctos, pero poco prácticos para conceptos precisos y claros. Por eso os recomiendo la web Editorial de libros religiosos ADADP donde encontrareis los folletos de varios sacramentos, creo que falta el del Sacramento del Orden, de momento.

Os puedo asegurar que, aunque ponga de autor anónimo, los ha escrito un sacerdote muy bien formado. Participé en algunas de sus clases de formación cristiana recientemente y el propio sacerdote nos hizo promoción de los folletitos, pequeños compendios muy interesantes.

Editorial de libros religiosos ADADP

Hacer la voluntad de Dios es un acto de amor

 La lectura del santo evangelio según san Mateo (Mt 5, 38-42) de hoy es impactante y solemos mirar hacia otro lado porque nos resulta muy difícil amoldarnos a este querer de nuestro Buen Jesús. Recordemos el texto:

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda".

 

De una primera lectura podemos deducir que Jesús nos quiere medio tontos, que bajemos siempre la cabeza, que no nos defendamos y que en definitiva nos dejemos desplumar por nuestro enemigo.  Hay que entrar más a fondo: el acto de amor más grande que hizo Jesucristo fue morir en la cruz por amor, siendo Dios y hombre verdadero.

 

Nosotros no podemos estar siempre peleando con el prójimo tanto con el más cercano como el más lejano, entablando guerras y conflictos. En nuestro país observamos que el sistema judicial está saturado no porque sus empleados, jueces y otros funcionarios están o han estado en huelga, sino porque a pesar de haberse multiplicado el número de juzgados en toda España los conflictos personales, familiares, comerciales, y penales han crecido exponencialmente.

 

¿Cuántas familias están reñidas por dinero, herencias, tierras y parientes exigentes? ¿No podríamos suavizar nuestras exigencias y dejar de mentir para obtener … lo que sea? ¿No podríamos rezar más a menudo por nuestros enemigos cercanos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo, en lugar de escupir cuando pasan por nuestro lado o desearles la muerte?

 

Me sucedió el otro día que, caminando por una calle transitada, un hombre al pasar junto a mí, me dijo: No lloraré cuando te mueras. ¡Uff! pensé. El hombre estaba rabioso por algo y me lo soltó.

 


Para poner un ejemplo práctico cito a Margherita Lottia conocida como Santa Rita de Casia (Italia), murió monja agustina y con estigmas (1381-1457). Sin embargo, de joven se casó con un varón principal de la familia con la que su familia estaba enfrentada. Ocurrieron muchos sucesos contra ellos. Tuvieron dos hijos varones gemelos. Y llegó la peste. En esos tiempos de enfrentamientos asesinaron su esposo y murieron sus dos hijos de peste. El asesino, justamente, era miembro de la familia enfrentada, también se contagió de la peste. Rita que se desvivía por los enfermos de un improvisado hospital, se enteró de ese contagio. Lo asistió, lo curó y aún siendo el asesino de su esposo, rezó intensamente para que se curara. Y sanó del todo y perfectamente.

¿Por qué Rita rezó por un asesino? ¿Por qué le fue concedido que se curara y no que se curaran sus hijos? Dios es el que tiene respuestas a estos misterios.

 

De momento nuestro Buen Jesús nos pide que hagamos su voluntad, aunque nos parezca extraña o incluso violenta para nosotros mismos.

 

 Nota: fotos de la Basílica de Santa Rita de Casia (Italia). Inaugurada en 1937.

Un perro no es un hijo, ni su sustituto

 En diversas ocasiones, también  recientes, el Papa Francisco ha hablado de la sustitución de los hijos por mascotas, y lo hablado en un sentido regañando a los matrimonios o parejas que así se comportan. En este sentido, se pronunció cuando una mujer le pidió que bendijera a su hijo mostrándole la foto de su perro.

Ciertamente es lo que vemos por la calle y en muchas familias sin hijos, paseando no un perro sino varios. Lo peor de todo es que paseen al perro en un cochecito de bebé, y no es porque el perro padezca artrosis y no pueda caminar sino porque aquella mujer o aquella pareja lo ha convertido en ese hijo que no han tenido. Es traumático.

Y hay que repetirlo, un perro no es hijo. Un perro es un animal. Un hijo es un hombre o una mujer, nacidos de mujer, con dignidad suficiente porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, el cual le ha insuflado un alma inmortal. Los animales no tienen esa alma espiritual que el ser humano posee. Un animal es diferente a un ser humano. Otra cosa es que el perro sea fiel al dueño, le obedezca porque haya aprendido las enseñanzas de su amo. El perro avisa a su amo y cumple con lo que le dice. En una granja, en una trashumancia de ganado, en un laboratorio de drogas, a un ciego… en mil circunstancias es muy útil. Por supuesto, los pastores, los policías, las personas solas allí donde están, el perro cumple su función. Pero jamás será un hijo. Jamás lo hagamos sustituto de aquel hijo que murió, no vino, se fue o nos ningunea. ¡Claro! que hace compañía, y se convierte en uno más de la familia, pero como perro, como animal y así ha de ser tratado.


En ese sentido, con más asiduidad observamos paneles informativos sobre la forma de comportarse en una iglesia. Hay que recordar que una iglesia es un lugar de culto, un lugar sagrado. No es una cafetería donde se puede comer y beber, pasear al perro y hablar. Los bancos están para los fieles que acuden a las celebraciones y misas, no para sentarse y comerse un bocadillo. En las circunstancias actuales en las que el trasiego de turistas llena nuestros pueblos y ciudades, siempre hay gente que desconoce estas normas de conducta y se debe avisar para hacerles comprender el respeto debido a Nuestro Señor Jesucristo que está en el Sagrario, siempre con buenos modales y sonriendo.

Y si un niño está comiendo patatas fritas para que no moleste, avisar a sus padres o acompañantes que en una iglesia eso no se debe hacer, al igual que ir escotada hasta el estómago o con unos pantalones cortos tan ínfimos que ya no sabes si la joven va en bragas o se ha olvidado la falda en casa.


El quehacer de los laicos

 Fuentes bien formadas, desde laicos hasta cardenales y Papas, nos están informando que las fuerzas del mal y de las tinieblas están aumentando frente al Bien por encima de todo Bien que es Dios. Incluso se atreven a advertir que los católicos seremos un reducto de la sociedad si ahora no nos ponemos en marcha en defensa de nuestra Fe. No se trata de un mensaje apocalíptico sino de una realidad que los propios católicos debemos asumir.

De ahí que ya estamos viviendo un resurgimiento de procesiones de nuestras imágenes santas que indican, más allá de su contemplación, que el cristiano quiere salir a la calle a demostrar su fe. Y bien que hacen. Ahora, no siendo Semana Santa, también los fieles sacan en volandas a sus santos para pedir que llueva que tanta falta hace en nuestro país.

Pero podemos hacer más cosas, especialmente para preservar las cosas de Dios. Sabemos que la santa misa la celebra el sacerdote en un oratorio, templo, basílica, catedral, ermita etc. y la celebra con la asamblea de fieles. Por supuesto también la puede celebrar solo. En ese sentido podemos estar muy atentos a lo que pasa y vivirlo interiormente. A la hora de comulgar, por ejemplo, hemos de hacerlo con el máximo respeto en nuestras disposiciones interiores y también en nuestra formalidad exterior. Y muy atentos a que los fieles se metan en la boca la sagrada hostia. NADA DE GUARDARLA EN UN BOLSILLO O CAJITA PARA VENERARLA MÁS TARDE ¡A LA BOCA! No hay más opción, pues el intento constante de robar las sagradas hostias consagradas para cometer sacrilegios está a la orden del día. Según la procedencia, es decir, en dónde se consagraron, están más valoradas porque el sacrilegio es aún mayor. Colaboremos, si vemos algo raro reprender al que hace algo impropio y avisar al celebrante.


En el mismo sentido sacrílego, se producen compras y ventas de reliquias de santos, o de forma engañosa de restos humanos como si fueran de aquel santo que fue enterrado en tal sitio. Los fieles laicos también podemos hacer mucho para preservar a los santos y santas de nuestra Iglesia en Cristo.

Tiempo hace que el Santo Padre Francisco conociendo más a fondo estos comercios nos advirtió a los fieles que conservemos las reliquias que tengamos de forma respetuosa, dándonos indicaciones al respecto.

Uno puede pensar que no tiene este tipo de cosas en casa, pero en otras generaciones no muy lejanas a la nuestra se transmitían en las herencias aquellas reliquias de santos y santas que habían llegado a la familia por cualquier motivo de índole religioso o familiar. También pueda ser que en una estampa se encuentre adherida una pequeña reliquia indumenti (de ropa del santo) o oxosibus (con huesos del santo) que nos la hayan regalado o heredado y esté en el fondo de un cajón.

Hemos de poner orden en casa. Localizar las estampas que suelen estar mezcladas con otras y en diversos rincones de cajones o cajas de cosas variadas o antiguas. Poner todas las reliquias juntas en una cajita de madera, de piedra, mármol, o de otro material resistente. Poner la cajita a la vista en la vitrina. Pero NO A MANO. Se trata de que no se toque. Pero de tanto en tanto, les pedimos ayuda a esos santos y santas que tenemos en casa, y que están en el cielo y que certeramente nos ayudaran, una mirada, una avemaría bastará.

 

En la INSTRUCCIÓN de la CONGREGACIÓN PARA LAS CAUSAS DE LOS SANTOS nombrada LAS RELIQUIAS EN LA IGLESIA: AUTENTICIDAD Y CONSERVACIÓN, con aprobación pontificia de 5 de diciembre de 2017, en su parte introductoria refiere:

Son consideradas reliquias no insignes los pequeños fragmentos del cuerpo de los Beatos y de los Santos o incluso objetos que han estado en contacto directo con sus personas. A ser posible deben ser custodiadas en tecas selladas. En cualquier modo, deben ser conservadas y honradas con espíritu religioso, evitando cualquier forma de superstición y de comercialización.

Instrucción sobre las Reliquias de la Iglesia


Romano Guardini nos enseña a rezar

 El tiempo es la marca y lacre de nuestro devenir, se aprovecha o se pierde, pero pasa, se escurre de nuestras manos. Y para aprovecharlo muy bien, debemos dedicar un espacio de ese tiempo propio a entablar diálogo con nuestro Creador Dios Padre y con nuestro Salvador Cristo Jesús. Si estamos en ello, o de camino, o quizás seamos unos expertos, este libro maravilloso que os propongo os gustará muchísimo. Al leerlo transmite felicidad, pues aprendemos un poco más o mucho más a entablar la oración con Dios.


Se llama INTRODUCCION A LA VIDA DE ORACIÓN, del sacerdote ROMANO GUARDINI (1885-1968) fruto de una larga e intensa experiencia pastoral, vivida y escrita hace más de cincuenta años, pero para Dios es como si fuera ayer.

Dice, entre otras muchas cosas escribe: Si tenemos claro que la oración no es una actividad excepcional, sino un elemento integrante de nuestra existencia, que se realiza, tendiendo a Dios, procuraremos extenderla a toda nuestra vida. Hay diversas formas de realizar esto. Una es la contemplativa, si cabe la expresión. Parte del acto mismo de la oración, sobre todo de la meditación, e intenta vivirlo a través de la vida cotidiana. El orante se recoge a menudo y se pone en presencia de Dios, como en la meditación, de modo que a lo largo del día se viven momentos de oración, que poco a poco se van conectando entre sí estrechamente.

(pág. 169 dedicada a La Providencia, Ediciones Palabra 2012, Madrid) 

La sinfonía del Universo de Dios

En el pasado mes de octubre de 2022, saltó a la palestra de todos los informativos que Daniel Barenboim, director de orquesta y pianista, padecía una grave enfermedad neurológica y que se retiraba temporalmente, a los 79 años de edad. Causó un gran impacto la noticia, especialmente en todo el entorno musical tanto de profesionales como de aficionados. Para consuelo de muchos de nosotros nos han quedado infinidad de registros que podemos escuchar en cualquier momento, por cualquier medio reproductor de sonido e imagen.


Y ahora mientras escuchaba a Beethoven en su Symphony No. 9 dirigida por Daniel Barenboim & the West-Eastern Divan Orchestra, me ha venido a la mente una frase preciosa del sacerdote y comunicador D. Jesús Higueras que dijo en su programa/espacio Palabra de Vida que emite TRECETV a las 10.55h, antes de la retransmisión de la santa misa. Refiriéndose a la dignidad de la persona humana, tanto hombre como mujer, pronunció:

“Somos una nota más de esa sinfonía del cosmos”

No estamos perdidos por las galaxias infinitas, Dios no abandona su obra creadora, Dios está pendiente de sus hijos, que somos cada uno de nosotros, pues somos Hijos de Dios, y a Él le podemos llamar Padre, por ello así comienza la oración que Cristo nos enseñó: Padrenuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quien nos ofende no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén  


¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...