Los santos inocentes, los niños pasados a espada por Herodes

Siguiendo la liturgia de Navidad, el día 28 de diciembre se recuerda la matanza instigada por el rey Herodes en Ramá la zona de Belén donde había nacido Jesús. Las profecías indicaban que iba nacer un niño de las tierras de Judá y que sería el Rey de los Judíos. Así se lo hicieron llegar al rey Herodes que presa de pánico por creer que lo iban a derrocar, pues entonces el Imperio Romano había llegado hasta aquellas tierras, ordenó el degüello de los niños menores de dos años.  Además, Jesús nació en Belén porque José y María iban de camino a censarse tal como había decretado Herodes, pero antes de llegar a su destino se produjo el alumbramiento.



El rey Herodes no sabía exactamente cuando nació Jesús por lo que no podía establecer la edad de aquel presunto enemigo que iba a liberar a Israel, por ello ordenó que fueran pasados a espada todos los menores de dos años. Los soldados en tropel iban entrando en aquellas casas de barro, paja y piedra donde vivían las familias, ejecutando a los bebés y si las madres no los soltaban a ellas también.

Estudiosos exégetas nos han explicado que aquel lugar era pequeño, bien diferente a la ciudad de Belén que actualmente conocemos, y que a lo sumo fueron ocho o nueve criaturas degolladas. Ellos, sin saberlo, murieron mártires por Jesucristo. Sabemos también por el Evangelio que a san José en sueños se le apareció un Ángel del Señor que le dijo que tomara a María y al niño y huyeran a Egipto hasta la muerte de Herodes, así había sido profetizado y así lo hicieron.

Hoy es necesario reflexionar este crimen a capricho de Herodes pues no cesan los crímenes sistemáticos, a petición propia de madres y padres, por medio del aborto. Solamente en España, la última cifra es espeluznante: más de 100.000 niños y niñas abortados al año, y en aumento. Esto sí que es un exterminio permanente. La cifra de no nacidos a nivel mundial es de millones de seres humanos asesinados. Toda una industria de pecado sin tregua.

Por otra parte, existe una tradición pagana de gastar bromas, decir tonterías o mentiras, tirar arañas de plástico, bombas fétidas o cosas por el estilo. Todo esto no tiene nada que ver con la tradición cristiana pues no tiene nada de chiste el crimen de los santos inocentes.

 

 

Elegir a Cristo como esposo

 En este 4 de diciembre de 2024, la Iglesia ha celebrado la memoria de Santa Bárbara, mártir y paleocristiana, que vivió entre finales del siglo III y el siglo IV.

Los hechos ocurrieron en la ocupación romana, en Nicomedia, hoy situada en la zona asiática de Estambul (Turquía) aunque otros historiadores la refieren en las tierras del Líbano. Su padre era un sátrapa, nombre que se dio a los gobernadores de las provincias de los antiguos imperios medo y persa, quien la encerró en un castillo para evitar que se casara tan joven y para evitar el proselitismo cristiano. Durante su encarcelamiento tenía maestros que le enseñaban poesía y filosofía, entre otros temas. Por esto mismo, y porque su padre estaba ausente, Bárbara se convirtió al cristianismo y mandó un mensaje a Orígenes, considerado un erudito de la Iglesia cristiana, para que fuera a educarla en esta fe. Después de ser bautizada, mandó construir una tercera ventana en su habitación, simbolizando así la Santísima Trinidad.

Cuando su padre fue a verla, se declaró cristiana y se opuso al matrimonio que este le proponía, diciendo que elegía a Cristo como su esposo. Entonces su padre se enfadó y quiso matarla en honor a sus dioses paganos. Por eso, Bárbara huyó y se refugió en una peña, milagrosamente abierta para ella, pero pese al milagro, fue capturada. Y fue atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos cortantes de cerámica y quemada con hierros candentes. Finalmente, el mismo rey Dióscoro la envió al tribunal, donde el juez dictó la pena capital por decapitación. Su mismo padre fue quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también. (fuente Wikipedia)


Desde entonces ha sido venerada, durante siglos, y es patrona de los mineros, ingenieros de minas, protectora de los artilleros, y también de todos aquellos que la invocan en los temporales y tormentas de rayos y truenos.

Sus restos mortales durante más de 1000 años se han ido repartiendo en diversos lugares, así como su devoción hasta hoy mismo. ¿A qué recordamos haberla invocado más de una vez cuando, aun refugiados o en nuestra casa, truena y relampaguea que parece que se cae el cielo?

Aquí la mencionamos por el hecho de que ella escogió su vocación, a pesar del impresionante martirio palmario porque tenía claro que quería a Cristo como esposo. Es decir, la vida matrimonial no era su vocación, pero sí el celibato por amor a Dios, opción que también es posible en nuestro tiempo.

Jubileo 2025, Que la fuerza de la esperanza colme el presente en la espera confiada de la venida de Nuestro Señor Jesucristo

 




Para el próximo 24 de diciembre de 2024, en la víspera de la Navidad, el Santo Padre Francisco y a la vez obispo de Roma, dispuso que la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se abriese, dando inicio así al Jubileo ordinario, sucediéndose a continuación en Roma y en todas las diócesis de la Iglesia Católica Universal multitud de eventos.

 

Antecedentes hasta llegar aquí

Para ello, previamente el Papa Francisco, el 11 de febrero de 2022, escribió una carta a Monseñor Rino Fisichella presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Por medio de esa carta, el Papa encargaba a Monseñor Fisichella la responsabilidad de encontrar las maneras apropiadas para que el Año Santo se prepare y se celebre con fe intensa, esperanza viva y caridad operante. El Dicasterio que promueve la nueva evangelización sabrá hacer de este momento de gracia una etapa significativa para la pastoral de las Iglesias particulares, tanto latinas como orientales, que en estos años están llamadas a intensificar su compromiso sinodal.  En esta perspectiva, la peregrinación hacia el Jubileo podrá fortificar y manifestar el camino común que la Iglesia está llamada a recorrer para ser cada vez más claramente signo e instrumento de unidad en la armonía de la diversidad.  Será importante ayudar a redescubrir las exigencias de la llamada universal a la participación responsable, con la valorización de los carismas y ministerios que el Espíritu Santo no cesa de conceder para la edificación de la única Iglesia.  Las cuatro Constituciones del Concilio Ecuménico Vaticano II, junto con el Magisterio de estos decenios, seguirán orientando y guiando al santo pueblo de Dios, para que progrese en la misión de llevar el gozoso anuncio del Evangelio a todos.



En esa misma carta, nos recordaba que El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. Bonifacio VIII instituyó el primer Año Santo en 1300 con cadencia de cien años, que después pasó a ser según el modelo bíblico, de cincuenta años y ulteriormente fijado en veinticinco.

Con el mandato del Papa, el Dicasterio que promueve la nueva evangelización trazó el esquema de los contenidos que se van a desarrollar en este jubileo 2025 que, en pocas semanas, se iniciará con alegría en todo mundo. Con ese propósito, el Santo Padre dictó la Bula de Convocación del Jubileo ordinario del año 2025, con el nombre de Spes non confundit, es decir, La esperanza no defrauda, el 9 de mayo de 2024.

¿Qué nos dice el Papa en la bula de convocación sobre la Esperanza?

De entrada, nos dice que a cuantos lean esta carta la esperanza les colme el corazón.

1.La Esperanza constituye el mensaje central del jubileo. Y que el jubileo sea para todos ocasión de reavivar la esperanza. La Palabra de Dios nos ayuda a encontrar sus razones. El Espíritu Santo, con su presencia perenne en el camino de la Iglesia, es quien irradia en los creyentes la luz de la Esperanza. San Pablo refiere que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento. En medio de la oscuridad se percibe una luz y eso lleva a desarrollar una virtud estrechamente relacionada con la esperanza: la paciencia. Aprendamos, dice el Papa, a pedir con frecuencia la gracia de la paciencia que es hija de la esperanza y al mismo tiempo la sostiene.

2.Para ese camino de la esperanza nos recuerda que es bueno que esa modalidad extendida de celebraciones jubilares continúe, de manera que la fuerza del perdón de Dios sostenga y acompañe el camino de las comunidades y de las personas. La peregrinación expresa un elemento fundamental del acontecimiento del jubileo. Ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan un sentido de la vida. Las iglesias jubilares podrán ser oasis de espiritualidad para revitalizar la fe y beber de los manantiales de la esperanza, sobre todo acercándose al sacramento de la Reconciliación, punto de partida insustituible para un verdadero camino de conversión.

 

3. El Santo Padre dispone, entre otras cosas:

Que la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se abra a partir del 24 de diciembre del corriente año 2024, dando inicio así al Jubileo ordinario. El domingo sucesivo, 29 de diciembre de 2024, se abrirá la Puerta Santa de la Catedral de San Juan de Letrán. A continuación, el 1 de enero de 2025, se abrirá la Puerta Santa de la Basílica papal de Santa María la Mayor. Y, por último, el domingo 5 de enero se abrirá la Puerta Santa de la Basílica papal de San Pablo extramuros.

Establece además que el domingo 29 de diciembre de 2024, en todas las catedrales y concatedrales, los obispos diocesanos celebren la Eucaristía como apertura solemne del Año jubilar, según el Ritual que se preparará para la ocasión. Que la peregrinación desde una iglesia elegida para la collectio, hacia la catedral, sea el signo del camino de esperanza que, iluminado por la Palabra de Dios, una a los creyentes.

4. Además de alcanzar la esperanza que nos da la gracia de Dios, se ha de redescubrir en los Signos de los Tiempos. El Papa destaca como signos de los tiempos los siguientes:

Que el primer signo de esperanza se traduzca en paz para el mundo, sumergida ahora en la tragedia de la guerra.

Que la pérdida del deseo de transmitir la vida se llene de esperanza y sea una vida llena de entusiasmo.

Que seamos tangibles de esperanza para aquellos que viven en condiciones de penuria, especialmente los presos, los privados de libertad. A su vez, da recomendaciones a los gobiernos del mundo.

Que se ofrezcan signos de esperanza a los enfermos, que puedan ser aliviados con la cercanía de las personas que los visitan y el afecto que reciben.

Que nos ocupémonos de los jóvenes que con frecuencia ven cómo se derrumban sus sueños y su porvenir.

Que no puedan faltar signos de esperanza hacia los migrantes, desplazados, exiliados y refugiados a quienes, debido, a los conflictivos sucesos internacionales, se ven obligados a huir.

Que la comunidad cristiana esté dispuesta siempre a defender el derecho de los débiles, como los ancianos y los millares de pobres. No hemos de olvidar que los pobres son víctimas, no culpables.

Que los abuelos y las abuelas que representan la transmisión de la fe y la sabiduría de la vida a las generaciones más jóvenes, sean sostenidos por la gratitud de los hijos y el amor de los nietos.

 

5. Los llamamientos a la Esperanza

Los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados sino a todos.

A las naciones más ricas se las invita a que reconozcan la gravedad de tantas decisiones tomadas y determinen condonar las deudas de los países que nunca podrán saldarlas, y lo califica como una cuestión de justicia.

En el próximo jubileo se cumplirán 1700 años de la celebración del primer gran Concilio ecuménico de Nicea. El Jubileo 2025 podrá ser una oportunidad significativa para dar concreción a esa forma sinodal en la comunidad cristiana.

 


6. Anclados en la Esperanza

La esperanza, junto con la fe y la caridad, forman el tríptico de las virtudes teologales que expresan la esencia de la vida cristiana, pero ¿Cuál es el fundamento de nuestra espera?

En primer lugar, Creo en la vida eterna, así lo profesa nuestra fe y la esperanza cristiana encuentra en estas palabras una base fundamental.

En segundo lugar, Cristo murió, fue sepultado, resucitó y se apareció: ante la muerte, donde parece que todo acaba, se recibe la certeza de que, gracias a Cristo, a su gracia, que nos ha sido comunicada por el bautismo, la vida no termina, sino que se transforma para siempre.

Siguen otros aspectos del ancla de nuestra alma. El testimonio de esa esperanza nos lo ofrecen los mártires que, firmes en la fe en Cristo resucitado, renunciaron a la vida terrena y no traicionar al Señor.

¿Qué felicidad esperamos? La felicidad que esperamos es aquello que nos plenifica, es decir, el Amor que no defrauda y del que nada ni nadie podrá separarnos jamás, manifestado en Cristo, nuestro Señor.

El juicio de Dios, que es Amor, no podrá basarse más que en el amor, de manera especial en cómo lo hayamos ejercitado respecto de los más necesitados, en los que Cristo, el mismo juez, está presente. De esta manera, la indulgencia jubilar, en virtud de la oración, está destinada en particular a los que nos han precedido, para que obtengan plena misericordia.

El sacramento de la Penitencia nos asegura que Dios quita nuestros pecados. Pero el pecado deja huella, lleva consigo consecuencias, en cuanto que todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que es necesario purificar, tanto aquí como en el estado después de la muerte llamado purgatorio. Los efectos residuales del pecado son removidos por la indulgencia.

La esperanza encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto, por ello no es casual que la piedad popular siga invocando a la Santísima Virgen como Stella Maris título de la esperanza cierta, de que ella viene en nuestro auxilio, nos sostiene, nos invita a confiar y a seguir esperando.

Que este Año jubilar los santuarios sean lugares santos de acogida y espacios privilegiados para generar esperanza, esperanza que tenemos como un ancla del alma, sólida y firme.

 


Los grandes eventos que se celebrarán en Roma durante el Año Jubilar 2025 son numerosísimos y están destacados en el calendario general que ofrece el sitio web oficial del Jubileo. Este calendario puede servir para organizar en las Iglesias particulares eventos similares o bien inspirados en dichas celebraciones, según los temas que se van a desarrollar durante ese tiempo.

Para que dé muchos frutos, especialmente espirituales, el Papa nos invita a rezar con la oración propia del Jubileo 2025.

*Se adjuntan los documentos comentados.

Carta del Papa Francisco a Mns. Fisichella

Bula de Convocación del Jubileo 2025

Oración del Jubileo 2025

 Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.

Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.

La gracia del Jubileo, reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y la paz de nuestro Redentor.

A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.

Papa Franciscus



El arte de la oración

En una ocasión, san Juan Pablo II nos confiaba: «Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo, sobre todo, por el arte de la oración, ¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? ¡Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo!».

Seguramente, todos nosotros buscamos y queremos amar a Dios Padre con todas nuestras fuerzas. De ahí que procuremos ejercitarnos en el arte de la oración. Para ello, necesitaremos poner en acto las potencias del alma: la inteligencia y la voluntad, la memoria, la imaginación y los sentimientos. El Señor se sirve de ellas como cauces para entrar en diálogo con nosotros.



Por experiencia sabemos que no hay dos ratos de oración iguales. Es posible que alguna vez hayamos intentado encontrar un método para que nuestra oración sea más fluida o, al menos, que nos salga con más facilidad. Hasta que descubrimos que no hay métodos para hacer oración. La oración es un arte, es decir, hay que saber acudir al Espíritu Santo y dejarle actuar. Él es fuente de continua novedad; Él es quien toma la iniciativa y actúa en nuestra inteligencia, voluntad, imaginación y sentimientos.

La acción del Espíritu Santo, no obstante, de manera habitual cuenta con nuestro esfuerzo para entablar el diálogo de la oración. Habrá momentos en los cuales no nos será fácil orar con fluidez y con la imaginación y los sentimientos activos. En estos momentos podemos recurrir a los actos de fe y de amor, a las jaculatorias, a la Sagrada Escritura, a textos de la liturgia o de autores espirituales, o simplemente lo miraremos y contemplaremos presente en el Sagrario o en nuestra alma en gracia. El deseo de estar a solas con Él ya es diálogo que transforma.

En algunas ocasiones irrumpirán luces y afectos que darán fluidez a la oración y nos ayudarán a percibir la presencia de Dios. Aprovechémoslos y demos gracias a Dios.

Mn. Xavier Argelich

Festividad de San Juan Pablo II, 22 de octubre

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo. Las Témporas

El relato de la Creación del mundo que podemos leer en el Primer libro de la Biblia, llamado Génesis, nos explica a modo humano como surge de la Nada, de las manos de Dios, el mundo que conocemos y que en nada se contrapone al Bing Bang ni a otras propuestas científicas del nacimiento del universo, pues fe y razón, o razón y fe, para que sean certeras han de ir juntas.

El caso es que, en esos primeros puntos, el autor que lo escribió por revelación divina, distingue el paso de los días, de la mañana y la noche, del día y de la tarde, y viendo que era bueno, descansó. Es decir, Dios no solo creó la naturaleza en toda su extensión, al hombre y a la mujer, sino que también creó el tiempo, el paso de las horas, de los minutos. Y el ser humano se ha adaptado a ese tiempo viendo las estrellas, la naturaleza, y poniendo nombre a esos cambios en la temperatura, en los vientos, las lluvias y las nieves que los ha llamado estaciones.

En nuestra era, la que contamos desde el nacimiento de Jesús hasta nuestro tiempo, la Iglesia Universal ha propuesto diferentes maneras de celebrar estos cambios naturales de las estaciones, y lo ha hecho celebrando LAS TÉMPORAS dando gracias a Dios por todo lo acontecido. Años atrás, se celebraban misas en los cuatro solsticios. Ahora se celebra solo una témpora que coincide con el final del verano y el principio del otoño, cuando todo está cosechado y se deja el campo tranquilo para que la tierra se prepare para la próxima siembra. La Industria Primaria sigue siendo importante en la vida de todos.

En este 2024, las Témporas de petición y de acción de gracias a Dios se celebró el pasado sábado 5 de octubre. Y mientras la tierra descansa y los animales se retiran a los establos, se inician los cursos de los colegios, las universidades y otros centros de estudios, las parroquias emprenden sus trabajos pastorales, las empresas apuran sus trabajos para acabar el año y ya se preparan los nuevos proyectos para el año que viene, y así todos y todo sigue su curso en el tiempo. Pues el Señor es el amo del tiempo.

Siempre hemos de dar gracias a Dios por todo lo bueno y por aquello que creemos que no lo es tanto.

Para ilustrar lo comentado cito el punto 3 del Libro Sapiencial Eclesiastés que dice:

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: 2Tiempo de nacer, tiempo de morir; | tiempo de plantar, tiempo de arrancar; 3tiempo de matar, tiempo de sanar; | tiempo de destruir, tiempo de construir; 4tiempo de llorar, tiempo de reír; | tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; 5tiempo de arrojar piedras, tiempo de recogerlas; | tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; 6tiempo de buscar, tiempo de perder; | tiempo de guardar, tiempo de arrojar; 7tiempo de rasgar, tiempo de coser; | tiempo de callar, tiempo de hablar; 8tiempo de amar, tiempo de odiar; | tiempo de guerra, tiempo de paz.

La iluminación de las conciencias

 Recientemente se ha estrenado en diferentes ciudades de España la película o docudrama llamada EL GRAN AVISO, de noventa minutos de duración y producida en Méjico. El subtítulo es Todo será revelado.

A las personas de formación católica nos gustan estos films porque son divulgativos de nuestra fe centrada en Jesucristo.  El título llama la atención pues en los textos sagrados bíblicos podemos leer las profecías no solo de la primera venida de Jesucristo el Mesías, sino también del fin del mundo, como es el caso del último libro del Nuevo Testamento el Apocalipsis. Por lo tanto, para las personas de fe, esta película nos resulta interesante y muy recomendable también para las personas que van en camino de conversión hacia Dios, en su Santísima Trinidad.


Me habían referido que esta película trataba del fin del mundo, pero, a mi modo de ver, no llega tan lejos pues no sabemos cuándo se producirá. Además, se han editado muchas películas catastróficas. El contenido del film es la exposición por sus propios protagonistas de sus conversiones. Aparentemente por la vida que llevaban, estaban condenadas al rechinar de dientes del infierno. Sin embargo, en el relato de sus vidas interpretadas por diferentes actores, sorprende el amor de Dios y cómo sale al encuentro de estas almas. Téngase en cuenta que estas personas en algún momento de su vida tuvieron visiones particulares muy importantes. La visión del demonio es espeluznante, y el acercamiento de Jesucristo es precioso.

La película a su vez, presenta el infierno visto por Santa María Faustina Kowalska. Y la revelación de la iluminación de las conciencias al mismo tiempo en todo el planeta, momento en cada uno de los hombres y mujeres del mundo verá su pasado y su presente, especialmente todo aquello que significó una ofensa a Dios y el mal hecho al prójimo. A continuación, Dios da tiempo para el arrepentimiento.

Aunque en la película no se hace referencia, cabe recordar las apariciones marianas de Garabandal. Se trata de una serie de apariciones de la Virgen María que se afirma que tuvieron lugar entre 1961 y 1965, a cuatro niñas de la localidad de San Sebastián de Garabandal, ubicada en el municipio de Rionansa (Cantabria, España). Los que han estudiado sus mensajes consideran que el aviso de la Virgen María de Garabandal es la iluminación de las conciencias. No obstante, de estas apariciones todavía no hay aprobación ni rechazo por parte de la Santa Sede de Roma.

En definitiva, después del relato de las conversiones y la iluminación de las conciencias, la esperanza no está perdida, pues culmina el film con la invitación a estar preparado para la segunda venida de Jesucristo, es decir el final del mundo, y para ello el sacramento de la confesión, el de la reconciliación con Dios, es el camino adecuado.

Enamorarse de Cristo, ser otro Cristo

El pasado domingo 25 de agosto de 2024, leímos o escuchamos al sacerdote en la santa misa el siguiente extracto del santo Evangelio según San Juan, 6, 55. 60-69:

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida". Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: "Este modo de hablar es intolerable, ¿Quién puede admitir eso?"

Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen". (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".

Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren dejarme?" Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios".

En este texto y los de otros días, los evangelistas nos relatan cómo Jesús iba preparando a sus discípulos para la institución de la Eucaristía en la Santa Cena del Jueves Santo. Los que se apartaron de él no podían consentir que beber sangre fuese una propuesta admisible, pues recordemos que ningún alimento judío contiene sangre. Por lo que para ellos era una aberración. Pero a otros de sus discípulos sí que les pide que le sigan admitiendo que su carne y su sangre, son verdadera comida y bebida. E insiste, por ello Simón Pedro le contesta: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Y nosotros ¿Adónde vamos? ¿Nos hemos enamorado de Jesucristo?, o como relatan los evangelios de esta semana ¿Somos como los escribas y fariseos hipócritas?

Nuestro examen de conciencia puede pararse en estos puntos tan importantes y chocantes. No veamos a esos escribas y fariseos tan lejos de nuestras actitudes y conductas. No es suficiente ser una persona buena que intenta evitar el mal y rechazar el pecado; o llevar los hijos y nietos a colegios católicos para que tengan otro ambiente. Todo esto está muy bien, pero el Señor nos pide más. Que vayamos de su mano, hasta enamorarnos de Cristo, pues solo Él tiene palabras de vida eterna.

Al Señor le duele mucho nuestra hipocresía, cuando oye nuestras murmuraciones, nuestras críticas, nuestro vivir de rentas espirituales, nuestra entrega justita porque aburre rezar, nuestra pereza a la hora de ayudar a los demás. En fin, mil cosas que podemos corregir hasta ser Otro Cristo.

 

 

 

París 2024, la peor inauguración de los Juegos Olímpicos de su historia

 La grandeza de Francia se ha caído por los suelos ante el esperpento espectáculo de baile y música que se ofreció en la noche del viernes 26 de julio de 2024, en la inauguración de los Juegos Olímpicos París 2024. Dicho espectáculo nos ha ofendido a millones de cristianos y no cristianos del mundo. Las redes sociales nos estamos ocupando de que se oiga la voz cristiana pidiendo reparación por las blasfemias y herejías que se  sucedieron en el espectáculo que se vio en todo el planeta.

Pero ¿Qué ocurrió para que estemos los cristianos tan ofendidos?

Informó la televisión francesa que se trataba de una parodia de la Ultima Cena del Señor de Leonardo da Vinci. Es decir, nada obedeció a la casualidad o al despiste, fue expresamente diseñado un espectáculo para burlarse y mofarse de aquel momento crucial de la fe cristiana que es la institución de la Eucaristía por Nuestro Señor Jesucristo. Los bailarines protagonistas fueron los transexuales que actúan en cabarets de París. Estos ocuparon y pisotearon la larga mesa colocada en un puente que atraviesa el Sena. Además, los realizadores de la televisión que emitía el espectáculo tuvieron a bien mostrar de cerca los órganos sexuales desnudos de esos personajes. Es obvio que muchos espectadores de la televisión cambiamos de canal porque resultaba horrendo. El que va a un cabaret eso es lo que va a buscar, pero no en la inauguración de unos juegos olímpicos.



Se ha creado una estructura de pecado atribuible a miles de personas, a los que diseñaron el proyecto, a los que lo aprobaron y lo ejecutaron hasta su presentación y realización bajo la lluvia. No aporto imágenes pues las redes sociales están plagadas de esos momentos, además el espectáculo duró muchísimo, tiempo suficiente para ver y reconocer esa gran ofensa a Dios que se estaba reproduciendo y que, durante muchos días, miles de profesionales la han ensayado hasta culminar el gran pecado de blasfemia contra Dios la noche de la inauguración.

Se dice que las personas que profesan otra religión a la nuestra estarían frotándose las manos. No lo creo. Los que tenemos fe y profesamos una religión somos también capaces de ver las ofensas a otras formas de pensamiento religioso. Pero, aquí los franceses han caído muy bajo. Además, todos vimos que no estaba previsto que los miles de deportistas, público y autoridades tuvieran acceso a chubasqueros, paraguas o toldos. Tampoco en los barcos. No se pensó en las personas, no quiso pensarse. Y no puede decirse que la lluvia constante sobre París fuera imprevisible.

La señora Celin Dion puso el broche de oro con una voz espectacular y su gran elegancia, un broche inmerecido para la peor inauguración de unos Juegos Olímpicos.

Se le ha pedido al Comité Olímpico Internacional que formule una disculpa. También al presidente de Francia y a la ministra responsable del evento. El mundo entero está a la espera de una respuesta valiente y humilde.

Como he dicho otras veces, mientras tanto, hemos de rezar para reparar esta gran ofensa a Dios. Para ello, nos puede ayudar el mensaje para este domingo 28 de julio de 2024, del Obispo Munilla.

Obispo Munilla

Camino al jubileo, camino de oración

El Santo Padre nos anima a prepararnos para el año jubilar 2025 mediante la oración. Durante estos últimos meses hemos reflexionado sobre la Santa Misa, fuente y culmen de la vida cristiana y, por lo tanto, el modo más excelso se dirigirse a Dios y tener vida de oración.

Durante los próximos meses nos vamos a centrar en la oración como manifestación de nuestra relación personal con Dios. No trataremos tanto de la oración comunitaria como de la oración personal, aquella que cada uno, a su manera y con sus palabras dirige a Dios desde su condición de hija o hijo de Dios.




En palabras del Papa Francisco, al hablar de este año dedicado a la oración nos anima a ser almas de “Oración que permite a cada hombre y mujer de este mundo dirigirse al único Dios, para expresarle lo que tienen en el secreto del corazón.  Oración como vía maestra hacia la santidad, que nos lleva a vivir la contemplación en la acción.  En definitiva, un año intenso de oración, en el que los corazones se puedan abrir para recibir la abundancia de la gracia, haciendo del “Padre Nuestro”, la oración que Jesús nos enseñó, el programa de vida de cada uno de sus discípulos.”

El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. El pueblo cristiano ha vivido siempre la celebración de un año jubilar como un don especial de gracia, caracterizado por el perdón de los pecados y, en particular, por la indulgencia, expresión plena de la misericordia de Dios. Preparémonos con oración, busquemos recorrer este camino hacia el jubileo dedicando cada día un rato a esa conversación filial con Dios que nos permite entablar una relación sincera y vital con quien nos ama inmensamente.

Mn. Xavier Argelich

Las jaculatorias nos ayudan a tener Presencia de Dios

 En tiempo de vacaciones, estemos donde estemos, no debemos perder el hilo de conexión con el amor de Dios. Sigamos con nuestras lecturas del Evangelio o un libro espiritual o de historia de la Iglesia  y sus instituciones. Busquemos los días y horarios de la misa en el lugar más cercano, y durante el día podemos brotar de nuestro corazón muchas jaculatorias.

Pero ¿Qué son las jaculatorias? Son frases cortas, exclamaciones o plegarias que el amor y la confianza del cristiano le envía, como pequeñas flechas o saetas, al Señor, a la Santísima Virgen o a los Santos.

La jaculatoria está compuesta por una frase corta: por ejemplo Tú eres, oh Dios, mi fortaleza; Ruega por nosotros Santa Madre de Dios o por un pequeño verso, un poema en miniatura: ! Oh María madre mía! Sé mi guía noche y día.

El beato Álvaro del Portillo y San Josemaría Escrivá decían mucho Tuyo soy, para ti nací ¿Qué quieres Jesús de mí? que provenía de una oración larga de Santa Teresa de Jesús de Ávila dedicada a Su Majestad (Jesucristo) de la que cito un extracto:


Tuya soy, para Vos nací,

¿Qué mandas hacer de mí?

Soberana Majestad,

eterna sabiduría,

bondad buena al alma mía;

Dios alteza, un ser, bondad,

la gran vileza mira

que hoy te canta mi amor así:

¿Qué mandas hacer de mí?

 Para apoyar la oración en ciertas circunstancias, el fundador del Opus Dei recomendaba en el punto 92 de Camino:  Cuando no sepas ir adelante, cuando sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos echa las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que siguen alimentando la hoguera.

¿Y qué circunstancias pueden ser? En los contratiempos, al salir de casa, cuando nos olvidemos de algo y tengamos que regresar o repetir lo que estábamos haciendo, cuando esperamos un transporte público, cuando hablamos con esa amiga o familiar muy pesada que no te deja hablar, cuando tienes un momento de angustias, y en muchas situaciones más.

Las formulaciones, es decir, aquellos textos ya escritos por otros son más recurrentes, sin embargo, podemos elevar nuestra alma con la frase que queramos, dando gracias, dirigiendo alabanzas, pidiendo perdón.

Recurrir a los salmos es una buena solución. Por ejemplo, el versículo que se repite del salmo de la misa del día. Recientemente hemos leído o escuchado:

Señor, tú me sondeas y me conoces.

Señor, me has escogido portentosamente.

El Señor me ha librado de todas mis ansias.

Y a la Virgen:

Oh Señora Mía Oh Madre Mía

Bendita sea tu pureza

No me dejes Madre Mía

También cualquier frase de la oración Alma de Cristo como por ejemplo, Alma de Cristo santifícame.

Señor, os amo con todo mi corazón

Perdón, gracias, ayúdame más

O sencillamente Señor, aquí estoy, soy tal y le dices algo bonito que salga de tu corazón.

Y en estos días de vacaciones cuando veas o escuches ofensas a Dios, Señor crea en ellos un corazón puro.

Actos de desagravio para contrarrestar el mal con abundancia de bien

 Es muy recomendable la lectura continuada de los santos Evangelios para profundizar cada día más en las enseñanzas de Jesucristo y su Iglesia. La escucha y repaso del Evangelio del día de Santa Isabel de Portugal, el 4 de julio me llevó a reflexionar y a viajar mentalmente por aquellos lugares de Tierra Santa, hoy poco visitados causa de la guerra.

Recordemos a san Mateo  9, 1-8

En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados". Al oír esto, algunos escribas pensaron: "Este hombre está blasfemando". Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir '¿Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.

 Nos vamos a situar en el lugar aproximado donde Jesús subió a la barca. Hoy es territorio de Israel, y allí están los Altos del Golán, lugar desde donde se despeñó aquella piara de dos mil cerdos endemoniados, y donde hoy es frontera, en guerra, con Siria. Jesús atravesó ese Mar de Galilea de agua dulce, y atracaron la barca al otro lado, en Cafarnaúm. Allí vivía Pedro y su familia, lugar donde Jesús curó a su suegra. Había una sinagoga, por eso había escribas. Hoy se visitan unas ruinas de la posterior sinagoga romana construida en las ruinas de aquella sinagoga donde Jesús iba a predicar y a curar.

Leemos en el evangelio san Mateo uno de los cuarenta y tantos milagros que hizo Jesús en su vida pública y que se explican en los evangelios, aunque estos no fueron los únicos. Aquí Jesús manifiesta su divinidad doblemente, primero porque siendo Dios perdona públicamente los pecados de un hombre del que conoce su fe al acudir a Él. Y, por otra parte, le cura su enfermedad, la parálisis. No obstante, aquellos escribas que buscaban cómo atraparle, pensaron que Jesús estaba blasfemando porque se otorgaba poderes divinos no atribuibles a los hombres, según ellos.

Estos judíos escribas que conocían muy a fondo las Escrituras, la Torá, y sabían que estaba escrito que Dios enviaría un Mesías, no reconocieron a Jesús como tal y lo que querían era hacerle desaparecer. Ya entonces el diablo insidiaba contra el Señor.

En contrapartida, nosotros podríamos hacer más actos de desagravio ante tantas blasfemias e injurias que vemos y oímos hoy constantemente contra Dios y contra la Santa Iglesia de Cristo. Sobre todo, en estos días en los que se ha exaltado la homosexualidad y sus variantes perversas contra la dignidad humana y el matrimonio entre el hombre y la mujer para toda la vida. Con estos actos de desagravio contrarrestaremos el mal con abundancia de bien.


La Eucaristía, Sacramento de Amor

 Este año, el mes de junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, empieza con la Solemnidad del Corpus Christi, lo cual nos permite adentrarnos en el amor de Dios por nosotros contemplando precisamente el Sacramento de tanto amor. Los evangelios nos presentan el momento de la  institución de la Eucaristía como la manifestación extrema del amor de Dios: “habiéndolos amado, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1).


La Santísima Eucaristía, en palabras de Benedicto XVI Es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En este admirable Sacramento se manifiesta el amor «más grande», aquél que impulsa a dar la vida por los propios amigos. Procuremos siempre, pero de manera especial este mes, participar del Santo Sacramento con fervientes deseos de descubrir este inmenso amor de Dios por cada uno de nosotros. Deseemos de verdad la Santa Misa, recibamos su Cuerpo y su Sangre con auténtica piedad y devoción, descubriendo a Cristo que nos ama entregándose por nosotros, mostrándonos todo su amor misericordioso, amable y profundo.

De esta manera, nos será fácil introducirnos en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Un corazón de carne como el nuestro pero Sacratísimo, sin corrupción y sin ningún tipo de apego desordenado, todo lo contrario, puro y limpio, inmenso, en el que cabemos todos. Descubriremos cómo es el amor de Dios por nosotros, nos ama infinitamente a cada uno con toda su divinidad y humanidad. Y ese descubrimiento nos impulsará a querer corresponder a tanto amor, anhelando recibirlo en la Eucaristía y llevándolo a los demás, con nuestra caridad manifestada en pequeñas obras de amor y entrega que el que se sabe amado y sabe amar es capaz de descubrir todos los días de su vida, como la Virgen María.

Mn. Xavier Argelich

Foto, Isabelita (La basílica de La Gran Promesa del Sagrado Corazón de Jesús, de Valladolid).

Entrar en la paz interior, una buena lectura

 Leemos el Evangelio de san Juan 10,11-18 que dice

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. El asalariado, el que no es pastor y al que no le pertenecen las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye —y el lobo las arrebata y las dispersa—, porque es asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, conozco las mías y las mías me conocen. Como el Padre me conoce a mí, así yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño, con un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente. Tengo potestad para darla y tengo potestad para recuperarla. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre.


También podemos leer el salmo 23, atribuido al rey David que reinó en Israel mil años antes de Cristo:

El Señor es mí pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su número. R/ Aunque camino por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tú vara y tu cayado me sosiegan.

 A veces sorprende que el Señor se tome como símil de Él mismo a un pastor y a nosotros como ovejas, pero es un ejemplo sencillo y lo entenderemos:

El pastor de ovejas sabe que a las ovejas hay que dirigirlas, ninguna va por su cuenta, va en el rebaño aquí o allá, y si una se pierde, no sabe volver al rebaño y por eso el pastor debe ir a su encuentro. Igualmente nos pasa a nosotros cuando nos salimos del rebaño de Jesús, es decir, cuando nos agobiamos y preocupamos, cuando la práctica de virtudes cristianas se olvida, cuando ofendemos a Dios, cuando no nos ocupamos de los demás, y miles de situaciones más. El Señor, nuestro pastor, nos llama y ​​por eso debemos estar atentos cuando rezamos, pues el Señor habla bajito. Y a través del Espíritu Santo nos infunde sabiduría, fortaleza, paz, amor, comprensión y nos guía siempre hacia el amor de la familia, los amigos, los vecinos, hacia el bien de nuestro entorno y de nuestro pensamiento.

En esta tarea maravillosa de ser una fiel oveja del Señor, ayuda mucho una buena lectura para meditar y reflexionar, y poner en práctica sus enseñanzas.

Recomiendo con decisión de THOMAS JOACHIM su libro de 2021 ENTRAR EN LA PAZ INTERIOR, Meditación sobre el salmo del Buen Pastor, Ediciones Rialp SA, colección Patmos, libros de espiritualidad.

La Cruz es la culminación de la divinidad de Cristo

 La frase de san Josemaría Escrivá BUSCAR a CRISTO, ENCONTRAR a CRISTO, AMAR A CRISTO nos anima en esta Semana Santa 2024 a meternos como un personaje más en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo para culminar con la Pascua de Resurrección.

La celebración del Domingo de Ramos es especial y única, no hay otra igual en la liturgia de la Iglesia. Vemos como Jesús entra en Jerusalén, las gentes lo aclaman, ponen sus vestidos en el suelo para que su pollino no pase por encima de barro u otras cosas, basura o excrementos de los animales, sino que entre en la ciudad santa como un rey, aclamado con gritos de alegría.

El pueblo conocía sus milagros y habían oído sus Palabras de Vida. A pesar de todo ello, Jesús ya sabía que en pocos días sería clavado en la Cruz según lo habían anunciado los profetas. A los tres días resucitará tal como Él mismo había predicho. El celebrante lee textos, salmos, el Evangelio y después, los fieles también aclamamos con cantos, movemos las palmas, palmones, los ramos de laurel y hierbas aromáticas y el celebrante los bendice, también nos bendice a nosotros con mucha alegría y agua bendita.


Sigue una procesión con más cantos y los fieles entramos ya en el templo y continúa la santa misa con más lecturas y salmos cantados. A continuación, se proclama el Evangelio que es toda la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo que termina con la Resurrección. Con todo tipo de detalles, los evangelistas relatan los hechos ignominiosos de la Cruz. En este año 2024, que es el Año Litúrgico B, se lee la Pasión de san Marcos.

A lo largo de la Semana Santa se profundiza, profundizaremos, en la entrega de Jesús al hacer la voluntad de Dios hasta el extremo pues, siendo Dios, se deja crucificar por este pueblo de corazón duro, sordo y olvidadizo que ya no se acuerda de los grandes bienes que Jesús ha hecho por ellos.

Pero más que nunca, recordemos hoy también que la Cruz no es un fracaso: La Cruz es la culminación de su divinidad y con la Resurrección demuestra su Gloria.

Camino del calvario

 La Cuaresma es tiempo de intensa preparación espiritual para llegar con Cristo al Calvario, contemplar su Pasión y muerte para luego alegrarnos de su Resurrección.

Es verdad, es un camino largo, angosto y sacrificado que nos lleva a la penitencia personal y colectiva, pero nos transforma interior y exteriormente. Nos hace contemplar nuestra vida desde la perspectiva de la entrega y la renuncia personal para que el amor de Dios pueda crecer y adueñarse de nosotros, transportándonos a la verdadera vida de los hijos de Dios, a la vida sobrenatural, vivida en medio del mundo con total libertad y generosidad, desprendidos de lo mundano para poder saborear los bienes verdaderos y duraderos.

Jesucristo recorrió el camino del calvario solo. Los que le seguían huyeron, menos su Madre y san Juan y algunas mujeres valientes. Lo recorrió abrazado a la cruz, por amor a nosotros, sin rehuir del dolor y del sufrimiento, con el deseo ardiente de conseguirnos el perdón de nuestros pecados y la salvación de nuestras almas. Cristo nos quiere para Él, para que tengamos la felicidad plena que sólo Dios puede conceder.


¿Cuál puede ser la mejor manera de recorrer este camino? Lo sabemos bien, junto a Jesús. Caminando con Él recorriendo nuestra vida ordinaria con sentido sobrenatural, con deseos de ser corredentores, haciendo con decisión y lo mejor posible aquello que tenemos que hacer, nuestras ocupaciones diarias. Para ello, el mejor modo es unirnos y unir nuestras acciones al sacrificio de Cristo en la Cruz, es decir, la Santa Misa.

Procuremos adentrarnos en el gran misterio del Sacrificio de Cristo por los hombres, preparemos bien nuestras misas y vivámoslas con la máxima piedad posible, saboreando la liturgia y descubriendo todo su significado y valor, para alcanzar una unión espiritual, y por tanto real, con el Amor de los amores, con Cristo. ¡Gocemos de la Santa Misa!, dejémonos transformar por ella. Las prácticas cuaresmales del ayuno, la abstinencia, la oración y la limosna nos permiten recorrer el camino del calvario con este deseo de unirnos a Cristo Salvador.

 Mn. Xavier Argelich

 

Pulvis es et pulvis revertus eris

Hoy, 14 de febrero de 2024, celebramos el inicio de la CUARESMA con el Miércoles de Ceniza, día en el que la Iglesia Universal propone una liturgia de la Palabra muy intensa que se prolongará todo el tiempo cuaresmal. Antes del ofertorio de la Misa, el sacerdote habrá bendecido las cenizas y a continuación, a cada uno de los fieles que se le acerquen, les impondrá en la cabeza un poco de ceniza y a cada uno dirá una de las siguientes fórmulas: Convertíos y creed en el Evangelio (del Evangelio de San Marcos) o bien, Polvo eres y en polvo te convertirás (del libro del Génesis) que es la más antigua y que se solía decir en latín con la misma intención de hoy. La misión es prepararnos para vivir la Cuaresma que durará varias semanas y culminará con la victoria de Cristo sobre la muerte, la Resurrección.


La Iglesia nos propone, entre otros, tres medios de preparación: la oración, el ayuno y la limosna. Con la abundancia de nuestros tiempos parece que el ayuno de comer poco, pueda convertirse en ese Ayuno Intermitente que está tan de moda para adelgazar. Es evidente que si tenemos sobrepeso nos puede venir bien. Pero también puede tratarse de ayunar de caprichos de beber o de comprar lo que no es necesario, abstenerse de gastos accesorios, abstenerse de distracciones con nuestros dispositivos o de ciertas comodidades. Es decir, no siempre se trata de dejar de comer carne o langostinos.

La oración, nuestro diálogo personal con Dios, debería intensificarse. Además, acudir a la iglesia para oír y participar de la santa Misa, y nuestro sacrificio será alterar nuestros planes de comodidad y de ocio para dedicarle un tiempo a Jesucristo. La limosna no siempre es dar dinero, sino de aumentar nuestra generosidad. Aumentar nuestra cuota de donativo a nuestra parroquia está muy bien, añadiendo visitar a nuestros enfermos, amigos, familiares, etc. Probablemente sufriremos, pues no es agradable visitar al que se ha de morir, a un accidentado, a un anciano, a un vecino, pero ahí estará nuestro sacrificio que es lo que realmente le agradará a Dios. En resumen, Oración, Mortificación y Acción.

¡Venid, vamos a adorarlo!

 Durante las fiestas de Navidad hemos cantado con frecuencia el Adeste Fideles mientras nos acercábamos a adorar al Niño Jesús. Se trata de un villancico compuesto en el siglo XVIII y que suele cantarse en latín, de ahí que sea muy conocido en todos los lugares donde se celebra la Navidad.

Nos invita a unirnos a los que acuden a Belén —pastores, ángeles, magos— para adorar a Jesús recién nacido: venite, venite…Vayamos, que Él ya ha nacido ¡Adorémosle!


Es a Dios a quien adoramos, al Hijo de Dios hecho hombre por amor a nosotros. Como necesitamos signos, el sacerdote nos presenta una imagen del Niño Jesús para que nos acerquemos a tributar todo el honor que se merece Aquél que viene a salvarnos. La adoración, por tanto, es interior, de todo nuestro ser, y lo manifestamos con el canto del Adeste fideles u otro apropiado y con el beso a la imagen del Niño.

De ahí, que lo importante sea querer dar gloria a Dios, honrarle con nuestro corazón y con nuestro entendimiento, en un acto maravilloso de fe. Te adoramos oh Dios, porque te reconocemos como único y verdadero Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Entendemos entonces que el mayor acto de adoración es la Santa Misa. La participación en la celebración eucarística nos lleva a la adoración interior y a expresarla mediante el culto.  De ahí que, el primer fin de la Misa sea precisamente la adoración (fin latréutico), es decir, alabar y honrar a Dios Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo.

Empezamos un nuevo año llenos de esperanzas, pero también con grandes incertidumbres. Acerquémonos confiados a Dios, con esa actitud de adoración y alabanza, acerquémonos y vivamos intensamente la Santa Misa, dispuestos a tributar todo el honor y gloria al Dios que se ha hecho hombre por nuestra salvación. Si conseguimos que toda nuestra vida y nuestras actividades estén centradas en la Eucaristía viviremos llenos de esperanza y alegría, ya que estaremos adorando al Único que merece ser adorado, al Único que puede darnos la felicidad eterna. ¡Feliz Año Nuevo!

Mn. Xavier Argelich

Ya vienen los Reyes por los arenales

 La Manifestación Divina de Jesús, la Epifanía del Señor, la Iglesia católica la celebra el día 6 de enero de cada año, pues es el día en que se recuerda la llegada al portal de Belén de los Tres Reyes Magos de Oriente, hecho constatado en la historia de la salvación. Tres hombres honorables por su ciencia y su poder recorren muchos kilómetros a través del oriente medio asiático siguiendo una estrella. En el punto donde se paró quedó iluminado el pesebre del Hijo de Dios. Conocedores de la Sagrada Escritura sabían que aquel Niño era el Rey de reyes. Y por ello le ofrecieron Incienso por ser Dios, Oro por ser Rey y Mirra por ser Hombre.

Hoy en día en esta España alejada de Dios, se conserva todavía la ilusión humana por la llegada de los Reyes Magos a cada una de los hogares donde se vive con amor la tradición cristiana. En muchas ciudades y poblaciones se organizan cabalgatas para pasear a sus majestades con la promesa de que irán a todas las casas que les hayan escrito una carta pidiendo regalos. No nos darán todo lo que pedimos, pues los Reyes Magos también tienen su presupuesto pero lo intentarán. Además, será una nueva ocasión para reunir a la familia, pues entre tanto Covid y gripe A, por Navidad las cocinillas han ido de casa en casa, en lugar de ir los comensales.

Ya no se regala carbón de azúcar pues nadie quiere que los Reyes nos digan que hemos sido malos. Ni tampoco cigarrillos y puros de chocolate, no sea que se incite a los niños a fumar, ni tampoco monedas grandes de oro achocolatado pues se las comerán todas de una vez y tendrán dolor de barriga. En fin, tradiciones y como tales de otros tiempos diferentes.

No os olvidéis de poner un zapato, bien limpio, para que los Reyes y sus pajes sepan quien vive en aquella casa. Antes poníamos algo para comer los Reyes y sus animales, pero creo que debido a la Ley Animal, es probable que los Reyes y sus pajes vayan en moto o bólidos porque los caballos estarán aburridos en sus cuadras y los camellos no habrán podido viajar debido al exacerbado conflicto y guerra en aquellos lugares de Oriente Próximo.

Por supuesto que yo también he escrito una carta y si a Sus Magas Majestades les parece bien me traerán un tratamiento cosmético para las bolsas de los ojos, ya mayores, y una bufanda-cuello rosa que combina muy bien con mi cabello blanco.

¡Hasta pronto! Feliz día de la Epifanía del Señor.

¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...