En tiempo de vacaciones, estemos donde estemos, no debemos perder el hilo de conexión con el amor de Dios. Sigamos con nuestras lecturas del Evangelio o un libro espiritual o de historia de la Iglesia y sus instituciones. Busquemos los días y horarios de la misa en el lugar más cercano, y durante el día podemos brotar de nuestro corazón muchas jaculatorias. Pero ¿Qué son las jaculatorias? Son frases cortas, exclamaciones o plegarias que el amor y la confianza del cristiano le envía, como pequeñas flechas o saetas, al Señor, a la Santísima Virgen o a los Santos. La jaculatoria está compuesta por una frase corta: por ejemplo Tú eres, oh Dios, mi fortaleza; Ruega por nosotros Santa Madre de Dios o por un pequeño verso, un poema en miniatura: ! Oh María madre mía! Sé mi guía noche y día. El beato Álvaro del Portillo y San Josemaría Escrivá decían mucho Tuyo soy, para ti nací ¿Qué quieres Jesús de mí? que provenía de una oración larga de Santa Teresa de Jesús de Ávila dedic...
Entre los cinco mandamientos de la Iglesia Católica consta el siguiente: Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar. Para ello existen y están los confesionarios en las catedrales, basílicas, iglesias, parroquias y los oratorios para el uso de los penitentes, siempre que haya un sacerdote dentro. Pues un confesionario no es un elemento decorativo de los templos, sino el lugar idóneo para administrar el sacramento del perdón. En muchas ocasiones, hemos visitado iglesias o lo hemos visto en películas y medios digitales que no contienen confesionarios. Podemos decir que son protestantes pues rechazan los sacramentos, y entre ellos el del perdón de Dios a través de un sacerdote ordenado. También hemos visto muchos confesionarios vacíos pues hay pocos sacerdotes, por falta de vocaciones. En cualquier caso, confesarse y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, amén es genuinamente católico. Creemos que, por supuesto, n...
El evangelio del día 10 de octubre de 2025 nos dice con total contundencia que puede asustar que el demonio existe, que el demonio nunca hace el bien pues es el príncipe de la mentira, del mal en sí mismo. Si le obligaron a salir de donde estaba mentido (de un endemoniado) puede volverse a meter en un alma limpia recién confesada y absuelta, si el propósito de la persona es seguir igual (o peor) pues realmente se confesó para simular su arrepentimiento. Dios lo sabe y el demonio no se desanima y sigue tentando para hacernos caer. Vamos a leer el texto del santo evangelio según san Lucas 11, 15-26: En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: ‘’Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido co...