El Santo Padre León XIV ya está preparando su viaje apostólico a Francia los días del 25 al 28 de septiembre de 2026 que incluye París, el santuario de Lourdes y Metz. Y nosotros todavía seguimos pensando, reflexionando y rezando los contenidos y las formas de los mensajes, discursos y homilías que nos ha dejado para siempre, escritos y en imágenes. Nada se lo ha llevado el viento. En unos corazones ha calado mucho y en otros aunque poco o nada, la evangelización de la Palabra de Dios nunca se queda en un saco roto.
A modo de reflexión personal, creo
que el Santo Padre nos ha hablado de la Dignidad Humana ampliamente, sobre la
Cultura de la Vida y el amor a ella; la Iglesia Católica y su cuerpo místico que la formamos
los hijos de Dios por el Bautismo y en Jesucristo y la unión con Ella; el amor a
Nuestra Señora, la Virgen Santísima, madre de Dios y madre nuestra; el
mandamiento de la Caridad con los desfavorecidos, los migrantes, los pobres en
el amor de Dios y los pobres en lo material; y en el reconocimiento de la Santa
Eucaristía en el Cuerpo de Cristo, todo ello por señalar solo algunos temas.
Todos los que creemos en estas
verdades de fe pertenecemos al pueblo de los hijos de Dios. Nuestro sentido de
pertenencia básico es este. Hemos nacido en el seno de una familia, el núcleo
natural de la sociedad, donde sea y como fuere dicha familia, y pertenecemos a
ella, nos gusten o no nuestros padres o nos gusten o no nuestros hermanos y
hermanas, pues no se trata de si me apetece tener ese padre o esa madre, sino
que son esos de los que provienes por la voluntad de Dios. Pertenecemos a la
sociedad en la que vivimos en el país donde hemos nacido, con independencia de
fronteras y políticos, y si echas raíces en otro a él vas a pertenecer sin
olvidar tu origen. Es como pertenecer a un club de fútbol o a otro, los colores
de tu equipo te dan esa pertenencia local.
Es decir, el sentido de pertenencia es muy importante tenerlo claro para sobrevivir a tanto ir y venir, y a tanta información y desinformación. Somos libres para tomar nuestras decisiones pero sin perder de vista nuestro sentido de pertenencia, sanando el pasado, esperanzados en el futuro y con los pies en el presente.
Hemos sido dos millones de
personas las que hemos estado en diferentes puntos de España siguiendo al Papa
y emocionándonos con tantos bebés que bendecía continuamente en todos los
lugares por donde pisaba. Ahora ya seguimos con nuestras rutinas pero nuestro
corazón sigue conmovido y no deberíamos abandonarlo al olvido.
Fotos Isabelita, interior de la Basílica de la Sagrada Familia, 10 de junio de 2026 en la santa misa con el Papa.

