Viendo los discípulos cómo rezaba Jesús, estos le pidieron que los enseñase a orar. Y así fue, Jesús les enseñó la oración del Padrenuestro. Una oración tan imponente que ahí está fija en las oraciones del cristiano desde hace 2000 años. En la Tierra Santa de Israel en el lugar donde se sabe que Jesús habló a sus discípulos de esa manera, se erigió una Iglesia llamada Padrenuestro y en el amplio atrio, en sus paredes está dicha oración en muchísimos idiomas, en baldosas cerámicas para evitar su deterioro. En la magnífica puerta llamada de la Gloria de la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, también está gravada la oración en diversos idiomas.
Por lo tanto, el Padrenuestro es
una oración principal en la vida del cristiano. Esta oración vocal casi siempre
va acompañada de peticiones concretas relacionadas con la paz en toda su extensión
hasta la propia paz de nuestro corazón como cualquier otra súplica o
insistencia que queremos obtener de la mano de Dios.
En muchísimas ocasiones acudimos
a la mediación de la Santísima Virgen y a toda la lista de los santos y santas
que conocemos para que intercedan por nosotros y nuestras necesidades
personales y materiales, y más allá de nosotros.
Además los mismos santos nos
insisten en que recemos. Por ejemplo, San Josemaría Escrivá en el punto 96 de
Camino escribe: Habla Jesús: «Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y
hallaréis; llamad, y se os abrirá». Haz oración. ¿En qué negocio humano te
pueden dar más seguridades de éxito?
Ciertamente es así. En otras
ocasiones sucede que no se nos concede lo que pedimos. Pueda ser que pidamos
mal en el sentido que lo que pedimos no esté en los planes de Dios para
nosotros o de los demás. Y como no conocemos del todo esos planes, hemos de
pedirle paciencia, que eso sí que nos lo concederá y estar atentos a los
acontecimientos pues ¡A saber cómo quiere Dios hacer las cosas siendo nosotros
sus instrumentos!
Por ello, Si Dios no quiere el
Santo no puede, frase del refranero español que sigue vigente.
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