Estamos de luto
Una vez más España se tiñe de sangre. Una nueva tragedia ferroviaria que hace derramar lágrimas por su gravedad y por la impotencia que sentimos. Ahora y en los próximos días viviremos paso a paso esta tremenda tragedia de choque de trenes cerca de Toledo, aunque los desalmados que dirigen las instituciones públicas nos quieran inducir a la confusión y al agobio con revueltas y huelgas sin fundamento, y con robos y destrucción de bienes y familias.
No perdamos el horizonte de
cuidar a nuestras familias, nuestro entorno más próximo, el trabajo diario y
cotidiano, cada uno en sus circunstancias y sobre todo hacer examen de
conciencia, rezar mucho y acudir a los sacramentos que Jesucristo instituyó para
llenarnos de la gracia de Dios que es realmente lo que da paz.
Sobre todo, rezar. Por una parte,
por los que han sobrevivido a la tragedia y por los familiares de los afectados.
Por otra parte, por los heridos para que pronto puedan recuperar la salud y su
vida cotidiana. Y por último, y no menos importante, por los difuntos, para que
descansen en la Misericordia de Dios y a sus familias para que puedan bajo el
manto de la Virgen María que estuvo al pie de la Cruz de su hijo amado, les
ayude a superar el dolor de sus corazones.
