Mi alma vale lo que vale mi oración, Señor no te canses de enseñarme a orar.
Amado Padre del cielo infinito, ampáranos, el mal nos rodea y pretende robarnos la alegría. A tú voluntad de Amor total nos entregamos.
La Eucaristía nos fortalece. Hemos de situarla en  el centro de nuestra vida.
Que busquemos a Cristo, que encontremos a Cristo, que amemos a Cristo y sea nuestra centralidad.
Te pido Señor que me ayudes a entender el Evangelio, que me habla de Ti.
Fruto de la fe del divino maestro ardo es deseos de quererle más.
Tienen mucha paz los que siguen al Señor.

León XIV advierte de los abusos en la liturgia

En España como en otros países en los que celebra el culto divino en muchos templos, se han producido y se producen, a iniciativa de los pas...