La filiación divina


Los cristianos que creemos en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, sabemos que Dios Padre es nuestro padre, se trata, pues, de un Dios personal. Y de ahí nace nuestra alegría, incluso exultante, a pesar de las contrariedades. El saberse hijo o hija de Dios se manifiesta en esa alegría contagiosa de los cristianos.

¡No llores, no temas, no te lamentes, no odies! pues lo más grande es ser hijo o hija de Dios, el Dios del Universo, padre y creador de todas de las creaturas. Él te acoge siempre con los brazos abiertos.

Pertenecemos al pueblo de los hijos de Dios

  El Santo Padre León XIV ya está preparando su viaje apostólico a Francia los días del 25 al 28 de septiembre de 2026 que incluye París, el...