Los actos de profanación que se producen constantemente y con más ahínco en tiempos de guerras y de odio, como ahora, obliga a que los fieles católicos desagraviemos ante el Señor todas las ofensas que generan personas que han cedido a las tentaciones del maligno. La conducta pertinaz de romper y tirar por el barranco las cruces que coronan algunas montañas ha sido noticia durante los meses de invierno y primavera, por poner un ejemplo.
Ahora es noticia desgraciadamente
la profanación del Santuario de la Virgen de Medjugorje. El Vandalismo fue
grabado por las cámaras del propio santuario. Primero el altar exterior de la
Iglesia de San José y luego la imagen de la Virgen María. Ocurrió hace tres
días y ¡Gracias a Dios! Todo está limpio y restaurado para el culto. En dicha
labor también han colaborado voluntarios.
Aunque parezca que no ha pasado
nada, para los católicos un Santuario de la Virgen es un lugar sagrado. Allí, en
Medjugorje, desde sus inicios, se producen encuentros con la Verdad,
conversiones y muchísimas confesiones. Llegan peregrinos de diferentes partes
del mundo a Bosnia, todos o en su mayoría regresan a sus casas renovados
espiritualmente.
Por ello es necesario hacer actos
de desagravio pidiendo perdón al Señor por las ofensas que estos actos
vandálicos han supuesto, y a ser posible aumentar la oración y las pequeñas
mortificaciones habituales, como ayunos, no quejarse, ayudar a los demás, cuidar
de la familia, entre otros actos que agradan a Dios.
Desde el santuario se pide que no
publiquemos las imágenes para no dar pábulo o importancia a los autores. Por
ello publicamos una foto general.
Foto Vatican News