La Caridad infundida por Dios en el alma, supera todos los sentimientos humanos que podamos tener.
Entre golpismos, huracanes infernales, bombas de hidrógeno, atentados sangrantes, dolor, sufrimiento y lágrimas, aunque cueste, amo a nuestro enemigo. Mi mejor arma es la oración, es indestructible.
Dios mío, Dios del Universo, Padre del cielo y de la tierra, ¡ayúdame a de descomplicarme!
Que abra mi corazón para entrar en el sagrado corazón de Jesús y conozca a Dios Uno y Trino.
¡Oh Dios! que llenas los corazones de los fieles y enciendes en ellos el fuego de tu amor, haz que yo sepa iluminar para que otros vayan por los caminos de la fe y del amor.
Mi alma vale lo que vale mi oración, Señor no te canses de enseñarme a orar.
Amado Padre del cielo infinito, ampáranos, el mal nos rodea y pretende robarnos la alegría. A tú voluntad de Amor total nos entregamos.

León XIV advierte de los abusos en la liturgia

En España como en otros países en los que celebra el culto divino en muchos templos, se han producido y se producen, a iniciativa de los pas...