ITINERARIO PARA LA VIDA MATRIMONIAL

El próximo domingo 26 de junio de 2022 concluye en Roma el Año de la Familia Amoris Laietitia

Para la conclusión de dicha convocatoria, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha editado ITINERARIO PARA LA VIDA MATRIMONIAL un documento muy importante para los matrimonios, incluyendo los matrimonios que siguen sumando años como aquellos que están en crisis. Para todos, la Iglesia Católica ha propuesto Una pastoral renovada para la Vida Conyugal.



Es un documento para leer, estudiar, compartir, discutir, pensar, reflexionar entre los esposos, y también para pedir a los expertos ese acompañamiento tan necesario para ir alimentando con el amor de Dios el amor entre los cónyuges. 

Y puede resultar una buena actividad para este verano. Bajo una palmera y un refresco, se puede hablar y debatir también sobre el Matrimonio con otras personas. ¡Alerta! intentando no sobre pasar nuestra íntima experiencia que quedaría reservada para el médico o para el confesionario, y sobre todo sin criticar a tu propio esposo o esposa.

TEXTO: ITINERARIO PARA LA VIDA MATRIMONIAL



La Adoración Eucarística por nuestras calles

En toda la Iglesia Universal este jueves 16 de junio de 2022 se celebra la festividad eucarística del Corpus Christi, que por razones humanas se trasladó al domingo siguiente. Es la fiesta grande de la Adoración Eucarística, es la transubstanciación del pan en el Cuerpo de Cristo, tal como lo estableció Jesucristo en la última cena ante sus elegidos discípulos para ser sus apóstoles y propagar el Evangelio por todo el mundo. En la tradición cristiana se engalanan las calles con pétalos de flor formando dibujos preciosos en el asfalto por donde se hace la procesión del Cuerpo de Cristo en volandas y bajo palio, con todos los honores, por tratarse de Jesús, la segunda persona de la Santísima Trinidad Beatísima.

No obstante, en muchos lugares de origen cristiano pero paganizado se siguen engalanando las calles con pétalos de colores, pero para ganar premios municipales o de otro orden, luciendo a los Gigantes y Cabezudos en lugar de a Jesús. Bien es verdad que se están recuperando las procesiones del Corpus, pues la belleza de Dios no se ha de reservar al interior de los templos. Hemos de pasear con el Señor y cantarle en medio de la calle, en medio del mundo, de donde somos y vivimos los laicos y laicas, hombres y mujeres no consagrados ni ordenados, pero sí bautizados. También se decoran patios interiores de casas de otros siglos que tienen fuentes, patitos o carpas, así como en los claustros de iglesias antiguas. Y nos hacemos fotos muy bonitas para el recuerdo.

Lo humano y lo divino, ahí estamos. Ese día, sin embargo, merece la Visita al Santísimo, o incluso asistir a la santa misa y mirar a Jesús vivamente, sin parpadear, pues él está verdaderamente en la hostia santa para que lo veamos y lo comamos, en prenda de su amor.

La santa misa es la vida de Cristo

 Hemos leído en estos días en el Salmo de la misa DIOS ES EL REY DEL MUNDO, texto que corresponde al salmo 46 del Libro de los Salmos atribuido al Rey David. Es decir, por encima de Dios no hay nada ni nadie, Él es el principio y el fin, el Alfa y Omega de todo lo creado.

En la santa misa se hacen muchas afirmaciones sobre Dios, no hay dudas en los textos del Evangelio, de la Biblia, hay peticiones, alabanzas, invocaciones, acción de gracias y de perdón constantes. La misa no es una conmemoración nuestra, es vida de Cristo y por muy bella que sea la celebración, saliendo por la puerta de la iglesia a la que hayamos acudido a la misa, nos ha de llevar a Cristo. Si no es así, de poco habrá servido.


Cristo es el núcleo de nuestra esperanza, por ello podríamos hacernos las preguntas, el examen, si existe coherencia entre nuestra propia vida y Cristo, ¿A qué me ha llevado la Palabra de Dios? ¿Doy testimonio? ¿Doy esperanza a los demás? ¿Me paro para hablar con los demás y hablarles de Dios?

Si estamos un poco fríos espiritualmente o tal vez estamos exultantes de amor a Dios, vayamos a misa con la intención de escuchar bien los textos, de hacer bien los gestos que se nos pide compartir, santiguarse, responder al sacerdote, inclinarse, arrodillarse, todo ello con decoro y mansedumbre, Dios está de tu parte y muy cerca de ti. Redescubriremos la belleza de la misa.

Si, además, queremos adquirir conocimientos sobre ello, hemos de seguir los pasos del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica. Igualmente, son muy importantes los textos, las cartas apostólicas y las exhortaciones apostólicas que los Papas publican para el Pueblo de Dios, el episcopado, el clero, las personas consagradas y para los fieles laicos, como es el caso de la Exhortación apostólica postsinodal SACRAMENTUM CARITATIS del santo padre Benedicto XVI, sobre LA EUCARISTÍA FUENTE Y CULMEN DE LA VIDA Y DE LA MISIÓN DE LA IGLESIA.

Léela en un clic.

SACRAMENTUM CARITATIS, Benedicto XVI

Jesús es la Sabiduría de Dios

 En el segundo domingo del Tiempo de Navidad, el texto del Evangelio (San Juan 1,1-18) es el siguiente:  

"En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado."

 


Presento el comentario realizado por el Rev. D. Ferran BLASI i Birbe (Barcelona, España), como homenaje póstumo (+ 1 de noviembre de 2021)

«Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria»

 

Hoy, el Evangelio de Juan se nos presenta en una forma poética y parece ofrecernos, no solamente una introducción, sino también como una síntesis de todos los elementos presentes en este libro. Tiene un ritmo que lo hace solemne, con paralelismos, similitudes y repeticiones buscadas, y las grandes ideas trazan como diversos grandes círculos. El punto culminante de la exposición se encuentra justo en medio, con una afirmación que encaja perfectamente en este tiempo de Navidad: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).

 El autor nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret.

Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y —por eso— que transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y, por siempre, Jesús, el Salvador).

Y continúa: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Ibidem). También en estos primeros momentos, lo han cantado los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo», «y paz en la tierra» (cf. Lc 2,14). Y, ahora, en el hecho de estar arropado por sus padres: en los pañales preparados por la Madre, en el amoroso ingenio de su padre —bueno y mañoso— que le ha preparado un lugar tan acogedor como ha podido, y en las manifestaciones de afecto de los pastores que van a adorarlo, y le hacen carantoñas y le llevan regalos.

He aquí cómo este fragmento del Evangelio nos ofrece la Palabra de Dios —que es toda su Sabiduría—. De la cual nos hace participar, nos proporciona la Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y también la Luz que nos hace ver todas las cosas del mundo en su verdadero valor, desde el punto de vista de Dios, con “visión sobrenatural”, con afectuosa gratitud hacia quien se ha dado enteramente a los hombres y mujeres del mundo, desde que apareció en este mundo como un Niño.

Cristo, rey del Universo y de mi corazón

 Hoy ha celebrado la Iglesia Universal la fiesta de Cristo Rey, la gran fiesta con la que finaliza el Año Litúrgico, por ello el Domingo siguiente será el Primer Domingo de Adviento.

A modo de reflexión, de examen ¿Optamos por seguir a Cristo en ese camino hasta su reino? Es probable que veamos en nuestro interior y en nuestras actitudes que no le seguimos bien pues nos cuesta entender su reinado.


En el Evangelio de hoy leemos el diálogo que mantuvieron Cristo y Pilato, pues este había percibido algo especial en Cristo, su fuerza interior. Cristo le dijo que su reino no es de este mundo pues si lo fuera su guardia lo habría liberado. A pesar de ello, Pilato no cambió, no hizo nada. Nosotros muchas veces también no hacemos nada por ser mejores, por ser santos, por cumplir aquellos propósitos que habíamos pensado para alcanzar una pequeña meta en nuestra entrega a Dios, como laicos.

No obstante, siempre estamos a tiempo de rectificar nuestros actos y nuestras intenciones. Recordemos que Cristo se despoja de todos sus atributos y acepta la Cruz, ese es su reinado, la lucha sin desfallecer contra la injusticia y el pecado, por eso nos cuesta tanto entenderlo.

No somos reyes ni poderosos (¡algunos sí!) pero todos tenemos una cuota de poder (en la familia, en el trabajo, etc.) ¿Cómo la usamos? También deberíamos despojarnos de algo: De nuestra soberbia y renovar ese sí a Cristo Rey.


EVANGELIO DEL DÍA DOMINGO 21 DE NOVIEMBRE DE 2021

Evangelio según Juan 18, 33-37

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó: “¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió: “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?” Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”.

Pilato le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.

La visión beatífica de Dios

Hoy, 1 de noviembre, es un día de gran júbilo. El cielo está de fiesta pues celebramos de la mano de la Iglesia, que es Madre y Santa, la Festividad de todos los Santos. Por un lado, aquellos santos que a lo largo de los siglos la Iglesia ha elaborado la Causa de los Santos, los ha proclamado así y constan de esta manera en el santoral. Y por otro, celebramos todos aquellos santos que están en el cielo y de los que no hubo proceso de canonización pero que lucharon por su santidad hasta el momento de su muerte material, la de su cuerpo. Allí en el Cielo (que es un estado del alma) todos ellos gozan de la visión beatífica de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, tres Personas distintas y solo un Dios verdadero.




Nosotros, todos nosotros, podemos proponernos con la ayuda de los sacramentos y en definitiva con la Gracia de Dios, iniciar nuestro camino de santidad en nuestra vida ordinaria, sea cual sea y estemos donde estemos. La llamada a la santidad nos la hace Dios a cada uno individualmente, no es cosa para unos elegidos, sino para todos los fieles. No será fácil, pero Dios nos ayudará siempre. Y cuando lleguemos al final de nuestra vida mortal, también gozaremos de la patria celestial y de esa visión en la que nos encontraremos cara a cara con Dios.

¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...