La iluminación de las conciencias

 Recientemente se ha estrenado en diferentes ciudades de España la película o docudrama llamada EL GRAN AVISO, de noventa minutos de duración y producida en Méjico. El subtítulo es Todo será revelado.

A las personas de formación católica nos gustan estos films porque son divulgativos de nuestra fe centrada en Jesucristo.  El título llama la atención pues en los textos sagrados bíblicos podemos leer las profecías no solo de la primera venida de Jesucristo el Mesías, sino también del fin del mundo, como es el caso del último libro del Nuevo Testamento el Apocalipsis. Por lo tanto, para las personas de fe, esta película nos resulta interesante y muy recomendable también para las personas que van en camino de conversión hacia Dios, en su Santísima Trinidad.


Me habían referido que esta película trataba del fin del mundo, pero, a mi modo de ver, no llega tan lejos pues no sabemos cuándo se producirá. Además, se han editado muchas películas catastróficas. El contenido del film es la exposición por sus propios protagonistas de sus conversiones. Aparentemente por la vida que llevaban, estaban condenadas al rechinar de dientes del infierno. Sin embargo, en el relato de sus vidas interpretadas por diferentes actores, sorprende el amor de Dios y cómo sale al encuentro de estas almas. Téngase en cuenta que estas personas en algún momento de su vida tuvieron visiones particulares muy importantes. La visión del demonio es espeluznante, y el acercamiento de Jesucristo es precioso.

La película a su vez, presenta el infierno visto por Santa María Faustina Kowalska. Y la revelación de la iluminación de las conciencias al mismo tiempo en todo el planeta, momento en cada uno de los hombres y mujeres del mundo verá su pasado y su presente, especialmente todo aquello que significó una ofensa a Dios y el mal hecho al prójimo. A continuación, Dios da tiempo para el arrepentimiento.

Aunque en la película no se hace referencia, cabe recordar las apariciones marianas de Garabandal. Se trata de una serie de apariciones de la Virgen María que se afirma que tuvieron lugar entre 1961 y 1965, a cuatro niñas de la localidad de San Sebastián de Garabandal, ubicada en el municipio de Rionansa (Cantabria, España). Los que han estudiado sus mensajes consideran que el aviso de la Virgen María de Garabandal es la iluminación de las conciencias. No obstante, de estas apariciones todavía no hay aprobación ni rechazo por parte de la Santa Sede de Roma.

En definitiva, después del relato de las conversiones y la iluminación de las conciencias, la esperanza no está perdida, pues culmina el film con la invitación a estar preparado para la segunda venida de Jesucristo, es decir el final del mundo, y para ello el sacramento de la confesión, el de la reconciliación con Dios, es el camino adecuado.

Enamorarse de Cristo, ser otro Cristo

El pasado domingo 25 de agosto de 2024, leímos o escuchamos al sacerdote en la santa misa el siguiente extracto del santo Evangelio según San Juan, 6, 55. 60-69:

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida". Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: "Este modo de hablar es intolerable, ¿Quién puede admitir eso?"

Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen". (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".

Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren dejarme?" Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios".

En este texto y los de otros días, los evangelistas nos relatan cómo Jesús iba preparando a sus discípulos para la institución de la Eucaristía en la Santa Cena del Jueves Santo. Los que se apartaron de él no podían consentir que beber sangre fuese una propuesta admisible, pues recordemos que ningún alimento judío contiene sangre. Por lo que para ellos era una aberración. Pero a otros de sus discípulos sí que les pide que le sigan admitiendo que su carne y su sangre, son verdadera comida y bebida. E insiste, por ello Simón Pedro le contesta: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Y nosotros ¿Adónde vamos? ¿Nos hemos enamorado de Jesucristo?, o como relatan los evangelios de esta semana ¿Somos como los escribas y fariseos hipócritas?

Nuestro examen de conciencia puede pararse en estos puntos tan importantes y chocantes. No veamos a esos escribas y fariseos tan lejos de nuestras actitudes y conductas. No es suficiente ser una persona buena que intenta evitar el mal y rechazar el pecado; o llevar los hijos y nietos a colegios católicos para que tengan otro ambiente. Todo esto está muy bien, pero el Señor nos pide más. Que vayamos de su mano, hasta enamorarnos de Cristo, pues solo Él tiene palabras de vida eterna.

Al Señor le duele mucho nuestra hipocresía, cuando oye nuestras murmuraciones, nuestras críticas, nuestro vivir de rentas espirituales, nuestra entrega justita porque aburre rezar, nuestra pereza a la hora de ayudar a los demás. En fin, mil cosas que podemos corregir hasta ser Otro Cristo.

 

 

 

París 2024, la peor inauguración de los Juegos Olímpicos de su historia

 La grandeza de Francia se ha caído por los suelos ante el esperpento espectáculo de baile y música que se ofreció en la noche del viernes 26 de julio de 2024, en la inauguración de los Juegos Olímpicos París 2024. Dicho espectáculo nos ha ofendido a millones de cristianos y no cristianos del mundo. Las redes sociales nos estamos ocupando de que se oiga la voz cristiana pidiendo reparación por las blasfemias y herejías que se  sucedieron en el espectáculo que se vio en todo el planeta.

Pero ¿Qué ocurrió para que estemos los cristianos tan ofendidos?

Informó la televisión francesa que se trataba de una parodia de la Ultima Cena del Señor de Leonardo da Vinci. Es decir, nada obedeció a la casualidad o al despiste, fue expresamente diseñado un espectáculo para burlarse y mofarse de aquel momento crucial de la fe cristiana que es la institución de la Eucaristía por Nuestro Señor Jesucristo. Los bailarines protagonistas fueron los transexuales que actúan en cabarets de París. Estos ocuparon y pisotearon la larga mesa colocada en un puente que atraviesa el Sena. Además, los realizadores de la televisión que emitía el espectáculo tuvieron a bien mostrar de cerca los órganos sexuales desnudos de esos personajes. Es obvio que muchos espectadores de la televisión cambiamos de canal porque resultaba horrendo. El que va a un cabaret eso es lo que va a buscar, pero no en la inauguración de unos juegos olímpicos.



Se ha creado una estructura de pecado atribuible a miles de personas, a los que diseñaron el proyecto, a los que lo aprobaron y lo ejecutaron hasta su presentación y realización bajo la lluvia. No aporto imágenes pues las redes sociales están plagadas de esos momentos, además el espectáculo duró muchísimo, tiempo suficiente para ver y reconocer esa gran ofensa a Dios que se estaba reproduciendo y que, durante muchos días, miles de profesionales la han ensayado hasta culminar el gran pecado de blasfemia contra Dios la noche de la inauguración.

Se dice que las personas que profesan otra religión a la nuestra estarían frotándose las manos. No lo creo. Los que tenemos fe y profesamos una religión somos también capaces de ver las ofensas a otras formas de pensamiento religioso. Pero, aquí los franceses han caído muy bajo. Además, todos vimos que no estaba previsto que los miles de deportistas, público y autoridades tuvieran acceso a chubasqueros, paraguas o toldos. Tampoco en los barcos. No se pensó en las personas, no quiso pensarse. Y no puede decirse que la lluvia constante sobre París fuera imprevisible.

La señora Celin Dion puso el broche de oro con una voz espectacular y su gran elegancia, un broche inmerecido para la peor inauguración de unos Juegos Olímpicos.

Se le ha pedido al Comité Olímpico Internacional que formule una disculpa. También al presidente de Francia y a la ministra responsable del evento. El mundo entero está a la espera de una respuesta valiente y humilde.

Como he dicho otras veces, mientras tanto, hemos de rezar para reparar esta gran ofensa a Dios. Para ello, nos puede ayudar el mensaje para este domingo 28 de julio de 2024, del Obispo Munilla.

Obispo Munilla

Camino al jubileo, camino de oración

El Santo Padre nos anima a prepararnos para el año jubilar 2025 mediante la oración. Durante estos últimos meses hemos reflexionado sobre la Santa Misa, fuente y culmen de la vida cristiana y, por lo tanto, el modo más excelso se dirigirse a Dios y tener vida de oración.

Durante los próximos meses nos vamos a centrar en la oración como manifestación de nuestra relación personal con Dios. No trataremos tanto de la oración comunitaria como de la oración personal, aquella que cada uno, a su manera y con sus palabras dirige a Dios desde su condición de hija o hijo de Dios.




En palabras del Papa Francisco, al hablar de este año dedicado a la oración nos anima a ser almas de “Oración que permite a cada hombre y mujer de este mundo dirigirse al único Dios, para expresarle lo que tienen en el secreto del corazón.  Oración como vía maestra hacia la santidad, que nos lleva a vivir la contemplación en la acción.  En definitiva, un año intenso de oración, en el que los corazones se puedan abrir para recibir la abundancia de la gracia, haciendo del “Padre Nuestro”, la oración que Jesús nos enseñó, el programa de vida de cada uno de sus discípulos.”

El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. El pueblo cristiano ha vivido siempre la celebración de un año jubilar como un don especial de gracia, caracterizado por el perdón de los pecados y, en particular, por la indulgencia, expresión plena de la misericordia de Dios. Preparémonos con oración, busquemos recorrer este camino hacia el jubileo dedicando cada día un rato a esa conversación filial con Dios que nos permite entablar una relación sincera y vital con quien nos ama inmensamente.

Mn. Xavier Argelich

Las jaculatorias nos ayudan a tener Presencia de Dios

 En tiempo de vacaciones, estemos donde estemos, no debemos perder el hilo de conexión con el amor de Dios. Sigamos con nuestras lecturas del Evangelio o un libro espiritual o de historia de la Iglesia  y sus instituciones. Busquemos los días y horarios de la misa en el lugar más cercano, y durante el día podemos brotar de nuestro corazón muchas jaculatorias.

Pero ¿Qué son las jaculatorias? Son frases cortas, exclamaciones o plegarias que el amor y la confianza del cristiano le envía, como pequeñas flechas o saetas, al Señor, a la Santísima Virgen o a los Santos.

La jaculatoria está compuesta por una frase corta: por ejemplo Tú eres, oh Dios, mi fortaleza; Ruega por nosotros Santa Madre de Dios o por un pequeño verso, un poema en miniatura: ! Oh María madre mía! Sé mi guía noche y día.

El beato Álvaro del Portillo y San Josemaría Escrivá decían mucho Tuyo soy, para ti nací ¿Qué quieres Jesús de mí? que provenía de una oración larga de Santa Teresa de Jesús de Ávila dedicada a Su Majestad (Jesucristo) de la que cito un extracto:


Tuya soy, para Vos nací,

¿Qué mandas hacer de mí?

Soberana Majestad,

eterna sabiduría,

bondad buena al alma mía;

Dios alteza, un ser, bondad,

la gran vileza mira

que hoy te canta mi amor así:

¿Qué mandas hacer de mí?

 Para apoyar la oración en ciertas circunstancias, el fundador del Opus Dei recomendaba en el punto 92 de Camino:  Cuando no sepas ir adelante, cuando sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos echa las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que siguen alimentando la hoguera.

¿Y qué circunstancias pueden ser? En los contratiempos, al salir de casa, cuando nos olvidemos de algo y tengamos que regresar o repetir lo que estábamos haciendo, cuando esperamos un transporte público, cuando hablamos con esa amiga o familiar muy pesada que no te deja hablar, cuando tienes un momento de angustias, y en muchas situaciones más.

Las formulaciones, es decir, aquellos textos ya escritos por otros son más recurrentes, sin embargo, podemos elevar nuestra alma con la frase que queramos, dando gracias, dirigiendo alabanzas, pidiendo perdón.

Recurrir a los salmos es una buena solución. Por ejemplo, el versículo que se repite del salmo de la misa del día. Recientemente hemos leído o escuchado:

Señor, tú me sondeas y me conoces.

Señor, me has escogido portentosamente.

El Señor me ha librado de todas mis ansias.

Y a la Virgen:

Oh Señora Mía Oh Madre Mía

Bendita sea tu pureza

No me dejes Madre Mía

También cualquier frase de la oración Alma de Cristo como por ejemplo, Alma de Cristo santifícame.

Señor, os amo con todo mi corazón

Perdón, gracias, ayúdame más

O sencillamente Señor, aquí estoy, soy tal y le dices algo bonito que salga de tu corazón.

Y en estos días de vacaciones cuando veas o escuches ofensas a Dios, Señor crea en ellos un corazón puro.

Actos de desagravio para contrarrestar el mal con abundancia de bien

 Es muy recomendable la lectura continuada de los santos Evangelios para profundizar cada día más en las enseñanzas de Jesucristo y su Iglesia. La escucha y repaso del Evangelio del día de Santa Isabel de Portugal, el 4 de julio me llevó a reflexionar y a viajar mentalmente por aquellos lugares de Tierra Santa, hoy poco visitados causa de la guerra.

Recordemos a san Mateo  9, 1-8

En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados". Al oír esto, algunos escribas pensaron: "Este hombre está blasfemando". Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir '¿Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.

 Nos vamos a situar en el lugar aproximado donde Jesús subió a la barca. Hoy es territorio de Israel, y allí están los Altos del Golán, lugar desde donde se despeñó aquella piara de dos mil cerdos endemoniados, y donde hoy es frontera, en guerra, con Siria. Jesús atravesó ese Mar de Galilea de agua dulce, y atracaron la barca al otro lado, en Cafarnaúm. Allí vivía Pedro y su familia, lugar donde Jesús curó a su suegra. Había una sinagoga, por eso había escribas. Hoy se visitan unas ruinas de la posterior sinagoga romana construida en las ruinas de aquella sinagoga donde Jesús iba a predicar y a curar.

Leemos en el evangelio san Mateo uno de los cuarenta y tantos milagros que hizo Jesús en su vida pública y que se explican en los evangelios, aunque estos no fueron los únicos. Aquí Jesús manifiesta su divinidad doblemente, primero porque siendo Dios perdona públicamente los pecados de un hombre del que conoce su fe al acudir a Él. Y, por otra parte, le cura su enfermedad, la parálisis. No obstante, aquellos escribas que buscaban cómo atraparle, pensaron que Jesús estaba blasfemando porque se otorgaba poderes divinos no atribuibles a los hombres, según ellos.

Estos judíos escribas que conocían muy a fondo las Escrituras, la Torá, y sabían que estaba escrito que Dios enviaría un Mesías, no reconocieron a Jesús como tal y lo que querían era hacerle desaparecer. Ya entonces el diablo insidiaba contra el Señor.

En contrapartida, nosotros podríamos hacer más actos de desagravio ante tantas blasfemias e injurias que vemos y oímos hoy constantemente contra Dios y contra la Santa Iglesia de Cristo. Sobre todo, en estos días en los que se ha exaltado la homosexualidad y sus variantes perversas contra la dignidad humana y el matrimonio entre el hombre y la mujer para toda la vida. Con estos actos de desagravio contrarrestaremos el mal con abundancia de bien.


La Eucaristía, Sacramento de Amor

 Este año, el mes de junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, empieza con la Solemnidad del Corpus Christi, lo cual nos permite adentrarnos en el amor de Dios por nosotros contemplando precisamente el Sacramento de tanto amor. Los evangelios nos presentan el momento de la  institución de la Eucaristía como la manifestación extrema del amor de Dios: “habiéndolos amado, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1).


La Santísima Eucaristía, en palabras de Benedicto XVI Es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En este admirable Sacramento se manifiesta el amor «más grande», aquél que impulsa a dar la vida por los propios amigos. Procuremos siempre, pero de manera especial este mes, participar del Santo Sacramento con fervientes deseos de descubrir este inmenso amor de Dios por cada uno de nosotros. Deseemos de verdad la Santa Misa, recibamos su Cuerpo y su Sangre con auténtica piedad y devoción, descubriendo a Cristo que nos ama entregándose por nosotros, mostrándonos todo su amor misericordioso, amable y profundo.

De esta manera, nos será fácil introducirnos en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Un corazón de carne como el nuestro pero Sacratísimo, sin corrupción y sin ningún tipo de apego desordenado, todo lo contrario, puro y limpio, inmenso, en el que cabemos todos. Descubriremos cómo es el amor de Dios por nosotros, nos ama infinitamente a cada uno con toda su divinidad y humanidad. Y ese descubrimiento nos impulsará a querer corresponder a tanto amor, anhelando recibirlo en la Eucaristía y llevándolo a los demás, con nuestra caridad manifestada en pequeñas obras de amor y entrega que el que se sabe amado y sabe amar es capaz de descubrir todos los días de su vida, como la Virgen María.

Mn. Xavier Argelich

Foto, Isabelita (La basílica de La Gran Promesa del Sagrado Corazón de Jesús, de Valladolid).

¡Bienvenido Santo Padre León XIV!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...