Oremus pro Pontifice nostro Francisco

 Desde el 14 de febrero de 2025, el santo padre Francisco, ingresado en el Hospital Policlínico Gemelli de Roma, ha sufrido diversas patologías importantes, que se van sumando a sus muchos años, a otras patologías sufridas y al peso de la responsabilidad de ser la Cabeza de la Iglesia de Jesucristo.

Recientemente desde la sede petrina se nos ha invitado a rezar por la salud del Papa. Hemos rezado el rosario retransmitido por la Trece TV, canal católico por excelencia de nuestros canales en España, cuya retransmisión agradecemos ya que es un momento de 35 minutos en el que rezamos unidos a miles de personas de todo el mundo por la Iglesia Universal.

No se nos escapa que el cuadro médico que presenta Francisco sigue siendo de pronóstico reservado, y que en la mente de muchos estará ya el rezar por su sucesor, es decir por el nuevo papa, y por la paz dentro de la Iglesia ante estos acontecimientos. Pero no suframos, todo está previsto desde hace muchos siglos, y mucho más en la mente de Dios.

Por lo tanto, lo que se nos pide a los cristianos y a todas aquellas personas de buena voluntad es que recemos por la salud del pontífice y por la Iglesia. Y podemos hacerlo también con la oración que  cierra el rezo del santo rosario:

En latín:

Oremus pro Pontifice nostro Francisco.

R. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.

Oremus.

Deus, omnium fidelium pastor et rector, famulum tuum Franciscum, quem pastorem Ecclesiae tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo, quibus praeest, proficere: ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat sempiternam. Per Christum, Dominum nostrum. Amen.

 

En español

V. Oremos por nuestro Papa Francisco

R. El Señor le guarde y le dé la vida y le haga santo en la tierra y no le entregue a la voluntad de sus enemigos.

Oremos

Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira propicio a tu siervo Francisco al que quisiste destinar como pastor de tu Iglesia: te suplicamos le concedas ser eficaz para los que preside, con la palabra y el ejemplo: de modo que llegue a la vida eterna juntamente con el rebaño a él confiado. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

La oración a san Miguel Arcángel nos guarda del demonio

 Recientemente hemos visto al anterior presidente de los Estados Unidos, Sr. Biden, admitido en una logia masónica afroamericana como Maestro Masón, es decir, un ser honorable para la Masonería, organización que crea políticas en cada tiempo y momento alejadas de la dignidad humana con el fin de crear super hombres y super mujeres a costa de lo que sea necesario. Se dice en textos conocidos que los masones son los miembros de la masonería o francmasonería, una sociedad internacional de carácter discreto, que defiende ideas humanistas, filosóficas y filantrópicas. La masonería se organiza en logias y en una estructura jerárquica basada en grados. Entre ellos, también tenemos a muchos de nuestros gobernantes de España, Europa y del mundo.


No es de extrañar que la Iglesia Católica se haya pronunciado en numerosas ocasiones en contra de esta organización o de la conducta de sus miembros.  Es el caso que leímos en Vatican News:

 A los católicos se les sigue prohibiendo unirse a la masonería. Así se reitera en la respuesta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de este 13 de noviembre de 2023, firmada por el Prefecto Víctor Fernández y con la aprobación del Papa Francisco. El Dicasterio respondió a la petición de Monseñor Julito Cortés, Obispo de Dumanguete en Filipinas. Cortés, «después de haber ilustrado con preocupación la situación de su diócesis, debido al continuo aumento de fieles de la masonería, pidió sugerencias para afrontar adecuadamente esta realidad desde el punto de vista pastoral, teniendo en cuenta también las implicaciones doctrinales» ….

… A nivel doctrinal: el Dicasterio reitera que «la pertenencia activa de un fiel a la masonería está prohibida, debido a la irreconciliabilidad entre la doctrina católica y la masonería (cf. la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1983, y las mismas Directrices publicadas por la Conferencia Episcopal en 2003)".

… Aclara la nota, «quienes formal y conscientemente sean miembros de logias masónicas y hayan abrazado los principios masónicos, quedan comprendidos en las disposiciones presentes en la citada Declaración. Estas medidas se aplican también a cualquier eclesiástico registrado en la masonería".

Como consecuencia de ello, nos ha de preocupar no solo la descristianización severa que se vive en Europa y en otras partes del mundo, con un aumento de la regulación normativa que limita la libertad personal, sometida al control del Estado, a la fiscalización de los bienes materiales e inmateriales de los ciudadanos, sino también a la substitución del Dios único por múltiples baales, dioses paganos y tribales, y satanismos. 


Sucedió en mi barrio que sin ningún pudor pasearon por nuestras calles una gran cabeza de animal cuernudo y salvaje que iba dando vueltas mientras las gentes posesas de bebidas alcohólicas y ruidos ancestrales la rodeaban y cantaban. Muchas personas, hombres y mujeres, vitorearon al cabezudo, y así durante muchas horas para que la gente esté a la expectativa de este nuevo dios del barrio. Todo ello limitó el paseo de las personas, así como el descanso o el trabajo pues desde la mañana a la tarde, estuvieron molestando con potentes instrumentos de percusión y viento. Ya no se espera a los carnavales para hacer astracanadas, no. Crear un dios nuevo para desestabilizar las emociones y aumentar las tentaciones son encargos del demonio, pues aquí lo vemos vestido de fiesta y jolgorio.

Así que, para que quede claro, los católicos inscritos en logias masónicas se encuentran en estado de pecado grave, los que pecan contra el Espíritu Santo sin ser masones también, y los que siguen a satán cometen el mismo pecado.

Y va de veras, pues el infierno existe y es infinitamente grande.

Oración :

«San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.

Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del diablo.

Que Dios manifieste sobre él su poder, esa es nuestra humilde súplica;

y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido,

arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos

que vagan por el mundo para la perdición de las almas.

Amén.»


Los santos inocentes, los niños pasados a espada por Herodes

Siguiendo la liturgia de Navidad, el día 28 de diciembre se recuerda la matanza instigada por el rey Herodes en Ramá la zona de Belén donde había nacido Jesús. Las profecías indicaban que iba nacer un niño de las tierras de Judá y que sería el Rey de los Judíos. Así se lo hicieron llegar al rey Herodes que presa de pánico por creer que lo iban a derrocar, pues entonces el Imperio Romano había llegado hasta aquellas tierras, ordenó el degüello de los niños menores de dos años.  Además, Jesús nació en Belén porque José y María iban de camino a censarse tal como había decretado Herodes, pero antes de llegar a su destino se produjo el alumbramiento.



El rey Herodes no sabía exactamente cuando nació Jesús por lo que no podía establecer la edad de aquel presunto enemigo que iba a liberar a Israel, por ello ordenó que fueran pasados a espada todos los menores de dos años. Los soldados en tropel iban entrando en aquellas casas de barro, paja y piedra donde vivían las familias, ejecutando a los bebés y si las madres no los soltaban a ellas también.

Estudiosos exégetas nos han explicado que aquel lugar era pequeño, bien diferente a la ciudad de Belén que actualmente conocemos, y que a lo sumo fueron ocho o nueve criaturas degolladas. Ellos, sin saberlo, murieron mártires por Jesucristo. Sabemos también por el Evangelio que a san José en sueños se le apareció un Ángel del Señor que le dijo que tomara a María y al niño y huyeran a Egipto hasta la muerte de Herodes, así había sido profetizado y así lo hicieron.

Hoy es necesario reflexionar este crimen a capricho de Herodes pues no cesan los crímenes sistemáticos, a petición propia de madres y padres, por medio del aborto. Solamente en España, la última cifra es espeluznante: más de 100.000 niños y niñas abortados al año, y en aumento. Esto sí que es un exterminio permanente. La cifra de no nacidos a nivel mundial es de millones de seres humanos asesinados. Toda una industria de pecado sin tregua.

Por otra parte, existe una tradición pagana de gastar bromas, decir tonterías o mentiras, tirar arañas de plástico, bombas fétidas o cosas por el estilo. Todo esto no tiene nada que ver con la tradición cristiana pues no tiene nada de chiste el crimen de los santos inocentes.

 

 

Elegir a Cristo como esposo

 En este 4 de diciembre de 2024, la Iglesia ha celebrado la memoria de Santa Bárbara, mártir y paleocristiana, que vivió entre finales del siglo III y el siglo IV.

Los hechos ocurrieron en la ocupación romana, en Nicomedia, hoy situada en la zona asiática de Estambul (Turquía) aunque otros historiadores la refieren en las tierras del Líbano. Su padre era un sátrapa, nombre que se dio a los gobernadores de las provincias de los antiguos imperios medo y persa, quien la encerró en un castillo para evitar que se casara tan joven y para evitar el proselitismo cristiano. Durante su encarcelamiento tenía maestros que le enseñaban poesía y filosofía, entre otros temas. Por esto mismo, y porque su padre estaba ausente, Bárbara se convirtió al cristianismo y mandó un mensaje a Orígenes, considerado un erudito de la Iglesia cristiana, para que fuera a educarla en esta fe. Después de ser bautizada, mandó construir una tercera ventana en su habitación, simbolizando así la Santísima Trinidad.

Cuando su padre fue a verla, se declaró cristiana y se opuso al matrimonio que este le proponía, diciendo que elegía a Cristo como su esposo. Entonces su padre se enfadó y quiso matarla en honor a sus dioses paganos. Por eso, Bárbara huyó y se refugió en una peña, milagrosamente abierta para ella, pero pese al milagro, fue capturada. Y fue atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos cortantes de cerámica y quemada con hierros candentes. Finalmente, el mismo rey Dióscoro la envió al tribunal, donde el juez dictó la pena capital por decapitación. Su mismo padre fue quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también. (fuente Wikipedia)


Desde entonces ha sido venerada, durante siglos, y es patrona de los mineros, ingenieros de minas, protectora de los artilleros, y también de todos aquellos que la invocan en los temporales y tormentas de rayos y truenos.

Sus restos mortales durante más de 1000 años se han ido repartiendo en diversos lugares, así como su devoción hasta hoy mismo. ¿A qué recordamos haberla invocado más de una vez cuando, aun refugiados o en nuestra casa, truena y relampaguea que parece que se cae el cielo?

Aquí la mencionamos por el hecho de que ella escogió su vocación, a pesar del impresionante martirio palmario porque tenía claro que quería a Cristo como esposo. Es decir, la vida matrimonial no era su vocación, pero sí el celibato por amor a Dios, opción que también es posible en nuestro tiempo.

Jubileo 2025, Que la fuerza de la esperanza colme el presente en la espera confiada de la venida de Nuestro Señor Jesucristo

 




Para el próximo 24 de diciembre de 2024, en la víspera de la Navidad, el Santo Padre Francisco y a la vez obispo de Roma, dispuso que la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se abriese, dando inicio así al Jubileo ordinario, sucediéndose a continuación en Roma y en todas las diócesis de la Iglesia Católica Universal multitud de eventos.

 

Antecedentes hasta llegar aquí

Para ello, previamente el Papa Francisco, el 11 de febrero de 2022, escribió una carta a Monseñor Rino Fisichella presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Por medio de esa carta, el Papa encargaba a Monseñor Fisichella la responsabilidad de encontrar las maneras apropiadas para que el Año Santo se prepare y se celebre con fe intensa, esperanza viva y caridad operante. El Dicasterio que promueve la nueva evangelización sabrá hacer de este momento de gracia una etapa significativa para la pastoral de las Iglesias particulares, tanto latinas como orientales, que en estos años están llamadas a intensificar su compromiso sinodal.  En esta perspectiva, la peregrinación hacia el Jubileo podrá fortificar y manifestar el camino común que la Iglesia está llamada a recorrer para ser cada vez más claramente signo e instrumento de unidad en la armonía de la diversidad.  Será importante ayudar a redescubrir las exigencias de la llamada universal a la participación responsable, con la valorización de los carismas y ministerios que el Espíritu Santo no cesa de conceder para la edificación de la única Iglesia.  Las cuatro Constituciones del Concilio Ecuménico Vaticano II, junto con el Magisterio de estos decenios, seguirán orientando y guiando al santo pueblo de Dios, para que progrese en la misión de llevar el gozoso anuncio del Evangelio a todos.



En esa misma carta, nos recordaba que El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. Bonifacio VIII instituyó el primer Año Santo en 1300 con cadencia de cien años, que después pasó a ser según el modelo bíblico, de cincuenta años y ulteriormente fijado en veinticinco.

Con el mandato del Papa, el Dicasterio que promueve la nueva evangelización trazó el esquema de los contenidos que se van a desarrollar en este jubileo 2025 que, en pocas semanas, se iniciará con alegría en todo mundo. Con ese propósito, el Santo Padre dictó la Bula de Convocación del Jubileo ordinario del año 2025, con el nombre de Spes non confundit, es decir, La esperanza no defrauda, el 9 de mayo de 2024.

¿Qué nos dice el Papa en la bula de convocación sobre la Esperanza?

De entrada, nos dice que a cuantos lean esta carta la esperanza les colme el corazón.

1.La Esperanza constituye el mensaje central del jubileo. Y que el jubileo sea para todos ocasión de reavivar la esperanza. La Palabra de Dios nos ayuda a encontrar sus razones. El Espíritu Santo, con su presencia perenne en el camino de la Iglesia, es quien irradia en los creyentes la luz de la Esperanza. San Pablo refiere que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento. En medio de la oscuridad se percibe una luz y eso lleva a desarrollar una virtud estrechamente relacionada con la esperanza: la paciencia. Aprendamos, dice el Papa, a pedir con frecuencia la gracia de la paciencia que es hija de la esperanza y al mismo tiempo la sostiene.

2.Para ese camino de la esperanza nos recuerda que es bueno que esa modalidad extendida de celebraciones jubilares continúe, de manera que la fuerza del perdón de Dios sostenga y acompañe el camino de las comunidades y de las personas. La peregrinación expresa un elemento fundamental del acontecimiento del jubileo. Ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan un sentido de la vida. Las iglesias jubilares podrán ser oasis de espiritualidad para revitalizar la fe y beber de los manantiales de la esperanza, sobre todo acercándose al sacramento de la Reconciliación, punto de partida insustituible para un verdadero camino de conversión.

 

3. El Santo Padre dispone, entre otras cosas:

Que la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se abra a partir del 24 de diciembre del corriente año 2024, dando inicio así al Jubileo ordinario. El domingo sucesivo, 29 de diciembre de 2024, se abrirá la Puerta Santa de la Catedral de San Juan de Letrán. A continuación, el 1 de enero de 2025, se abrirá la Puerta Santa de la Basílica papal de Santa María la Mayor. Y, por último, el domingo 5 de enero se abrirá la Puerta Santa de la Basílica papal de San Pablo extramuros.

Establece además que el domingo 29 de diciembre de 2024, en todas las catedrales y concatedrales, los obispos diocesanos celebren la Eucaristía como apertura solemne del Año jubilar, según el Ritual que se preparará para la ocasión. Que la peregrinación desde una iglesia elegida para la collectio, hacia la catedral, sea el signo del camino de esperanza que, iluminado por la Palabra de Dios, una a los creyentes.

4. Además de alcanzar la esperanza que nos da la gracia de Dios, se ha de redescubrir en los Signos de los Tiempos. El Papa destaca como signos de los tiempos los siguientes:

Que el primer signo de esperanza se traduzca en paz para el mundo, sumergida ahora en la tragedia de la guerra.

Que la pérdida del deseo de transmitir la vida se llene de esperanza y sea una vida llena de entusiasmo.

Que seamos tangibles de esperanza para aquellos que viven en condiciones de penuria, especialmente los presos, los privados de libertad. A su vez, da recomendaciones a los gobiernos del mundo.

Que se ofrezcan signos de esperanza a los enfermos, que puedan ser aliviados con la cercanía de las personas que los visitan y el afecto que reciben.

Que nos ocupémonos de los jóvenes que con frecuencia ven cómo se derrumban sus sueños y su porvenir.

Que no puedan faltar signos de esperanza hacia los migrantes, desplazados, exiliados y refugiados a quienes, debido, a los conflictivos sucesos internacionales, se ven obligados a huir.

Que la comunidad cristiana esté dispuesta siempre a defender el derecho de los débiles, como los ancianos y los millares de pobres. No hemos de olvidar que los pobres son víctimas, no culpables.

Que los abuelos y las abuelas que representan la transmisión de la fe y la sabiduría de la vida a las generaciones más jóvenes, sean sostenidos por la gratitud de los hijos y el amor de los nietos.

 

5. Los llamamientos a la Esperanza

Los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados sino a todos.

A las naciones más ricas se las invita a que reconozcan la gravedad de tantas decisiones tomadas y determinen condonar las deudas de los países que nunca podrán saldarlas, y lo califica como una cuestión de justicia.

En el próximo jubileo se cumplirán 1700 años de la celebración del primer gran Concilio ecuménico de Nicea. El Jubileo 2025 podrá ser una oportunidad significativa para dar concreción a esa forma sinodal en la comunidad cristiana.

 


6. Anclados en la Esperanza

La esperanza, junto con la fe y la caridad, forman el tríptico de las virtudes teologales que expresan la esencia de la vida cristiana, pero ¿Cuál es el fundamento de nuestra espera?

En primer lugar, Creo en la vida eterna, así lo profesa nuestra fe y la esperanza cristiana encuentra en estas palabras una base fundamental.

En segundo lugar, Cristo murió, fue sepultado, resucitó y se apareció: ante la muerte, donde parece que todo acaba, se recibe la certeza de que, gracias a Cristo, a su gracia, que nos ha sido comunicada por el bautismo, la vida no termina, sino que se transforma para siempre.

Siguen otros aspectos del ancla de nuestra alma. El testimonio de esa esperanza nos lo ofrecen los mártires que, firmes en la fe en Cristo resucitado, renunciaron a la vida terrena y no traicionar al Señor.

¿Qué felicidad esperamos? La felicidad que esperamos es aquello que nos plenifica, es decir, el Amor que no defrauda y del que nada ni nadie podrá separarnos jamás, manifestado en Cristo, nuestro Señor.

El juicio de Dios, que es Amor, no podrá basarse más que en el amor, de manera especial en cómo lo hayamos ejercitado respecto de los más necesitados, en los que Cristo, el mismo juez, está presente. De esta manera, la indulgencia jubilar, en virtud de la oración, está destinada en particular a los que nos han precedido, para que obtengan plena misericordia.

El sacramento de la Penitencia nos asegura que Dios quita nuestros pecados. Pero el pecado deja huella, lleva consigo consecuencias, en cuanto que todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que es necesario purificar, tanto aquí como en el estado después de la muerte llamado purgatorio. Los efectos residuales del pecado son removidos por la indulgencia.

La esperanza encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto, por ello no es casual que la piedad popular siga invocando a la Santísima Virgen como Stella Maris título de la esperanza cierta, de que ella viene en nuestro auxilio, nos sostiene, nos invita a confiar y a seguir esperando.

Que este Año jubilar los santuarios sean lugares santos de acogida y espacios privilegiados para generar esperanza, esperanza que tenemos como un ancla del alma, sólida y firme.

 


Los grandes eventos que se celebrarán en Roma durante el Año Jubilar 2025 son numerosísimos y están destacados en el calendario general que ofrece el sitio web oficial del Jubileo. Este calendario puede servir para organizar en las Iglesias particulares eventos similares o bien inspirados en dichas celebraciones, según los temas que se van a desarrollar durante ese tiempo.

Para que dé muchos frutos, especialmente espirituales, el Papa nos invita a rezar con la oración propia del Jubileo 2025.

*Se adjuntan los documentos comentados.

Carta del Papa Francisco a Mns. Fisichella

Bula de Convocación del Jubileo 2025

Oración del Jubileo 2025

 Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.

Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.

La gracia del Jubileo, reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y la paz de nuestro Redentor.

A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.

Papa Franciscus



El arte de la oración

En una ocasión, san Juan Pablo II nos confiaba: «Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo, sobre todo, por el arte de la oración, ¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? ¡Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo!».

Seguramente, todos nosotros buscamos y queremos amar a Dios Padre con todas nuestras fuerzas. De ahí que procuremos ejercitarnos en el arte de la oración. Para ello, necesitaremos poner en acto las potencias del alma: la inteligencia y la voluntad, la memoria, la imaginación y los sentimientos. El Señor se sirve de ellas como cauces para entrar en diálogo con nosotros.



Por experiencia sabemos que no hay dos ratos de oración iguales. Es posible que alguna vez hayamos intentado encontrar un método para que nuestra oración sea más fluida o, al menos, que nos salga con más facilidad. Hasta que descubrimos que no hay métodos para hacer oración. La oración es un arte, es decir, hay que saber acudir al Espíritu Santo y dejarle actuar. Él es fuente de continua novedad; Él es quien toma la iniciativa y actúa en nuestra inteligencia, voluntad, imaginación y sentimientos.

La acción del Espíritu Santo, no obstante, de manera habitual cuenta con nuestro esfuerzo para entablar el diálogo de la oración. Habrá momentos en los cuales no nos será fácil orar con fluidez y con la imaginación y los sentimientos activos. En estos momentos podemos recurrir a los actos de fe y de amor, a las jaculatorias, a la Sagrada Escritura, a textos de la liturgia o de autores espirituales, o simplemente lo miraremos y contemplaremos presente en el Sagrario o en nuestra alma en gracia. El deseo de estar a solas con Él ya es diálogo que transforma.

En algunas ocasiones irrumpirán luces y afectos que darán fluidez a la oración y nos ayudarán a percibir la presencia de Dios. Aprovechémoslos y demos gracias a Dios.

Mn. Xavier Argelich

Festividad de San Juan Pablo II, 22 de octubre

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo. Las Témporas

El relato de la Creación del mundo que podemos leer en el Primer libro de la Biblia, llamado Génesis, nos explica a modo humano como surge de la Nada, de las manos de Dios, el mundo que conocemos y que en nada se contrapone al Bing Bang ni a otras propuestas científicas del nacimiento del universo, pues fe y razón, o razón y fe, para que sean certeras han de ir juntas.

El caso es que, en esos primeros puntos, el autor que lo escribió por revelación divina, distingue el paso de los días, de la mañana y la noche, del día y de la tarde, y viendo que era bueno, descansó. Es decir, Dios no solo creó la naturaleza en toda su extensión, al hombre y a la mujer, sino que también creó el tiempo, el paso de las horas, de los minutos. Y el ser humano se ha adaptado a ese tiempo viendo las estrellas, la naturaleza, y poniendo nombre a esos cambios en la temperatura, en los vientos, las lluvias y las nieves que los ha llamado estaciones.

En nuestra era, la que contamos desde el nacimiento de Jesús hasta nuestro tiempo, la Iglesia Universal ha propuesto diferentes maneras de celebrar estos cambios naturales de las estaciones, y lo ha hecho celebrando LAS TÉMPORAS dando gracias a Dios por todo lo acontecido. Años atrás, se celebraban misas en los cuatro solsticios. Ahora se celebra solo una témpora que coincide con el final del verano y el principio del otoño, cuando todo está cosechado y se deja el campo tranquilo para que la tierra se prepare para la próxima siembra. La Industria Primaria sigue siendo importante en la vida de todos.

En este 2024, las Témporas de petición y de acción de gracias a Dios se celebró el pasado sábado 5 de octubre. Y mientras la tierra descansa y los animales se retiran a los establos, se inician los cursos de los colegios, las universidades y otros centros de estudios, las parroquias emprenden sus trabajos pastorales, las empresas apuran sus trabajos para acabar el año y ya se preparan los nuevos proyectos para el año que viene, y así todos y todo sigue su curso en el tiempo. Pues el Señor es el amo del tiempo.

Siempre hemos de dar gracias a Dios por todo lo bueno y por aquello que creemos que no lo es tanto.

Para ilustrar lo comentado cito el punto 3 del Libro Sapiencial Eclesiastés que dice:

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: 2Tiempo de nacer, tiempo de morir; | tiempo de plantar, tiempo de arrancar; 3tiempo de matar, tiempo de sanar; | tiempo de destruir, tiempo de construir; 4tiempo de llorar, tiempo de reír; | tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; 5tiempo de arrojar piedras, tiempo de recogerlas; | tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; 6tiempo de buscar, tiempo de perder; | tiempo de guardar, tiempo de arrojar; 7tiempo de rasgar, tiempo de coser; | tiempo de callar, tiempo de hablar; 8tiempo de amar, tiempo de odiar; | tiempo de guerra, tiempo de paz.

¡Bienvenido Santo Padre León XIV!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...