Las que fueron monjas de Belorado son una farsa


Vienen siendo noticia las actividades de unas mujeres disfrazadas de monjas que viven un carnaval constante. Y esto no es una opinión o una valoración subjetiva, son hechos claros y probados. Se trata de las mujeres que viven en el Convento de Santa María de Bretonera (Clarisas), en Belorado, Burgos.

En su momento estas mujeres que decían que eran monjas clarisas se rebelaron contra la Superioridad de su Orden. La Diócesis correspondiente les abrió un expediente y en junio de 2024 el arzobispo de Burgos las excomulgó. Por lo que dejaron de pertenecer a la Orden religiosa a la que habían profesado y a su vez a la Iglesia Católica, universal y romana. Así que NO SON MONJAS NI RELIGIOSAS NI CATÓLICAS. Son unas mujeres que usurpan constantemente un hábito religioso digno de ser respetado.

 
¿Y qué es la excomunión?

La excomunión es una pena eclesiástica que excluye a una persona de la comunión con la Iglesia católica, impidiendo el acceso a los sacramentos y la participación activa en la liturgia.  El Catecismo de la Iglesia Católica aborda la excomunión principalmente en los números que van del 1463 al 1467.

Por lo que hace a los bienes inmuebles, si bien cuando eran religiosas tenían derecho a vivir en el Convento de Santa María de Bretonera en Belorado, cuando dejaron de ser religiosas no.  Visto lo anterior se inició un proceso jurídico de desahucio del cual se aplazó recientemente su expulsión, según han dicho los medios. Son pues unas simples OKUPAS, como tantas otras personas que ocupan pisos, fincas, edificios abandonados, en tantos sitios de España.

En cuanto a los bienes muebles, es decir las obras de arte que albergaban dicho monasterio, no son propiedad de ninguna de ellas, ni en grupo ni individualmente, por lo que las mujeres que han vendido esos bienes materiales se han apropiado indebidamente de ellos. Es decir, son unas simples LADRONAS DE ARTE, que como no trabajan han de comer y beber lo cual se aprecia por su buen aspecto físico, y todo ello porque dicen ser las monjas de Belorado.

Como católica, laica, me ofende profundamente la usurpación maliciosa de la condición de religiosa, loable ante Dios y la humanidad por el bien que han hecho y hacen en el mundo misionero y de clausura.

En definitiva, es un grupo de mujeres que han encontrado un modo de vivir que hasta hora les ha rendido, pero con la actuación judicial de estos días, se han quedado sin más bienes que robar en su único y personal beneficio, escandalizando a la sociedad al usurpar una condición sagrada de las que hace tiempo fueron expulsadas.


El diablo conoce perfectamente la doctrina católica y fabrica tentaciones para ir en contra de ella

El evangelio del día 10 de octubre de 2025 nos dice con total contundencia que puede asustar que el demonio existe, que el demonio nunca hace el bien pues es el príncipe de la mentira, del mal en sí mismo. Si le obligaron a salir de donde estaba mentido (de un endemoniado) puede volverse a meter en un alma limpia recién confesada y absuelta, si el propósito de la persona es seguir igual (o peor) pues realmente se confesó para simular su arrepentimiento. Dios lo sabe y el demonio no se desanima y sigue tentando para hacernos caer.

Vamos a leer el texto del santo evangelio según san Lucas 11, 15-26:

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: ‘’Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿Cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes”. 



Un alma confesada, si el demonio la tienta de nuevo la encontrará barrida y arreglada por lo tanto hay que usar esas armas para guardar nuestro palacio para que mis bienes estén seguros. Y ¿Cuáles son esos bienes sagrados que nos dejó Jesucristo para llenarnos de Dios? Los sacramentos, la oración mental, las oraciones vocales, la práctica de las virtudes. En efecto, todo un clásico de la doctrina católica. Si abandonas a Dios y a los medios que a puesto a nuestro alcance, nos vaciamos de Él. Sin duda, el diablo estará al acecho y con más espíritus que antes, y además con más ferocidad en sus artimañas.

En esta reflexión me ha venido a la cabeza un libro que leí hace pocos meses, una lectura fuerte y clara para la que has de estar preparado: Cartas del diablo a su sobrino del autor británico C. S. Lewis, conocido por ser autor también de Crónicas de Narnia. Leí la novela de las cartas en mis vacaciones estivales pasadas. Solo pude leer una carta al día, o días alternos. Pues según y como, me quedaba boquiabierta. Se trata de un diablo anciano que conoce perfectamente la doctrina católica y en consecuencia fabrica tentaciones para ir en contra de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y por supuesto de la Virgen Santísima. El relato epistolar es con otro diablo pero más joven que lo está adiestrando para que logre que muchas almas se desvinculen de Dios. El autor sitúa la acción de los diálogos entre los demonios en medio de los bombardeos de la II Guerra Mundial. Hoy, 83 años después, es un libro totalmente actual pues esta Europa en la que vivimos, de origen cristiano, está vaciándose de Dios y muchas personas van por ahí siendo lobos vestidos de corderos.

Vivir la pobreza, ser desprendidos

 Las entidades de crédito son las que más saben del aumento del gasto familiar en créditos para ir de viaje lo más lejos posible, o renovar el mobiliario a precio de ganga, aunque no se necesite, alquilar un bungalow a la vuelta de las vacaciones porque no te apetece volver al trabajo, hacer regalos extraordinarios con fin de semana romántico incluido sin corresponder a fechas destacadas, simplemente porque yo lo valgo y miles de ejemplos más. Y ya ha dado aviso el Banco de España de que muchos de estos créditos no se cobrarán.

El ambiente de gasto impropio, superfluo, excesivo, inadecuado de nuestra clase política, la potente y sugestiva publicidad y el buen márquetin de empresa nos desliza constantemente a vaciar la cartera, la tarjeta de crédito pues nos entra hambre de gasto de forma repetible y continuada. Es necesario ponerte un freno o límite personal. Pues el entorno no lo va a hacer por ti.

Por ello, nos podemos proponer vivir la pobreza como virtud, como virtud cristiana, es decir, ser desprendidos de los bienes terrenos para estar más cerca de Dios. No se trata de que nuestro hogar sea un falso convento. O que nos vayamos a un monte y vivamos como ermitaños, y nos alimentemos a base de animalillos del bosque e insectos. Esta no es la propuesta para nuestro tiempo ni para los que vivimos en el mundo de hoy. 


Vivir la pobreza como virtud cristiana significa no tener más de lo que realmente se necesita ¿Cuántos televisores tengo en mi casa? ¿Apago las luces de las habitaciones o estancias en que no hay nadie? ¿Tiro a la basura habitualmente alimentos que compro y no consumimos en casa? ¿Se me caducan los productos envasados y también tengo que tirarlos? ¿Mantengo arregladas todas las conducciones de agua o de otros suministros para evitar fugas y a la vez malgastar? ¿Cambio habitualmente de teléfono móvil para llevar siempre el último modelo? ¿Cuántas veces vas al bar, restaurante, cafetería, etc. en lugar de hacerlo en casa o por medio de fiambrera? ¿Comes y bebes hasta hartarte?

Podríamos plantearnos muchas preguntas.  Cada uno de la familia puede hacer también este examen de conciencia y anotar en qué se puede mejorar. Por ejemplo, si ya no te cabe ropa en el armario, zapatos, complementos, maletas, cinturones, etc. hoy se pueden vender con cierta facilidad. El beneficio que obtengas lo ahorras y un día vas a tu parroquia y lo entregas como donativo. O le haces una transferencia a Cáritas. Con ello, además de ganar espacio en tu vida y en tu corazón para poner a Dios, te sentirás aliviado.

 Hay un pasaje del Evangelio según San Mateo 6, 24-34 que nos puede ayudar en este sentido:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.

 Después, intenta vivir con lo que ingresas, poco a poco, pues tratándose de una virtud, es decir, de repetir actos buenos en ese sentido, no es un encendido o apagado de móvil inmediato. Y recordar, que las cosas que nos queden o tengamos siempre nos han de llevar al Cielo.

El uso del confesionario para el sacramento de la reconciliación con Dios


Entre los cinco mandamientos de la Iglesia Católica consta el siguiente:
 Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar. Para ello existen y están los confesionarios en las catedrales, basílicas, iglesias, parroquias y los oratorios para el uso de los penitentes, siempre que haya un sacerdote dentro. Pues un confesionario no es un elemento decorativo de los templos, sino el lugar idóneo para administrar el sacramento del perdón.

En muchas ocasiones, hemos visitado iglesias o lo hemos visto en películas y medios digitales que no contienen confesionarios. Podemos decir que son protestantes pues rechazan los sacramentos, y entre ellos el del perdón de Dios a través de un sacerdote ordenado. También hemos visto muchos confesionarios vacíos pues hay pocos sacerdotes, por falta de vocaciones. En cualquier caso, confesarse y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, amén es genuinamente católico. Creemos que, por supuesto, no somos perfectos, que por naturaleza nos inclinamos hacia el mal debido al pecado original, que tenemos temor de Dios, y que por ello cuando hacemos el examen de conciencia observamos las faltas y pecados que pudiéramos haber cometido durante el día, la semana, el mes, el año, la vida. Por tanto, nos sentimos golpeados interiormente y llamados para ir a confesarnos. Así, acudimos con frecuencia a una iglesia donde habitualmente hay sacerdotes confesando, y arrepentidos confesamos nuestras faltas y pecados, de la gravedad que sean.

 

El origen del confesionario

Desde que Jesucristo instituyó el sacramento de la confesión y les dio este poder a sus apóstoles, ejercieron sus sucesores este ministerio por los siglos, pero no siempre existió el confesionario. En los primeros siglos después de Cristo, los fieles y los sacerdotes hacían lo que podían. Más adelante se estableció que se realizase el acto de la confesión en el templo, siendo vistos, pero no oídos. Téngase en cuenta que el trato cercano entre sacerdote y penitente podía dar lugar a abusos pues el consuelo afectivo podía llevar a otras cosas. Todo ello llevó a que la Iglesia estudiase el modo y manera de practicar la confesión, pensando lo mejor para los fieles y para los sacerdotes. Mucho tiempo pasó hasta que San Carlos Borromeo (1538-1584) inventara el confesionario tal como lo conocemos hoy, aprobándose su uso en el Concilio de Trento que se celebró entre los años1545 y 1563.

 


La regulación actual del confesionario

El Código de Derecho Canónico aprobado en el pontificado de San Juan Pablo II, en el año 1983, siendo entonces el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe el Cardenal Ratzinger, el que fue el Papa Benedicto XVI, estableció lo siguiente:

960 La confesión individual e íntegra y la absolución constituyen el único modo ordinario con el que un fiel consciente de que está en pecado grave se reconcilia con Dios y con la Iglesia; sólo la imposibilidad física o moral excusa de esa confesión, en cuyo caso la reconciliación se puede tener también por otros medios.

961 § 1.    No puede darse la absolución a varios penitentes a la vez sin previa confesión individual y con carácter general a no ser que:

1 amenace un peligro de muerte, y el sacerdote o los sacerdotes no tengan tiempo para oír la confesión de cada penitente;

2 haya una necesidad grave, es decir, cuando, teniendo en cuenta el número de penitentes, no hay bastantes confesores para oír debidamente la confesión de cada uno dentro de un tiempo razonable, de manera que los penitentes, sin culpa por su parte, se verían privados durante notable tiempo de la gracia sacramental o de la sagrada comunión; pero no se considera suficiente necesidad cuando no se puede disponer de confesores a causa sólo de una gran concurrencia de penitentes, como puede suceder en una gran fiesta o peregrinación.

 § 2.    Corresponde al Obispo diocesano juzgar si se dan las condiciones requeridas a tenor del § 1, 2, el cual, teniendo en cuenta los criterios acordados con los demás miembros de la Conferencia Episcopal, puede determinar los casos en los que se verifica esa necesidad.

962 § 1.    Para que un fiel reciba válidamente la absolución sacramental dada a varios a la vez, se requiere no sólo que esté debidamente dispuesto, sino que se proponga a la vez hacer en su debido tiempo confesión individual de todos los pecados graves que en las presentes circunstancias no ha podido confesar de ese modo.

 § 2.    En la medida de lo posible, también al ser recibida la absolución general, instrúyase a los fieles sobre los requisitos expresados en el § 1, y exhórtese antes de la absolución general, aun en peligro de muerte si hay tiempo, a que cada uno haga un acto de contrición.

963 Quedando firme la obligación de que trata el c. 989, aquel a quien se le perdonan pecados graves con una absolución general, debe acercarse a la confesión individual lo antes posible, en cuanto tenga ocasión, antes de recibir otra absolución general, de no interponerse causa justa.

964 § 1.    El lugar propio para oír confesiones es una iglesia u oratorio.

 § 2.    Por lo que se refiere a la sede para oír confesiones, la Conferencia Episcopal dé normas, asegurando en todo caso que existan siempre en lugar patente confesionarios provistos de rejillas entre el penitente y el confesor que puedan utilizar libremente los fieles que así lo deseen.

 § 3.    No se deben oír confesiones fuera del confesionario, si no es por justa causa.

 

¿Cuáles pueden ser esas causas justas aplicando normas de prudencia?

Entre otras:

1.En caso de enfermedad grave, es decir, cuando un sacerdote confiesa al enfermo en su domicilio. 2.En caso de ingreso hospitalario, acude el sacerdote a la habitación o incluso a la UCI. 3.En las charlas previas, cuando es el caso de una persona que no se ha confesado nunca y se le dan indicaciones. 4.En un evento multitudinario (Jornadas de las Familias, de la Juventud, Canonizaciones) cuyos confesionarios son portátiles y en ocasiones sin rejilla.

Además, con buen criterio, la Conferencia Episcopal de cada país establecerá lo que considere más conveniente para determinadas ocasiones.

 

¿Por qué usamos en confesionario?

1.Para que exista separación física entre el sacerdote y el penitente. 2.Porque se sobrenaturaliza el sacramento. 3.Para evitar el consuelo afectivo. 4.Para facilitar que los asuntos difíciles se vacíen del todo. 5.Para favorecer el anonimato, la comodidad y la privacidad.

Código de Derecho Canónico. El sacramento de la penitencia

A los mártires les está reservada la Corona de Justicia de Dios mismo

En la síntesis del Boletín de la Oficina de Prensa leímos la Promulgación de los decretos del Dicasterio para las Causas de los Santos, a 20 de junio de 2025:  Durante la audiencia concedida a Su Eminencia Reverendísima el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Sumo Pontífice autorizó al mismo Dicasterio a promulgar los decretos relativos, entre otros, a:

- el martirio de los Siervos de Dios Manuel Izquierdo Izquierdo, sacerdote diocesano, y 58 compañeros de la diócesis de Jaén (España), asesinados entre 1936 y 1938, en odio a la fe, en diversos lugares de España, en el contexto de la misma persecución;

- el martirio de los Siervos de Dios Antonio Montañés Chiquero, sacerdote diocesano, y 64 compañeros de la diócesis de Jaén (España), asesinados entre 1936 y 1937, por odio a la fe, en diversos lugares de España, en el contexto de la misma persecución.


Estos procesos documentados y acreditados hasta lo más ínfimo constatan lo dicho y escrito desde hace décadas sobre la persecución sangrienta y exacerbada contra católicos, clérigos, religiosos y laicos, que se sufrió desde la declaración de la segunda República española y los años siguientes en las diversas guerras y conflictos bélicos de nuestro país. Se sabe cómo y cuándo los martirizaron, los métodos de escarnio, su entorno y las palabras de los que dieron hasta su último aliento por la fe católica, enraizados en Cristo.

A lo largo de muchos años la Santa Sede recibe expedientes de este cariz, de diversas partes del mundo,  a través de la Diócesis que lo promueve. En Tarragona, en Barcelona, en Madrid, etc. se celebraron beatificaciones de mártires ciertamente multitudinarias y no solo por el número de fieles asistentes sino por el gran número de Siervos de Dios que iban a ser beatificados.

A pocos kilómetros de Madrid, en el término municipal de Paracuellos del Jarama, se ubica el Cementerio de Mártires, allí se hallan enterrados 143 mártires beatos de diferentes órdenes religiosas, salesianos y agustinos entre otros. En una visita guiada nos explicaron como estos santos fueron prendidos y llevados en camiones, del 7 de noviembre de 1936 al 4 de diciembre de 1936. Después de ser maniatados con alambres de espinos fueron fusilados. Tanto los alambres como las armas y las balas eran soviéticos. Téngase en cuenta que, aunque han pasado muchísimos años, en las fosas sigue habiendo varios miles de restos humanos pendientes de identificar.


A pesar de tan macabras circunstancias, al haber tantos santos no tienes la sensación de un lugar Sin Dios como en un campo de exterminio, por ejemplo, el de Dachau (Alemania) que fue construido por los nazis en 1933.

Ahora en nuestros tiempos Entre los años 2000 y 2024, el número total de misioneros y agentes de pastoral asesinados asciende a 608. «Estos hermanos y hermanas pueden parecer fracasados, pero hoy vemos que no es así. Ahora como entonces, de hecho, la semilla de sus sacrificios, que parecía morir, germina, da fruto, porque Dios a través de ellos sigue obrando maravillas, cambiando los corazones y salvando a los hombres» (Papa Francisco, 26 de diciembre de 2024, fiesta litúrgica de San Esteban Protomártir) (Agencia Fides, 30/12/2024)

Y varios miles de cristianos laicos como los perseguidos en Nigeria, Tierra Santa y muchísimos otros países de todo el mundo.

Que podamos decir como san Pablo a los Romanos antes de ser martirizado: He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

Comentario en 7 minutos hablados sobre la Santa Misa

 Para preparar el comentario he utilizado el libro que VIVIR LA SANTA MISA de monseñor Javier Echevarría, el antecesor del Padre actual, Fernando Ocáriz, al frente de la institución jurídica de la Iglesia que es el Opus Dei.

El Padre Javier cita en muchas ocasiones a dos santos padres contemporáneos suyos san Juan Pablo II y Benedicto XVI, a su vez al Catecismo de la Iglesia Católica, al Misal Romano y a san Josemaría Escrivá. Es un libro cortito, fácil de leer, muy sobrenatural y bello en su redacción.

Los que acudimos habitualmente a una iglesia católico tenemos el deseo de oír y participar de la santa misa cada día, no porque sea una norma impuesta por la Iglesia, que no lo es, sino porque deseamos estar cerca del memorial del sacrificio de Jesús en la Cruz, verle transustanciado en ese pan y vino consagrado. Siempre nos puede ocurrir que no podemos asistir a misa, por falta de fuerzas, de ánimo, de mala salud y otros miles de complicaciones que nos dispensa ante Dios, pero hemos de recuperar ese ardor de corazón que nos mueve para ir aquí o allá, entrar con un poquito de antelación en la iglesia y prepararnos para participar en el Banquete Nupcial con el Señor. El Padre Javier nos dice: Siempre que sea posible cuidemos el hábito de recogernos en oración inmediatamente antes de participar en la celebración de la Eucaristía.

Fijaros que el Padre Javier nos indica cuidar el hábito, es decir, que lo hacemos de forma natural y sin esfuerzo. Y añade Participar activamente en la santa misa no se identifica necesariamente con la realización de acciones externas; es esencialmente una actitud interior, que nace de la fe y de la condición amorosa de lo que se cumple en el Misterio eucarístico.

San Josemaría en un libro de sus homilías titulado Es Cristo que pasa, los números 153-154 decía:

 Ante todo, hemos de amar la Santa Misa que debe ser el centro de nuestro día. Si vivimos bien la Misa ¿cómo no continuar luego el resto de la jornada con el pensamiento en el Señor, con la comezón de no apartarnos de su presencia, para trabajar como Él trabajaba y amar como Él amaba? Aprendemos entonces a agradecer al Señor esa otra delicadeza suya: que no haya querido limitar su presencia al momento del Sacrificio del Altar, sino que haya decidido permanecer en la Hostia Santa que se reserva en el Tabernáculo, en el Sagrario.

El Padre Javier se refiere en muchos casos a los sacerdotes y recoge esta petición de Benedicto XVI:  les pedía a los sacerdotes que tengan presente que cuando se refiere a la relación existente entre la acción del celebrante (ars celebrandi) y la actuación de los participantes (la actuosa participatio), se ha de afirmar que la mejor catequesis sobre la Eucaristía es la Eucaristía bien celebrada.

Así que hemos de rezar por los presbíteros porque sin ellos no tendríamos misa y por todos los fieles que acuden para que, de una manera o de otra, guarden la atención y el decoro debidos así como se mantengan en una actitud piadosa en una celebración sagrada.

El Padre Javier nos recordaba a los fieles que El traje nupcial que hemos de vestir para la Boda es estar libre de pecado mortal, purificados lo mejor que podamos de las manchas de los pecados veniales y de las faltas que puedan afear nuestra alma. Es decir, practicar con frecuencia la Confesión sacramental.

En el Misal Romano, en la Institución General núm. 28 dice: La Misa consta de dos partes: la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística, tan estrechamente unidas entre sí que constituyen un solo acto de culto. Por lo tanto, no se realiza la santa misa si se excluye alguna de las dos liturgias.

Sabemos que el Oficio del Viernes Santo no es una misa porque no se realiza la liturgia eucarística; o cuando en una Iglesia dicen que solo habrá liturgia de la Palabra, solo se leerán las lecturas, las plegarias, se rezará un padrenuestro y se repartirá la comunión, si hubiere Reserva. O en la Vigilia Pascual, que se añade el rito bautismal; en otros casos los ritos de la confirmación, el matrimonio, la ordenación sacerdotal o como vimos el domingo día 18 de mayo pasado La ceremonia del Comienzo del pontificado de León XIV.

* Autora, Isabelita. Foto de la Basílica de la Purísima Concepción de Madrid, celebra el Padre Carlos.



 

Expectantes ante la entronización del Papa León XIV

Desde este blog damos la bienvenida al 267 sucesor de Pedro, al Papa León XIV que desde que fue elegido por el Colegio Cardenalicio el pasado 8 de mayo de 2025 ya sabemos muchísimas cosas de su vida personal y pastoral. Y con mucha diligencia cada día nos sorprende con su sonrisa, discreción y amabilidad, ante todos y ante la audiencia que ha celebrado con la prensa mundial, con los medios de comunicación. Hemos de darle tiempo, con paciencia, para ver el gran bien que va a hacer a la Iglesia Universal y a todos sus fieles.


Asimismo, estaremos expectantes este próximo domingo 18 de mayo de 2025 pues la Plaza de San Pedro en el Vaticano será el escenario central de la misa de entronización del santo padre. La retransmisión por todos los medios televisivos y digitales será oficialmente a partir de las 10h. Me atrevo a recomendar la retransmisión a través de medios católicos,

Tratándose de domingo, día de precepto, y suponiendo que la celebración dure unas dos horas, hemos de organizarnos para acudir a misa a nuestro templo habitual, al mediodía o por la tarde, o con más previsión para todos los miembros de la familia que deseen seguir el evento, a la misa vespertina del sábado. Pues una cosa es el precepto dominical y otra que la retransmisión de la bendición Urbi et Orbi que veamos por la tele, el ordenador o la oigamos por la radio valga para las indulgencias.

Demos gracias a Dios por el regalo recibido de tener un nuevo Papa en solo 17 días desde el fallecimiento de Papa Francisco.

Biografía del Papa León XIV

La foto es del diario digital ABC

¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...