Pulvis es et pulvis revertus eris

Hoy, 14 de febrero de 2024, celebramos el inicio de la CUARESMA con el Miércoles de Ceniza, día en el que la Iglesia Universal propone una liturgia de la Palabra muy intensa que se prolongará todo el tiempo cuaresmal. Antes del ofertorio de la Misa, el sacerdote habrá bendecido las cenizas y a continuación, a cada uno de los fieles que se le acerquen, les impondrá en la cabeza un poco de ceniza y a cada uno dirá una de las siguientes fórmulas: Convertíos y creed en el Evangelio (del Evangelio de San Marcos) o bien, Polvo eres y en polvo te convertirás (del libro del Génesis) que es la más antigua y que se solía decir en latín con la misma intención de hoy. La misión es prepararnos para vivir la Cuaresma que durará varias semanas y culminará con la victoria de Cristo sobre la muerte, la Resurrección.


La Iglesia nos propone, entre otros, tres medios de preparación: la oración, el ayuno y la limosna. Con la abundancia de nuestros tiempos parece que el ayuno de comer poco, pueda convertirse en ese Ayuno Intermitente que está tan de moda para adelgazar. Es evidente que si tenemos sobrepeso nos puede venir bien. Pero también puede tratarse de ayunar de caprichos de beber o de comprar lo que no es necesario, abstenerse de gastos accesorios, abstenerse de distracciones con nuestros dispositivos o de ciertas comodidades. Es decir, no siempre se trata de dejar de comer carne o langostinos.

La oración, nuestro diálogo personal con Dios, debería intensificarse. Además, acudir a la iglesia para oír y participar de la santa Misa, y nuestro sacrificio será alterar nuestros planes de comodidad y de ocio para dedicarle un tiempo a Jesucristo. La limosna no siempre es dar dinero, sino de aumentar nuestra generosidad. Aumentar nuestra cuota de donativo a nuestra parroquia está muy bien, añadiendo visitar a nuestros enfermos, amigos, familiares, etc. Probablemente sufriremos, pues no es agradable visitar al que se ha de morir, a un accidentado, a un anciano, a un vecino, pero ahí estará nuestro sacrificio que es lo que realmente le agradará a Dios. En resumen, Oración, Mortificación y Acción.

¡Venid, vamos a adorarlo!

 Durante las fiestas de Navidad hemos cantado con frecuencia el Adeste Fideles mientras nos acercábamos a adorar al Niño Jesús. Se trata de un villancico compuesto en el siglo XVIII y que suele cantarse en latín, de ahí que sea muy conocido en todos los lugares donde se celebra la Navidad.

Nos invita a unirnos a los que acuden a Belén —pastores, ángeles, magos— para adorar a Jesús recién nacido: venite, venite…Vayamos, que Él ya ha nacido ¡Adorémosle!


Es a Dios a quien adoramos, al Hijo de Dios hecho hombre por amor a nosotros. Como necesitamos signos, el sacerdote nos presenta una imagen del Niño Jesús para que nos acerquemos a tributar todo el honor que se merece Aquél que viene a salvarnos. La adoración, por tanto, es interior, de todo nuestro ser, y lo manifestamos con el canto del Adeste fideles u otro apropiado y con el beso a la imagen del Niño.

De ahí, que lo importante sea querer dar gloria a Dios, honrarle con nuestro corazón y con nuestro entendimiento, en un acto maravilloso de fe. Te adoramos oh Dios, porque te reconocemos como único y verdadero Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Entendemos entonces que el mayor acto de adoración es la Santa Misa. La participación en la celebración eucarística nos lleva a la adoración interior y a expresarla mediante el culto.  De ahí que, el primer fin de la Misa sea precisamente la adoración (fin latréutico), es decir, alabar y honrar a Dios Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo.

Empezamos un nuevo año llenos de esperanzas, pero también con grandes incertidumbres. Acerquémonos confiados a Dios, con esa actitud de adoración y alabanza, acerquémonos y vivamos intensamente la Santa Misa, dispuestos a tributar todo el honor y gloria al Dios que se ha hecho hombre por nuestra salvación. Si conseguimos que toda nuestra vida y nuestras actividades estén centradas en la Eucaristía viviremos llenos de esperanza y alegría, ya que estaremos adorando al Único que merece ser adorado, al Único que puede darnos la felicidad eterna. ¡Feliz Año Nuevo!

Mn. Xavier Argelich

Ya vienen los Reyes por los arenales

 La Manifestación Divina de Jesús, la Epifanía del Señor, la Iglesia católica la celebra el día 6 de enero de cada año, pues es el día en que se recuerda la llegada al portal de Belén de los Tres Reyes Magos de Oriente, hecho constatado en la historia de la salvación. Tres hombres honorables por su ciencia y su poder recorren muchos kilómetros a través del oriente medio asiático siguiendo una estrella. En el punto donde se paró quedó iluminado el pesebre del Hijo de Dios. Conocedores de la Sagrada Escritura sabían que aquel Niño era el Rey de reyes. Y por ello le ofrecieron Incienso por ser Dios, Oro por ser Rey y Mirra por ser Hombre.

Hoy en día en esta España alejada de Dios, se conserva todavía la ilusión humana por la llegada de los Reyes Magos a cada una de los hogares donde se vive con amor la tradición cristiana. En muchas ciudades y poblaciones se organizan cabalgatas para pasear a sus majestades con la promesa de que irán a todas las casas que les hayan escrito una carta pidiendo regalos. No nos darán todo lo que pedimos, pues los Reyes Magos también tienen su presupuesto pero lo intentarán. Además, será una nueva ocasión para reunir a la familia, pues entre tanto Covid y gripe A, por Navidad las cocinillas han ido de casa en casa, en lugar de ir los comensales.

Ya no se regala carbón de azúcar pues nadie quiere que los Reyes nos digan que hemos sido malos. Ni tampoco cigarrillos y puros de chocolate, no sea que se incite a los niños a fumar, ni tampoco monedas grandes de oro achocolatado pues se las comerán todas de una vez y tendrán dolor de barriga. En fin, tradiciones y como tales de otros tiempos diferentes.

No os olvidéis de poner un zapato, bien limpio, para que los Reyes y sus pajes sepan quien vive en aquella casa. Antes poníamos algo para comer los Reyes y sus animales, pero creo que debido a la Ley Animal, es probable que los Reyes y sus pajes vayan en moto o bólidos porque los caballos estarán aburridos en sus cuadras y los camellos no habrán podido viajar debido al exacerbado conflicto y guerra en aquellos lugares de Oriente Próximo.

Por supuesto que yo también he escrito una carta y si a Sus Magas Majestades les parece bien me traerán un tratamiento cosmético para las bolsas de los ojos, ya mayores, y una bufanda-cuello rosa que combina muy bien con mi cabello blanco.

¡Hasta pronto! Feliz día de la Epifanía del Señor.

La llamada del Señor a que seamos santos

 Leímos en la misa del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, del día 19 de noviembre de 2023, la siguiente lectura del Libro de los Proverbios:

Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa, Muy superior a las perlas es su valor. Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida, le procurará bienes y no males.

Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos. Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido. Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor. Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.

Aquí se nos describe a una mujer que trabaja en la vida cotidiana, cuida de su familia y es temerosa de Dios, es decir, lo ama, lo adora y lo respeta. Una mujer con esta conducta hacia Dios, su trabajo y su familia, podría entender que está llamada a la santidad, pues la llamada universal a la santidad en medio del mundo, es desarrollar las tareas encomendadas que puedan ser agradables a Dios, que son casi todas, poniendo a Dios primero, la familia y el trabajo.

Esta descripción de buena y santa mujer, es totalmente actual, aunque se escribió hace aproximadamente ¡tres mil años! según las fechas que se atribuyen al libro sapiencial del Antiguo Testamento. Se dice que en parte fue escrito por el sabio y justo Rey Salomón.

 Nota informativa:


Concilio Vaticano II recordó de nuevo a los cristianos la llamada universal a la santidad que hizo el Señor: todos hemos sido llamados a la santidad, a la identificación con Cristo y a una divinización progresiva bajo la acción de la gracia, para llegar a la plenitud de la vida cristiana, "a la medida de la plenitud de Cristo" (Ef 4, 13).

Dios llama a algunos bautizados —los miembros del Opus Dei, las personas que participan y se forman cristianamente gracias a sus apostolados— para que lleven ese mensaje —la llamada universal a la santidad— a todo el mundo, recorriendo el camino que el mismo Dios fundó el 2 de octubre de 1928, sirviéndose de san Josemaría Escrivá de Balaguer.

 

 

Recemos por los vivos y difuntos

 Al instituir la Eucaristía, Jesucristo ha querido entregarnos lo más valioso que podíamos recibir, es decir, su amor eterno por cada uno de nosotros. Cuando se celebra la Santa Misa asistimos al acto de supremo Amor de Dios por los hombres ya que renovamos, de manera incruenta, el Santo Sacrificio de la Cruz. El Hijo de Dios hecho hombre que se ofrece al Padre en rescate de todos los hombres. Con su muerte en la Cruz nos redime y nos libera de nuestros pecados que nos impiden amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente.


Como dejó escrito el Santo Cura de Ars La santa Misa tiene un valor infinito, alegra a toda la corte celestial, alivia a las almas más abandonadas del purgatorio, trae sobre todos nosotros toda clase de bendiciones y sobre todo da Gloria a Dios. La Iglesia nos anima a una participación activa en la Santa Misa. Una actitud despierta y positiva que fomente nuestros deseos de adorar, desagraviar, pedir y agradecer. Procuremos prepararnos bien, antes de asistir a Misa, concretando por quien o que vamos a pedir, por quien ofreceremos la Misa, que trabajos, ilusiones y preocupaciones ofreceremos junto al pan y al vino. Es decir, procuremos que cada Misa sea distinta, porque buscamos cada vez que asistimos a la Misa unirnos al Sacrificio de Cristo con todo lo que somos y amamos.


La Santa Misa es la mejor oración por los vivos y los difuntos. La Iglesia nos invita a rezar durante el mes de noviembre sobre todo por los difuntos, ofreciendo sufragios por ellos. Podemos ofrecer oraciones, el trabajo, sacrificios y limosnas por ellos, pero nada mejor que ofrecer la Santa Misa por su eterno descanso. Así nos lo recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 958: La Iglesia peregrina (...) desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció sufragios por ellos; pues es una idea santa y piadosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados. Hacerlo así, nos ayudará a amar más y a vivir con más piedad el Santo Sacramento del altar, viviremos la comunión de los santos y ayudaremos a muchas almas a llegar al cielo.

Mn. Xavier Argelich

¡Alerta! con las cifras sobre los abusos sexuales de la Iglesia

 Nos quedamos estupefactos ante la actitud maliciosa de los medios de comunicación socio comunistas dando pábulo, una vez más a mentiras diabólicas como la que medio millón de personas han sufrido abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia. Me pregunto, ¿Qué han hecho hasta ahora los poderes públicos?


Según recoge la agencia de noticias VATICAN NEWS, sobre el Informe del Defensor del Pueblo de España en relación a los abusos sexuales perpetrados por miembros del clero y religiosos de la Iglesia Católica, dice lo siguiente:

“Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos”, fue presentado este 27 de octubre por el Defensor del Pueblo de España en el Congreso de Diputados. El informe de 777 páginas recoge testimonios y recomendaciones dirigidas a las instituciones eclesiales y al Gobierno para “la adopción de las medidas necesarias en orden a cumplir con el objetivo de la encomienda”.

“Se trata de un Informe necesario para dar respuesta a una situación de sufrimiento y de soledad que durante años se ha mantenido, de una u otra manera, cubierta por un injusto silencio”, señaló el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo.

El informe no precisa un número estimado de víctimas, pero presenta información relevante de 487 testimonios; según el Defensor del Pueblo la investigación se ha centrado en la escucha de las personas: “Escucharlas es encontrarse con la voz y la experiencia de un dolor. Y lo sucedido es para ellos y para la sociedad un verdadero desastre”, además asegura que “las víctimas son el sentido primero, el sentido último y el sentido central de este Informe”.

La investigación denuncia que la Iglesia en España ha minimizado por mucho tiempo la gravedad del problema. Sin embargo, reconoce que la Comisión Asesora, ad hoc, detectó las buenas y malas prácticas.

También señala El Informe que los Poderes Públicos del país carecieron de procedimientos adecuados para prevenir, detectar y reaccionar frente a la comisión de abusos sexuales de menores en los centros escolares de la Iglesia católica.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones, El Informe propone: celebrar un acto público de reconocimiento y reparación simbólica a las víctimas; la creación de un fondo estatal para el pago de compensaciones a favor de las víctimas y que un órgano administrativo especial -creado para la ocasión- sea el que instaure un procedimiento de reconocimiento y reparación de las víctimas de agresión o abuso sexual infantil en el ámbito de la Iglesia católica. También sugieren diversas reformas normativas para la aclaración y reparación de lo sucedido, y para prevenir hechos similares.

Entre las recomendaciones se incluye que la Iglesia católica debe poner los medios necesarios para ayudar a las víctimas de abusos sexuales en el proceso de recuperación, ofreciendo tratamiento a las víctimas o familiares, cuando lo requieran. Y que las diócesis y los institutos de vida consagrada abran a los investigadores la información contenida en sus archivos.

Los Testimonios

Las víctimas que ofrecieron su testimonio, 487 personas, señala El Informe que el 84% fueron hombres. “En ningún caso el número de testimonios pretende dejar determinado el alcance cuantitativo del problema -asegura el Defensor del Pueblo-. Lo importante, cuando se ofrece un determinado número de testimonios de víctimas, es tener presente la singularidad personal de cada una de ellas y la inviabilidad de reducirla a una cifra en una contabilidad”, subraya el Defensor del Pueblo.

Según El Informe, la mayoría de los victimarios son hombres. Y solo una pequeña parte de las personas acusadas de haber cometido abusos han sido juzgadas por parte de las autoridades civiles.

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Los medios de comunicación socio comunistas añadieron que según estadísticas se trataba 445.000 casos de abusos. Esto es absolutamente falso. Han creado una mentira para desacreditar a la Iglesia Católica y a sus miembros que no solamente son los consagrados, sacerdotes y religiosos, sino todos aquellos laicos y laicas del mundo, es decir, todos aquellos que estamos bautizados, pero no estamos consagrados ni hemos hecho votos de ningún tipo.

No se puede negar en absoluto que no se hayan producido casos de abusos sexuales y psicológicos pues sería otra gran mentira, pero si inicialmente el Defensor del Pueblo ha recogido 487 testimonios, el resto son las brasas de satanás con aires de periodista de género.


Por ello, no está de más recordar la primera lectura de la santa misa del pasado Domingo XXXI del Tiempo Ordinario que ya advertía que hay sacerdotes que se desvían de la ley de Dios, texto que sigue siendo actual. No obstante, la gran mayoría son buenos y santos y grandes sacerdotes a los que les hemos de agradecer todo el bien que hacen a las almas y a la Iglesia.

Recordemos pues al Profeta Malaquías, del año 450 antes de Cristo:

Malaquías 1, 14b — 2, 2b. 8-10

Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley.

Yo soy un gran rey, dice el Señor del universo, y todas las naciones temen mi nombre. Esto es lo que os mando, sacerdotes: Si no escucháis y no ponéis todo vuestro corazón en glorificar mi nombre, dice el Señor del universo, os enviaré la maldición. Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley, invalidando la alianza de Leví, dice el Señor del universo. Pues yo también os voy a hacer despreciables y viles para todo el pueblo, ya que vuestra boca no ha guardado el camino recto y habéis sido parciales en la aplicación de la ley. ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos creó el mismo Dios? ¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros profanando la alianza de nuestros padres?

Palabra de Dios

Misterio de luz y de caridad

 El mes de octubre, como muy bien sabemos todos, es el mes del Rosario, esta oración tan bonita y tan recomendada no sólo por muchos Papas sino sobre todo por la Virgen Santísima. Es una oración muy agradable a la Virgen María a quien acudimos con piedad y confianza filial. Además, como nos recordó el Papa San Juan Pablo II, es una oración Cristocéntrica, es decir, que nos introduce en los misterios del Hijo de Dios hecho hombre, ayudándonos a revivirlos y a contemplarlos, lo cual facilita nuestro deseo y esfuerzo en imitarle e identificarnos con Él.


El quinto misterio de Luz nos invita a considerar el momento de la institución de la Eucaristía, del que ya se habló en la editorial del mes pasado. Ahora quería reflexionar brevemente en la Eucaristía como misterio de luz y sacramento de caridad.

Efectivamente, la Eucaristía nos introduce en el misterio de Dios encarnado y que se entrega por nosotros. Al dejarnos este sacramento. Cristo se ha quedado Él mismo con nosotros, iluminando toda nuestra vida terrenal y mostrándonos con claridad el camino hacia la vida eterna, Él mismo con su Pasión, muerte y resurrección. Cuando participamos con fe, piedad y devoción en la Santa Misa descubrimos el valor inmenso que es tenerlo con nosotros. Se ilumina nuestro entendimiento y entendemos que la Eucaristía, que Él, es el verdadero camino del hombre en la tierra, por eso el cristiano vive de la Eucaristía.

Es fácil darnos cuenta, entonces, que estamos ante el misterio del Amor de Dios por nosotros, ante el gran sacramento de la Caridad. Todo un Dios que viene a nuestro encuentro, que derrocha su gracia sobre nosotros y su Iglesia, que nos rescata y nos eleva a la vida sobrenatural. Dejémonos empapar del Amor de Dios viviendo la Santa Misa con gran amor, respeto y fervor y así poder llevar ese amor a los demás. Si rezamos bien el rosario nos será más fácil entrar en este misterio de luz y amor.

Mn. Xavier Argelich Casals

¡Bienvenido Santo Padre León XIV a Barcelona!

 Sea bienvenido a esta tierra nuestra de España tan variada en regiones y lenguas que sigue siendo maravillosa por sus grandes contrastes de...